«La OFGC está creciendo y no ha alcanzado su tope»

15/07/2019

Karel Mark Chichon analiza la temporada que culmina y avanza las claves de la próxima.

— ¿Qué balance hace de la temporada de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria (OFGC) que está a punto de culminar? ¿Se han cumplido las expectativas?

— Nunca estoy plenamente satisfecho, porque me gusta analizar las cosas constantemente. Lo cierto es que esta orquesta es un sitio modélico para hacer música y para crecer. Sinceramente, veo una orquesta que crece a nivel humano y musical. Quedan muchas cosas por hacer y por arreglar, pero estoy satisfecho. Es cierto que las temporadas son muy largas, más de lo que me gustaría, y eso hace que a veces la gente se estanque. Pero la orquesta va in crescendo y sigo añadiendo cosas que considero que ayudan a su evolución. Lo que tengo claro es que la orquesta no ha llegado a su tope.

— ¿Lo alcanzará en un par de años?

— Tengo contrato hasta 2023 y mi objetivo es alcanzarlo cuando termine mi relación contractual y que el que venga después herede una orquesta mejor y lo tenga más fácil. Mi idea es analizar las carencias. Creo que el ciclo de Beethoven vendrá muy bien. Hace dos semanas comenzamos con la Séptima. Se ve que la orquesta, inmediatamente, reacciona de otra manera y ante otras músicas. Lo más relevante para mí es que la orquesta lo afronta con ilusión y con un sentido de superación. Eso es de agradecer. Esta orquesta quiere y está hambrienta por querer y eso no ha cambiado desde el primer momento que llegué.

— ¿Ha crecido usted también como director desde su llegada a la OFGC?

— Me enfrento a muchas orquestas fuera que no están ni al nivel de ésta ni con su actitud. De hecho, confieso que cuando hice en París La Traviata, en el foso escuchaba cosas que no me cuadraban. Cuando volví aquí y comenzamos a ensayar el Requiem de Verdi fue una sanación, porque escuchaba lo que tenía que escuchar. Eso posiciona muy bien a la OFGC, porque si llegas a un sitio importante y ves que tu orquesta está por encima... No todas las orquestas rinden siempre al mismo nivel, sobre todo al principio de la semana. Lo que distingue a la OFGC es que de entrada llega a un nivel alto y después suben. Otras empiezan con un nivel menor y después van creciendo. Eso me resulta frustrante.

— ¿Significa eso que los músicos han trabajado mucho previamente en casa?

— Sí.

— ¿Antes no era lo habitual?

— No sé lo que se hacía antes, porque yo no estaba. Pero desde que estoy he ido descubriendo que eso no se hacía antes. Ahora están muy preparados. Y lo que es más importante para mí, sigo viendo caras de orgullo entre los músicos después de cada concierto. Yo también lo estoy. Somos una gran familia y tenemos una gran confianza musical, que irá a más con el tiempo.

— Desde su llegada dejó claro que tendría en cuenta la valoración que le hicieran de la OFGC los distintos directores invitados y la que la propia orquesta haga de éstos. ¿Le ha decepcionado alguno esta temporada?

— No voy a mencionar nombres, pero ha habido aciertos y decepciones. Algunos directores no han conectado bien con la OFGC y no han aportado lo que yo esperaba. Cuando invito a alguien que no ha estado antes siempre pregunto mucho sobre sus estancias anteriores. Puedo pensar en dos o tres que han venido esta temporada cuya estancia y actitud no han sido las esperadas. Esto ocurre en todos sitios. Lo importante es tener una comunicación constante. Conozco titulares que cuando no están se desentienden. Con todos los que vienen tengo contacto directo antes, durante y después. Igual que con los concertinos. Esa es mi obligación. Si el concierto funciona, aunque yo no dirija, es mi éxito. Si es un fracaso, es mi fracaso. Por eso soy director artístico. Esto me lo tomo muy en serio. Y me frustra cuando no sale bien. Pero hay que tener en cuenta que en muchos casos es una cuestión de química. Somos humanos. El estado anímico de la persona en cada ocasión es diferente.

— Igual cuando repiten la conexión que no hubo la primera vez aparece o a la inversa.

— Tengo que decir que la primera vez que llegas es mucho más fácil agradar que la segunda. Muchos que han recibido una gran valoración la primera vez reciben una bastante más baja tras la segunda ocasión.

— La temporada del próximo año, que ha denominado Nuevos horizontes, incluye a directores tan prestigiosos como Charles Dutoit o Trevor Pinnock...

— Dutoit fue muy complicado de conseguir. Se negoció muchísimo. Me impresiona que sea la primera orquesta española que dirija. Pinnock ha venido antes. En la presentación de la temporada ya lo dije y lo hice con respeto. Que parecía que teníamos que esperar al Festival de Música de Canarias para que vinieran estos nombres. Creo que, balanceando bien el presupuesto de la temporada, no es necesario. Por supuesto, el Festival tiene su lugar y todo mi respeto. Me llena de orgullo que estos directores vengan aquí. Y vienen en el momento adecuado. Sé que si Dutoit viene se va a encontrar con una orquesta entregada y cuando finalice esa semana los músicos estarán encantados. Estas cosas hay que saber negociarlas, saber a quién darle muchos espacio y a quién no... Se aprende con experiencia. Sé lo que quiere, cobra y hará Dutoit. Con Pinnock, igual. Eso se sabe porque soy director, alguien que no lo sea no puede hacer ese tipo de gestiones. Tienes que estar en ese mundillo. Tenemos un producto que se puede vender muy bien fuera: un clima excepcional, un auditorio fantástico, la joya de esto, y la otra joya es la orquesta. Funcionan como conjunto.

— Lo mencionó antes y durante la presentación de la próxima temporada. ¿Por qué otorga tanta importancia a tocar Beethoven?

— Lo limpia todo. Saca a relucir todas las carencias, incluidas las del director. Limpia todos los problemas para tocar esta música. Desde cómo atacar la primera nota a cómo escucharse dentro de la orquesta. La segunda razón importante es que nunca se ha hecho el ciclo completo. En todas las orquestas en las que he tocado sí que se ha realizado. El ciclo es muy importante para que la orquesta entre en la forma en la que se toca Beethoven hoy en día. Es importante modernizar la forma de tocarlo. Además, celebramos el 250 aniversario de su nacimiento.

— En fin de año la OFGC toca en Baden Baden. ¿Creo que le atribuye mucha importancia?

— Sí. Tocamos en un momento muy importante. Me han comentado que ya no quedan entradas... todo vendido. Hemos esperado al momento adecuado para dar ese salto y nos diferenciamos al abordar música española, con la que tanto la orquesta como yo nos identificamos mucho. Es importante promocionar fuera la orquesta y en Baden Baden creo que muchos se sorprenderán con el nivel de la OFGC. A mí no me sorprende. Hemos esperado un tiempo antes de empezar a acometer este tipo de proyectos.

— Llegó usted a la OFGC en un momento complicado, con problemas internos. ¿Cómo ha logrado la paz con tanta rapidez?

— Todo el mundo buscaba ese momento. Nadie quería estar como se estaba, en un conflicto. Lo buscaban, pero se carecía de un líder al que agarrarse. En todas las orquestas, no solo en ésta, hay diferencias y problemas. Es imposible que todos los músicos tengan una opinión. No voy a mentir. Cuanto más tiempo pase, más tensiones aparecerán. Es lógico. Sucede en cualquier relación. Poco a poco me llegan más peticiones y llegará el momento en el que no pueda acceder. Pero creo que se superará, porque existe una confianza mutua y sabemos que no siempre tendremos la misma opinión.

— Una sentencia judicial obligó a reincorporar a la violinista en torno a la que se generó el último gran conflicto, fruto de su proceso de selección. ¿Cómo ha sentado en la Orquesta su regreso?

— Es algo que heredé. Es una situación simple. El juez ha dictado una sentencia y hay que respetarla. No hay nada más que hablar. Tengo que decir que la OFGC está siendo totalmente respetuosa con ella y con la sentencia. Que es lo que nos corresponde a todos. Existe el respeto profesional y humano, que es lo fundamental.

— ¿Lo entiende como un reflejo de madurez interna en la OFGC?

— Sí, pero no ha sido forzado. La OFGC ha demostrado a la sociedad cómo comportarse. Es el mejor ejemplo del cambio. La persona que se ha reincorporada está aceptada y el respeto es total. La orquesta ha demostrado, con creces, que ha cambiado.

— ¿Cómo han ido las audiciones en busca de nuevos miembros?

— El problema es que estamos muy lejos. Estamos tramitando hacer las audiciones en Madrid. Para mi gusto, hemos tenido un nivel un poco medio en cuanto a algunos de los que se han presentado. Creo que ha sido un problema de geografía.

— ¿Se nombrará un gerente para la próxima temporada?

— Me alegro que lo menciones. Ha existido una falta de concepción con la gerencia. Te puedo asegurar que todos los problemas que aún se tienen son heredados de las gestiones de los gerentes anteriores. ¡Todos! Eso explica por qué tenemos tanta cautela en nombrar a un gerente. No me cabe ninguna duda de que la orquesta siempre es peor con un gerente que no hace su trabajo. Se está mejor sin uno que no hace lo que tiene que hacer y que genere problemas que después son casi imposible de cambiar. Buscamos un gerente y se quiere convocar la plaza, pero vamos a tener mucho cuidado en cómo hacerlo. El gerente está para números y el director artístico para los temas artísticos. Lamentablemente, no ha sido así antes. No quiero estar hasta 2023 sin gerente, pero se necesitaba un periodo de tranquilidad para estabilizar las cosas que se habían heredado con otros gerentes. Ojo, hablo en plural.

— ¿Prefiere un gerente que no sepa de música?

— No es necesario. Creo que tiene que tener una cierta sensibilidad y conocimiento. Pero debe tener claro que las decisiones artísticas no le corresponden. Igual que yo tengo claro que los números no son de mi competencia. Las cosas no se pueden confundir y ése ha sido aquí el problema.

— La ausencia de gerente le ha dado a usted una libertad total para hacer y deshacer.

— [Risas] Es que tengo que hacerlo y creo que los resultados están a la vista. Creo que tiene que existir una colaboración con el gerente, no que uno vaya contra otro. Los dos tienen que estar en el mismo bando y con la misma idea. Y lo que es más importante: tenemos que ver a los miembros de la orquesta con el mismo respeto, aprecio y sentido humano y profesional. Esta última parte es muy importante. El gerente tiene que tener esa sensibilidad. Eso se lo tiene que hacer entender en muchas ocasiones el director artístico. Una vez estabilizado el barco, como ya está, tenemos claro que no podemos seguir sin gerente indefinidamente.

— El año que viene usted tiene una gran presencia en la ópera. Dirige, en la temporada de los Amigos Canarios de la Ópera (ACO), Aida, donde debuta como Amneris su mujer, Elina Garança ¿Cómo lo lleva?

— [Risas] Tengo que decir que viene, entre otras cosas, porque dirijo yo. También porque está encantada con esta orquesta. Grabar el disco que grabó con la OFGC, en aquel ambiente, fue un lujo para ella. La idea es hacer una gran Aida y seré imparcial, lo importante es la ópera, no solo Amneris. Será un gran desafío para ACO. Yo la he dirigido muchas veces. Me hace mucha ilusión hacer tres óperas la próxima temporada: esta Aida, La Bohème, también en la temporada de ACO, y La Traviata, en el Met de Nueva York. Me encanta la combinación.

— Ha anunciado que hará pruebas y audiciones con intérpretes locales. ¿Lo entiende como parte de su labor, al igual que su ayudante, Rafael Sánchez Araña, se haya estrenado dirigiendo un concierto de temporada y lo haga el próximo año con La Traviata, para ACO?

— Sí, absolutamente. Desde que llegué pregunté si había directores y solistas canarios. Estas audiciones las empiezo porque no tengo constancia de todo el mundo y no quiero que se quede gente fuera. He visto que los conciertos benéficos de Disa, en diciembre, no estaban bien hechos, ya que se contratan solistas de fuera. Si es benéfico, también debe beneficiar a los músicos los locales. Con las audiciones buscamos que los jóvenes talentos canarios llenen ese concierto y si localizamos uno que sea un fuera de serie, lo incluimos en la temporada de abono. En cuanto a Rafael, ha evolucionado mucho. Creo que ha llegado el momento adecuado para que dirija una ópera en ACO. Tiene talento, una personalidad fuerte y constancia, elementos que considero fundamentales.