Pasión Vega: «Sobre el escenario me siento libre»

04/12/2018

Pasión Vega irradia alegría en la distancia corta. Genera empatía, entre otras cosas porque mientras conversa su amplia sonrisa nunca se esfuma, tanto si se responde a cuestiones sobre los 25 años que lleva sobre los escenarios como si lo hace sobre el mundo que le rodea.

El próximo 15 de diciembre, a partir de las 21.00 horas, se sube al escenario Auditorio Alfredo Kraus para presentar en directo su último álbum, 40 quilates, y para repasar junto a un trío de músicos –piano; guitarra española; y clarinete, flauta y armónica– sus grandes éxitos.

Ana María Alías Vega (Madrid, 1976) tiene claro que ser músico es «una opción de vida». «Me hace muy feliz subirme al escenario. Durante esas dos horas me siento libre, ¡vuelo!», explica con entusiasmo.

Entiende cada canción «como una escena» y «una vida contada en tres minutos»

Pasión Vega se transforma sobre el escenario. Sabe que el material que presenta es importante, pero el envoltorio, la puesta en escena también tienen mucho peso en su forma de entender el oficio. «Como intérprete, creo que cada canción es una escena, una vida contada en tres minutos. Por eso pongo mucho de mí en cada espectáculo. Cuidamos mucho las flores, la luz, el vestuario... busco que el público también me vea en todo lo que aparece sobre el escenario», comenta la cantante.

Reconoce que la música popular «es la base» sobre la que ha construido su carrera. «Siempre acoges cosas que te gustan de las distintas músicas populares del mundo. Pero al final, el acento andaluz, esa esencia, acaba apareciendo y así creas tu propio sello y personalidad. Por eso, la gente, en cuanto escucha una de mis canciones, me identifica», apunta convencida mientras asume con naturalidad la promoción mediática del concierto del próximo día 15.

Considera que su voz es una seña de identidad, pero no la única pieza clave dentro de su repertorio como artista. «El sello es la voz, marca la manera de decir las cosas. Pero creo que también me caracterizo por el gusto por la poesía, por la utilización de unas letras con contenido, que tienen un mensaje y que están bien estructuradas», afirma.

El disco 40 quilates es un ejemplo muy claro, desde su punto de vista. Asegura que para este trabajo, ya en la cuarentena, ha mirado hacia atrás para «coger impulso».

Pasión Vega: «Sobre el escenario me siento libre»

«He buscado recoger las ramitas que se habían podido caer por el camino y que habían podido pasar desapercibidas. Hemos buscado recoger esas esencias y volver a potenciarlas», explica.

Para lograrlo, ha apostado por llevar a cabo «un trabajo muy artesanal y cuidado», tanto en el sonido final como en la elección de los instrumentos y las colaboraciones.

«Creo que uno de los grandes valores de este trabajo es que todas la canciones, salvo Como la cigarra, son nuevas. Contamos con la participación de autores muy jóvenes, como El Kanka o Antílopez, junto con otros ya consagrados como Carmen París, Antonio Martínez Ares o Manzanero. Hemos cuidado mucho los textos y los arreglos. No hay cosas al azar. Por ejemplo, hablo del amor en primera persona, con una mirada personal sobre la sentimentalidad contemporánea, que nada tiene que ver con la de antes», explica sobre este nuevo disco.

Defiende que este álbum, que vio la luz tras dos años de trabajo previo, está diseñado para una escucha tranquila y profunda. «Apuesto por las cosas cocinadas a fuego lento. Hemos tenido la enorme fortuna de trabajar en la producción con Fernando Velázquez. Ha sido todo un regalo. Todos aportamos distintas cosas durante el proceso de elaboración del disco, pero él es el responsable del punto de partida y del toque final que se escucha», comenta Pasión Vega con admiración.