Festival Womad

Fajardo: «Si no oigo música que me reviente por dentro, me preocupo»

07/11/2019

Es extraño que aún no haya sonado en Womad la música de Fajardo, un cantautor majorero que lleva desde 2007 exponiendo sobre los escenarios su singular fórmula en la que mezcla el rock menos transitado con ecos del folclore canario.

El músico será el encargado de romper el hielo y de inaugurar el festival este jueves, a las 20.00 horas. Lo hará en solitario. «Me voy a rodear de varias guitarras», comenta el cantautor que, de ese modo, se asegura tener a mano un instrumento de repuesto por si, mientras está actuando, rompe alguna cuerda. Algo que suele ocurrirle durante las briosas tormentas que sus manos desatan en el mástil de su guitarra.

Aunque en la última década se ha granjeado un espacio propio en la escena musical canaria, reconoce que vive para la música pero no aspira a vivir de ella. «Supongo que hay gente que puede ganarse la vida con la música, pero yo me lo he montado fatal. Habrá fórmulas, pero no he dado con ellas», asegura. No obstante, renuncia a convertir su pasión en un trabajo. «Le tengo demasiado cariño a la música», dice Fajardo que liga sus creaciones a la tradición en su sentido más amplio. «Es una gran palabra. Dentro de la tradición caben un montón de cosas; desde el folclore a la música de los aborígenes o lo que se hacía hace 30 años. Yo escucho mucha música; me da igual si la hicieron ayer o hace cien años. Toda la música aporta algo», comenta el artista.

«Viví mi infancia en una isla canaria donde las primeras músicas que escuché, la de mis padres, eran las tradicionales. Me dejó una mella bien guapa, pero la música que empecé a escuchar a los 14 años no tenía nada que ver, como tampoco tiene nada que ver con la que escucho ahora con 41», abunda el artista que necesita beber de muchas fuentes, todas ellas intensas. «Si no encuentro música que me reviente por dentro, me empiezo a preocupar. Necesito encontrar músicas que me hagan palpitar», confiesa.

Su voz potente y desgarrada suena antigua, a pastoreo o Rancho de Ánimas. «Desde pequeño grababa demos. Cuando recupero esas grabaciones, me doy cuenta de que la voz que usaba no tiene nada que ver con la de ahora. Escondía mi voz. En un momento dado, empecé a cantar de verdad. Sin esconderme».

En sus temas habla del miedo, el desengaño y otras oscuridades íntimas. «Es lo que me sale a priori. No me lo propongo», dice Fajardo sobre la tristeza rabiosa que destilan sus temas. «Seguramente tengo alguna canción más luminosa –dice entre risas–. Batalla vencida, por ejemplo, no creo que sea una canción triste o rabiosa. Proclama el optimismo, las ganas de pelear por algo. También La noche, que trata básicamente de la magia que transmiten las hogueras en la noche de San Juan y esa atmósfera festiva», explica el músico que presentará sobre el escenario de Santa Catalina su aportación al disco grabado junto a Arico (Diego Ramírez) y que en breve verá la luz. «Es un vinilo de siete pulgadas que se publicará antes de que termine el año», comenta el cantautor acerca de este registro donde ambos versionan piezas del folclore canario. Uno de los temas elegidos por Fajardo es El baile del tambor. «Lo redescubrí en un vídeo de Youtube de Tenderete y me quedé enganchado a la melodía y a la letra. Me pareció inspiradora», apunta el músico que considera un reto su participación en Womad. «Es un hábitat que no es el mío. Trataré de desenvolverme de forma natural y honesta».

Déficit de salas.

Fajardo opina que, a día de hoy, es más fácil grabar un disco que encontrar dónde actuar, sobre todo en la capital grancanaria. «Se han cargado la posibilidad de tocar en salas de pequeño y mediano aforo por la intransigencia de los vecinos y la falta de voluntad de las instituciones de apoyar cierto tipo de ocio», lamenta el músico que recuerda los recientes cierres de PKDK y Mojo. «Los grupos no empiezan a tocar en salas para 400 personas y en esta ciudad no hay sitio para ellos», dice.