«Hoy gustan las grandes voces, pero... ¿dónde está el arte?»

07/05/2019

El tenor italiano Paolo Fanale lamenta que los fastos y los criterios comerciales hayan ganado tanto terreno frente a la tradición lírica y a la calidad en el universo musical clásico y operístico del siglo XXI.

«Hoy gusta mucho escuchar las voces, pero... ¿dónde está el arte? Atravesamos por un momento horrible. Es muy difícil sobrevivir en este mundo tan comercial, sobre todo en Italia. Hay mucho cantante y muy poco arte», se lamenta este artista, que da vida a Ferrando en el montaje de Così Fan Tutte, de Wolfgang Amadeus Mozart, que hoy, el miércoles y el sábado, a partir de las 20.00 horas, se representa en el teatro Pérez Galdós, dentro de la 52ª temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria Alfredo Kraus.

Este joven, natural de Palermo, atribuye este «mal momento» al dinero y la comercialidad. Entre sus tenores de referencia figura Kraus y pone como ejemplo su carrera y uno de sus papeles más emblemáticos para razonar su visión crítica. «Fue un grandísimo tenor, muy natural. Hizo un werther único en el mundo, que hoy ese rol se canta fatal, impostado», apunta este artista, habitual de los grandes recintos operísticos del mundo.

El público de la capital grancanaria podrá escucharlo estos días en el drama jocoso en dos actos de Mozart, con libreto de Lorenzo Da Ponte.

«Se verá a un Ferrando muy joven, de unos 15 años, aunque yo tengo 36 [risas del tenor italiano]. Está lleno de energía, de emoción, de ingenuidad y tiene muchos momentos cómicos. Es todo lo contrario a Don Alfonso, que sí que es una persona que sabe cómo funciona la vida y las mujeres», desvela.

Regresa a la temporada de ACO con un rol que ha encarnado en «más de 200 ocasiones». «Ferrando es uno de los papeles más difíciles para un tenor. La partitura de Mozart es muy exigente. Es un personaje muy completo. Tiene partes divertidas, otras amorosas, otras incisivas... Varía mucho durante todo el desarrollo de la ópera. Además, Ferrando canta desde el principio hasta el final de la función. Un aura amorosa, por ejemplo, es muy dulce pero muy complicada, desde un punto de vista técnico», explica.

Paolo Fanale profundiza sobre la importancia de la técnica que exige Così Fan Tutte. «Cuando se escucha, se piensa que es sencillo, pero la realidad es muy diferente. Desde un punto de vista técnico, los cantantes tenemos que esconder la técnica para que no se vea y para que lo que cantamos parezca fácil y natural. Es como un centro comercial. Lo que ves cuando lo visitas puede ser bellísimo, pero detrás existe un gran trabajo de ingeniería para que todo luzca tan bonito», pone como ejemplo.

Reconoce que, a pesar de su juventud, ha «hecho mucho Mozart». Para cantar lo que compuso el genio de Salzburgo no solo hay que tener una bonita y potente voz. «Si no tienes una técnica perfecta, no puedes cantar a Mozart. Con Verdi, por ejemplo, abres la voz y resulta más sencillo. Pero con Mozart es como si estuvieras siempre dentro de una esfera, dentro de la que atraviesas por muchos estilos», subraya en el teatro Pérez Galdós.

Que se desenvuelva bien dentro del repertorio del autor de La flauta mágica no implica que se vaya a especializar en su repertorio, sobre todo, asegura, porque podría genera malos entendidos. «Se tiene la idea de que un tenor mozartiano es ligero, muy ligero. Yo soy corposo y hago Mozart. No depende tanto de las cualidades de la voz, sino del dominio de la técnica», reitera.

Desde hoy y hasta el sábado se podrá contemplar una producción «tradicional», tal y como la define el director escénico Giulio Ciabatti.

«Così Fan Tutte cuenta una historia de hoy en día, cualquier joven se sentiría identificado. Este es un montaje tradicional. Yo me encuentro bien, si es una apuesta de este tipo como si es moderna o ultramoderna. Cambia un poco la manera de cantar, de recitar, pero me siento cómodo en todas», comenta. Eso sí, se siente más a gusto «en los montajes ultramodernos».

Comparte escenario con Annalisa Stroppa (rol de Dorabella), Claudia Pavone (Fiordiligi), Carles Pachón (Guglielmo), Riccardo Fassi (don Alfonso) y Marina Monzó (Despina). «Es un casting fantástico. Estoy muy contento. En el caso de mi personaje, si Guglielmo funciona, la historia funciona. Cales es óptimo, fantástico», apunta sobre el joven barítono que se estrena en la temporada de ACO.