El salto de Rafael Sánchez Araña

22/05/2019

A sus 36 años, Rafael Sánchez Araña (Agüimes, 1983) es consciente de que el próximo viernes, día 24, en el Auditorio Alfredo Kraus de la capital grancanaria su carrera profesional corre una etapa importante. Se trata del segundo director grancanario –tras el pianista Iván Martín– que dirige un concierto de abono dentro de la temporada de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria (OFGC).

«Es un privilegio y un honor formar parte de una temporada en la que la OFGC ha contado con grandes maestros invitados. Es el concierto más importante al que puede aspirar en una orquesta un director invitado. En los casi dos años que llevo trabajando aquí, la he dirigido en algunas ocasiones, pero nunca dentro de la temporada. He dedicado a este concierto muchos meses de estudio y lo afronto con una ilusión tremenda», explica el músico isleño, que ejerce en esta entidad como segundo del director artístico y titular, el británico Karel Mark Chichon.

Este cambio de rol, con vistas al concierto del viernes, no supone un problema, explica Sánchez Araña. «Es una orquesta tan profesional que pasa de cero a cien en un momento. Este cambio no supone un problema para los músicos. Son súper profesionales y siempre ha existido un enorme respeto entre ellos hacia mi persona y por mi parte hacia ellos», asegura.

Por eso, entiende este estreno en la temporada de la OFGC como «un salto personal». «Sobre todo a nivel de cuestiones relacionadas con la propia dirección desde el atril, más que con la orquesta», añade.

Tiene muy claro que la carrera profesional como director se compone de la suma de distintos momentos y que requiere una mirada a corto, medio y largo plazo.

«Este camino es larguísimo. No llega el mejor, sino el que más aguanta. Se trata de una carrera de fondo. Cuando lleguen los problemas, que llegarán, como sucede en cualquier profesión, hay que afrontarlos como un paso más dentro del aprendizaje, no como un fracaso», subraya.

Su puesta de largo en los conciertos de abono se plasma con un programa con el que se siente muy «identificado». «La música no tiene edad, pero a mis 36 años creo que puedo decir mucho de esta música. Seguramente, con 46 años diría otra cosa. Hay composiciones que necesitan más madurez para poder entenderlas al cien por cien», explica.

La Obertura canaria, de Emilio Coello, abre el concierto. «Es un compositor tinerfeño afincado en Madrid. Lo conocía de distintos arreglos relacionados con él. Esta obertura es un viaje por todo el folclore canario. Dura apenas seis minutos y mediante pequeñas pinceladas mezcla melodías populares. Él me dijo que no se basó en una concreta, sino en la suma de varias de nuestro folclore, que figuran en su memoria musical», avanza Rafael Sánchez Araña.

El Concierto para clarinete nº 2, del alicantino Óscar Navarro, con Radovan Cavallin como solista, es el segundo de la velada. «Se ha tocado en muchos sitios, pero es la primera vez que me enfrento a su música. Es como una banda sonora. Está compuesto de muchos elementos simples, pero muy bien colocados y con una orquestación magistral, con muchos colores. Cuenta con una parte central de flamenco en el que en la partitura dice que los músicos tienen que dejar los instrumentos y tocar las palmas. Por eso la orquesta tiene una disposición que ayuda a crear un efecto estéreo con esas palmas. Va a gustar mucho, porque es muy agradecida de escuchar», explica.

La Sinfonía nº1, Ensueños de invierno, de Chaikovski, copa la segunda parte. «Mi maestro en Alemania me decía que Chaikovski le gusta a todos. Beethoven buscaba hablar a todo el mundo, pero Chaikovski hablaba a la gente individualmente. Va directo a las emociones. Esta sinfonía de juventud plasma su amor por Mozart. Tiene una estructura clásica, pero con un lenguaje moderno que es el preludio del romanticismo que figura en sus sinfonías cuarta, quinta y sexta, por ejemplo».

Este concierto llega en un momento que considera decisivo en una carrera profesional que acaba de arrancar. «La semana que viene tenemos el concierto por el 20º aniversario de la Orquesta Sinfónica de Las Palmas. Soy un producto de esa orquesta, en la que, con 16 años, me puse por primera vez delante de un atril como segundo violín. A partir de ahí crecí y evolucioné. Tengo varias propuestas confirmadas y otras a punto de cerrar, con posibilidades en Italia y en la península. También dirigiré, en septiembre, La del manojo de rosas, dentro de la temporada de zarzuela grancanaria», desvela Rafael Sánchez Araña.

Rafael Sánchez Araña se estrenó a finales de 2018 como asistente de Karel Mark Chichon en una producción de La Traviata, en la Ópera Nacional de París. «Fue una experiencia brutal y un aprendizaje impagable. La mejor manera de aprender es viendo dirigir a un maestro. Dirigir ópera me encanta y el año que viene estaré como asistente de Chichon en la temporada de ACO», asegura.