Opinión

Saint Saëns en Gran Canaria. Dirección Postal (I)

02/06/2020

Todos los datos, textos y menciones de éste y sucesivos artículos están debidamente documentados y contrastados (salvo cita expresa), y pertenecen al libro Saint Saëns y España Vol I (1880-1898) del autor de estas líneas en colaboración con Jean Philippe Vasseur (París), de próxima aparición. Hemos decidido eliminar en lo posible las numerosas fechas, así como las notas al pie y finales, a fin de ganar espacio para las ilustraciones y facilitar la lectura.

Introducción. Saint Saëns viajero. Camille Saint Saëns (1835-1921), el insigne interprete y compositor francés que habitó entre nosotros (Las Palmas 1889-1909), no era dado a dar su dirección y mucho menos a hacerla pública durante los periodos invernales que le llevaron a disfrutar tanto de la dulzura del clima de Canarias, como de las atenciones recibidas en Egipto y Argel; donde también gozó no solo del buen clima que demandaban sus dañados pulmones, sino de una situación privilegiada en todo orden.

Tras su ruptura matrimonial, la muerte accidental de sus hijos y la de su adorada madre; vendrá el abandono de la casa familiar parisina, llena de recuerdos, y su anunciada y realizada cesión de bienes y fondos materiales al Musée de Dieppe (Normandía), pensado y realizado para recogerlos. Se siente libre para afrontar la década de los 90 con libertad de movimientos, aunque con una gran congoja que le distrae de aquí para allá en 1888/89 entre París, Argel y la costa del Mediterráneo francés.

Durante este periodo se fragua el singular y eterno viajero que será Saint Saëns a lo largo del resto de su dilatada vida de enfermo crónico, en la que atravesará el siglo XX y el XXI hasta su muerte en Argel en 1921, con una gran vivacidad y capacidad creadora, crítica e intelectual, plasmada en sus numerosos viajes, composiciones y artículos de todo tipo que configuran a la vez una personalidad sin par, y a un curioso “voyeur” de toda cultura que se plasmara ante sus ojos. Es sin duda alguna un fascinante viajero capaz de convivir en otras circunstancias y tiempos, a pesar de las profundas desigualdades sociales y culturales que marcaban entonces las relaciones entre oriente y occidente; pero que era a la par capaz de interactuar en sociedades que como la grancanaria, ofrecía recovecos para su acción y actuación local e internacional. No hemos de olvidar que Saint Saëns era muy cuidadoso ¡cuando lo deseaba! de que sus circunstancias fueran aireadas en prensa; era en definitiva un hombre que comprendió la proyección y propaganda de sus actos, como un asunto que pudiera interesar y acercar a los lectores a su obra intelectual y no solo musical.

El apodo o nom de plume de Charles Sannois, lo va a utilizar nuestro compositor en varios países como un alter ego ad hoc que puede ser travestido de comerciante, médico, estudioso o lo que fuese necesario, para poder evadirse de la notoriedad en sus viajes. Lo relata con notable y oportuna opinión al respecto del Saint Saëns viajero y aventurero, la estudiosa francesa y gran especialista en el compositor Marie Gabrielle Soret -comisaria de su próximo centenario (2021) - en uno de sus trabajos sobre el autor.

La reflexión viene a cuento de una de las cartas del compositor a Louis Gallet (1835-1898) de septiembre de 1890, su íntimo amigo y libretista desde 1871.

«[...] Mas que voy, más que siento que mi lugar está en las islas salvajes y no en mitad del mundo, de los cofrades que se comportan como zafios, de las duquesas que emplean para comprar las conciencias el dinero que sus antepasados han ganados vendiendo vino de champágne, de gentes que te hablan de misticismo y esoterismo y hacen una boda a todo trapo, una verdadera guerra contra la razón, la ciencia y la verdad, y todas las contraltos del mundo que quieren cantar Dalila, ¡es demasiado a la vez!

¡Oh de aquellos deseos ardientes de que llegue el día en que tome el rápido de Marsella, llave de los mares! Oh mis bellas olas azules, que estaré feliz de volver a ver, hermosas olas que de sobra acunan todos los dolores y todos los contratiempos. Todas las alegrías de la tierra no valen para mi más que la melancolía bien conocida del paquebote».

En su libro de 2012 Saint Saëns Voyageur (Saint Saëns Viajero), Soret da alguna clave sobre la dualidad del personaje en su afan de aislamiento y soledad, y al mismo tiempo del poderoso deseo de intervenir y hacerse notar en el mundo civilizado al que pertenece.

«[...] A pesar de las razones dadas para explicar este frenesí inusual de viajes poco común para su época, debemos agregar una tendencia a la misantropía que se va a acentuar con los años, y un desinterés de las cosas materiales, después de la desintegración de su vida familiar.

Saint-Saëns parece querer ajustar dos compartimentos estancos en su existencia, sin poder siempre ser capaz de lograrlo: la vida del creador para la cual busca la calma y el aislamiento necesarios a la composición; y la vida del intérprete y del hombre institucional, que no escapa a las imposiciones sociales y mundanas.

Su abundante correspondencia es el vínculo entre estos dos compartimentos. Para paliar este distanciamiento, mantiene una intense actividad epistolar. Sus cartas, estimadas en unas veinte mil, son densas, largas y ricas en anécdotas o comentarios sobre los más variados temas. Saint-Saëns también se expresa en la prensa y de esta manera, aunque distante, interviene permanentemente en los asuntos musicales franceses, enviando cartas o artículos a las redacciones de los periódicos. No es la menor de las paradojas de esta curiosa personalidad, esta necesidad de evasion y aislamiento, junto con un fuerte deseo de presencia en el mundo».

En esta nueva etapa destinada a un distanciamiento invernal, Saint Saëns ya ha fijado sus ojos en España. Primeramente realizará una reparadora estancia en Andalucía, aunque entrando al país por Barcelona, que va a prolongar en una largamente prevista visita a las islas Canarias. Su estancia en la España peninsular en el invierno de 1889 y su premeditado viaje a las islas, se enmarcan en esa primera ruptura con su estatus anterior en cuanto a la asequibilidad de su dirección postal. Sus principales amigos y valedores quedarán durante meses sin noticias, y tan solo una carta a Gallet antes de partir desde Cádiz dará cuenta de su paradero.

El desconocimiento de su dirección postal y el hecho de que sus más fieles y cercanos colaboradores y familiares no tuvieran noticias suyas, no solo inaugura la nueva etapa más que discreta de Saint Saëns en sus andanzas más íntimas, sino que inicia en lo que a Canarias respecta, un tiempo en la que sus periodos en la isla y su dirección canaria son arcanos guardados por sus más cercanos, que ocasionalmente son desvelados a otros solo en función de una relación puntual con el compositor.

Afortunadamente los funcionarios de Correos y la relativamente poca población local, ayudan a localizar al compositor donde quiera que éste se halle y cualesquiera que sea la dirección; el remitente debía estar al tanto de su temporada insular, que era a la postre el verdadero secreto de su localización. Su secretario, albacea y biógrafo Jean Bonnerot (1882-1964), recopilador principal de muchas de sus cartas, escribe a lápiz en el sobre el nombre del remitente en todas ellas como tendremos ocasión de ver repetidas veces. Sirva de ejemplo el del Conde Guillermo de Morphy, secretario de Alfonso XII y posteriormente de la regente Mª Cristina reproducido en estas páginas de introducción, y que corresponde a una carta desde Madrid de 1897 conservada por Saint Saëns en Dieppe. No se anda Morphy con melindres a la hora de escribir la dirección en la misiva, seguro de la notoriedad del compositor en la isla: «Monsieur Camille Saint Saens. Las Palmas. Islas Canarias.

Tendremos a lo largo de próximos artículos ocasión de conocer diferentes direcciones que figuran en la numerosa correspondencia que, con destino Las Palmas, recibió Saint Saëns durante sus diferentes estancias. Toda estas cartas datadas y escritas por cercanos amigos y colaboradores, unida a los artículos y datos de prensa, nos van a dar razón de las verdaderas direcciones postales de Saint Saëns durante su vida en Gran Canaria de forma fehaciente, y ayudarán a establecer los itinerarios y actividades de nuestro actor durante ellas».

En este capítulo y posteriores nos proponemos arrojar algo de luz sobre esas primeras visitas de Saint Saëns a Gran Canaria, sólo en lo que respecta a sus direcciones postales desde un punto de vista científico y comprobado, así como de aquellas noticias, artículos o correspondencia que puedan confirmar y matizar el objetivo central. Se trata pues, como hemos dicho, de extractos de un estudio mucho más amplio que ofrecemos en exclusiva para los lectores de CANARIAS7.