«Nuestra rebeldía siempre está presente»

06/08/2018

La rebeldía y la incomodidad ante lo que nos rodea se puede expresar de forma clara o implícita. En estos tiempos, donde el postureo en las redes sociales marca la pauta para muchos, puede dar la impresión de que lo primero es más contundente y posiciona mejor. Pero en muchas ocasiones, la segunda suele ser más efectiva y sobrevive mejor al paso del tiempo. La habitación roja, una de las bandas de referencia de la música independiente (indie) nacional, desde el lanzamiento de su primer álbum a finales de los años noventa, apuesta por la segunda fórmula.

«La incomodidad y la rebeldía siempre han estado presentes en nosotros. Sin que ello signifique que nuestra música tenga un marcado carácter político, pero siempre nos hemos posicionado de forma sutil», señala por teléfono Jorge Martí, vocalista y guitarra de este grupo que integra el cartel del Gran Canaria Sum Festival, que se celebrará el próximo 29 de septiembre, en la Institución Ferial de Canarias (infecar), en la capital grancanaria.

Martí apunta que esta banda valenciana, desde el álbum La habitación roja (1998), apuesta por «mostrar la sociedad» que les rodea como se describe «una realidad cotidiana», sin estridencias. «Los grandes gestos pueden ser importantes, pero en manos de cada individuo está lo que se hace para intentar cambiar las cosas», añade.

Esta misma línea es la que han seguido con las letras de Memoria (2018), el reciente álbum con el que se presentarán en el Sum Festival. «Estamos en un país muy desmemoriado. La memoria histórica y la musical son muy importantes. Son una referencia de lo que somos y de todo lo que somos hoy en día. Todas las vivencias son recuerdos y están en la cabeza. Son determinantes dentro del aprendizaje vital y tienen su importancia en la forma en la que respondemos y actuamos cada día», explica este miembro de La habitación roja junto a Pau Roca (guitarra), José Marco (batería) y Marc Greenwood (bajo).

Jorge Martí define Memoria como un álbum «audaz y atrevido». «Hacemos las canciones que nos gustan y buscamos converger en cosas que nos satisfagan a todos los miembros de la banda. El resultado final nos tiene que gustar a todos. Memoria tiene muchas capas. Es algo que buscamos de forma premeditada con Paco Loco [el productor]. Buscamos una producción que tuviera un plus, que fuera excitante, que incluyera trucos y cosas nuevas que la gente pudiese valorar. Grabamos de una forma diferente. No importó el orden en el que se grababa cada instrumento, desnudábamos constantemente todos los temas, añadiendo y quitando cosas. Buscamos salir de los sitios comunes, mientras hablábamos mucho de nuestras influencias musicales y de las referencias que tenemos», dice.

Se decantaron por esta forma de trabajar para alcanzar un objetivo claro. «Hoy en día todos los discos suenan muy parecidos, para que la gente pique. Se emplean las mismas tecnologías y fórmulas. Nosotros nos decantamos por un trabajo más artesano, diferenciando cada canción de la siguiente», comenta desde Alicante, donde pasa unos días de descanso con la familia.

Esta fórmula no ha generado cambios radicales. «Al final, suena todo a La habitación roja. Eso es lo importante. Te pones algunas trampas por el camino y buscas mantener intacta la ilusión propia para que el disco sea refrescante. A veces, los cambios descolocan, pero siempre son necesarios. Lo importante es buscar siempre la esencia y luchar contra la monotonía. Una de las cosas que nos decía Paco Loco es que le sorprendía que, a pesar de que llevamos 23 años sobre los escenarios, mantenemos la ilusión propia de un grupo durante el primer día», explica entre risas.