Isabel Pantoja para el mundo en Siete Palmas

14/01/2018

La cantante sevillana conquistó anoche a más de 5.600 entregados espectadores en el Gran Canaria Arena con un concierto sinfónico en el que repasó buena parte de sus grandes éxitos. Llevaba siete años sin pisar la isla y derrochó emoción y pasión.

La esencia dice que es imposible. La razón confirma esta teoría. Pero anoche a las 21.20 horas, en Siete Palmas se paró el mundo. Mientras las cuerdas de la Sinfónica de Las Palmas tocaban unos leves acordes se iluminó con luces doradas una pequeña puerta de la que surgió una sevillana vestida de rojo que obró el milagro. Responde al nombre de Isabel Pantoja.

En pocas ocasiones se puede explicar mejor en qué consiste el poderío de una artista ante sus incondicionales. Anoche en el Gran Canaria Arena para los más de 5.500 fieles de la Pantoja ni hubo cuesta de enero ni crisis ni frío ni una artista que tuvo que saldar sus deudas con la justicia en el pasado. Isabel Pantoja para ellos al menos anoche lo era todo y nada, ni siquiera la hija de la artista que a la misma hora despellejaba las vergüenzas familiares en un programa de televisión, iba a oscurecer una noche que ellos harían inolvidable. Casi dos minutos de aplausos y vítores sin que la tonadillera abriese la boca fue el recibimiento con el que se encontró nada más pisar el escenario. Del olvido no me acuerdo fue la primera canción con la que se abrió un espectáculo con un sonido estupendo y dos enormes pantallas laterales para que el público no perdiera detalle de cada uno de los gestos de su ídolo.

«Ustedes saben cómo quiero a estas islas, llevaba siete años sin venir. Estoy muy feliz porque estoy como en mi casa. En mi carrera le he cantado a Sevilla y a mis islas, las siete». Con estas palabras Isabel Pantoja estrechó lazos con su público tras haber acometidos temas tan significativos como Abrázame muy fuerte, Dímelo o Buenos días tristeza.

La artista demostró en todo momento que aún conserva el torrente de voz que la caracteriza. Cada gesto, cada guiño, cada baile era coreado por un público entusiasmado y sabedor de que difícilmente podrá volver a verla en un espectáculo junto a 55 músicos y 16 coristas. Todo un lujo.

Hubo momentos para todo. Algunos emotivos cuando antes de acometer la canción Te lo pido por favor aseguró que se la dedicaba a su madre y pidió al respetable que hiciera lo propio con sus respectivas. «Que guapa eres», «Eres la mejor de España», «Tú sí que vales», «Viva la madre que te parió» y el clásico pío, pío, que la propia artista siguió entre risas, fueron una constante durante el primer tramo del concierto con un mayor contenido sinfónico.

Tras un breve respiro, Isabel Pantoja comenzó a recuperar varias de su icónicas coplas. Fue el momento de: Amor eterno, La niña y el marinero o Ten compasión de mí, que dispararon casi hasta el infinito las emociones entre un público que continuaba pidiendo más. Y lo tuvo porque para el tramo final la artista tiró de repertorio más andaluz con temas como Los celos y un popurrí de sevillanas entre las que no faltaron Cuando paso por el puente, Algo se muere en el alma, Este vestido que llevas, Y que también es de Sevilla.

La despedida, como era de esperar, fue apoteósica. Ya lo había adelantado, Canarias iba a estar presente en su repertorio y con Canarias, Canarias, El moreno y Debo hacerlo se despidió pasada la medianoche, justo cuando el mundo dejó de estar parado para los 5.600 incondicionales que difícilmente olvidarán su paso.

Una fallecida.

Fuentes de la organización confirmaron anoche a este periódico el fallecimiento de una persona que asistía al concierto antes de entrar en el Gran Canaria Arena. Fue atendida en la ambulancia junto al recinto, pero no se pudo hacer nada para salvar su vida.