De izquierda a derecha, Jesús Agomar González Guillama, Tilman Kuttenkeuler, David Crespo y Francisco Pomares, en la presentación de este miércoles. / C7

La Orquesta Comunitaria invita a una experiencia musical con bandas sonoras y videojuegos

La formación de adultos con estudios musicales va camino de lograr dos llenos con 'Play', el domingo, día 11, en el Auditorio Alfredo Kraus

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canarias

La férrea disciplina que exige una carrera como músico profesional en una orquesta sinfónica deja por el camino muchas vocaciones y talentos. La Orquesta Comunitaria de Gran Canaria se ha hecho fuerte con mucha rapidez como un oasis para el disfrute de instrumentistas y público, como pone de manifiesto los dos conciertos que protagoniza el próximo domingo, 11 de diciembre, rozando ya el lleno en el Auditorio Alfredo Kraus.

'Play', una velada con un repertorio de piezas de bandas sonoras de películas y videojuegos, colgó hace unas semanas el cartel de todo vendido para la función de las 12.00 horas y va camino de hacerlo para la de las 18.00 horas. Ambas en la Sala Sinfónica.

Tras año y medio de vida, la Orquesta Comunitaria de Gran Canaria cuenta ya con 180 músicos, incluidos 15 que se desplazan desde islas como La Palma y Tenerife para estos conciertos y para los ensayos semanales de esta formación musical, apunta su director David Crespo.

'Play' no solo ofrece un recorrido por algunas de las bandas sonoras más conocidos de todos los tiempos y las melodías que hacen furor entre los apasionados de los videojuegos. « Es más un espectáculo que un concierto. Incluye juego de luces, una dramatización y se cuenta una historia con un hilo conductor», avanza David Crespo.

Y es que cada uno de los tres conciertos que la Orquesta Comunitaria de Gran Canaria tiene la intención de protagonizar cada año será más una experiencia que una simple velada musical con una formación sinfónica. De ahí que las más de 3.000 personas que disfruten de 'Play' se topen nada más entrar en el Alfredo Kraus con la exposición 'De la pantalla a la viñeta: videojuegos y cómics', procedente del Salón Internacional del Cómic de Santa Cruz de Tenerife.

«Hemos hecho 62 exposiciones y esta es la última. Incluye 60 paneles que explican los vínculos entre el cómic y los videojuegos. Se trata de una fuente de inspiración con doble recorrido», explica Francisco Pomares, presidente de la Fundación Cine+Cómics, responsable de la muestra.

Los conciertos de 'Play' suponen también la puesta de largo del coro de esta orquesta, de reciente creación y cuya dirección asume Narmis Hernández.

El director David Crespo atribuye el rápido despegue y consolidación de esta orquesta «a varios factores». « Durante la pandemia nos sentamos varios músicos vocacionales, que queríamos tocar por amor al arte y decidimos que teníamos que hacer algo. La respuesta inmediata creo que se debe al gran ambiente que reina en la orquesta, donde existe una relación sana entre los músicos en un espacio de crecimiento. También se debe al boca a boca, a la gran actividad que tenemos en las redes sociales y a nuestra apuesta por un lenguaje nuevo, que llega a nuevos públicos. En los conciertos coexisten espectadores habituales de la música sinfónica con otros que nunca han ido a un concierto de este tipo. Lo importante es que se quiten los prejuicios y busquen dejarse llevar por las emociones», subraya David Crespo.

Intimidad y emoción con 'Cuando las estrellas se apagan'

Durante los conciertos de 'Play', el público podrá disfrutar del estreno absoluto de la obra 'Cuando las estrellas se apagan', del compositor grancanario Jesús Agomar González Guillama.

«Más allá de la concepción astrofísica, se trata de una obra íntima y espero que la gente que la escuche se quede con esa concepción. Que se lleve una visión íntima de la orquesta, gracias a sus melodías amables para el oído», apunta este compositor que forma parte también de la Orquesta Comunitaria de Gran Canaria, donde toca el trombón.

Tiene claro que estrenar su pieza con una formación sinfónica es «una oportunidad de oro», ya que la pieza cobra vida de la mano de «tantos músicos y todos buenos músicos».

El salto de la partitura pergeñada en su cabeza y plasmada con un programa informático hasta una formación sinfónica reconoce que es trascendental. «La música tal y como la imaginas en tu cabeza se parece a lo que creas con el ordenador. Pero con una orquesta, la música está por encima, se pone al servicio del director y del público. Cobra vida la interpretación humana, gracias al sentimiento y la pasión de los músicos. La obra deja de ser plana. Reconozco que en cada ensayo me he quedado impactado», confiesa.

Sobre la estructura de la pieza, Jesús Agomar González subraya que incluye «varias melodías» que confía que «emocionen» al espectador. «Espero que se identifiquen con los distintos 'leitmotiv' y que la gente salga diferente del concierto», dice.