El Miguel Bosé más sensible sella su amor por Madrid

Pese a algún “percance técnico” y varios deslices con su voz, el Miguel Bosé más sensible y pacifista ha sellado hoy su amor por Madrid durante el primer concierto de la gira española Estaré, con el que ha presentado su MTV Unplugged, en compañía de otros artistas como Pablo Alborán y Vanesa Martín.

EFE/MADRID

El propósito de ese nuevo “viaje” musical era el de “celebrar” sus cuarenta años en la música. Así lo ha subrayado Bosé (Panamá, 1956), en el concierto que ha ofrecido el viernes en el WiZink Center madrileño, tras agotar entradas durante las horas previas a la actuación.

Una cita ante casi 10.000 personas que llega después de su paso por América y antes de un amplio recorrido por España para presentar una selección de éxitos consolidados y dos nuevos temas, recogidos en su último disco, Bosé MTV Unplugged, grabado -como todos los conciertos que llevan ese nombre- en acústico.

Pero ni una llamativa puesta en escena ni un considerable despliegue de recursos tecnológicos han logrado disimular que el cantante tenía algunos problemas en la voz, que se apreciaban más cuando ha hablado a su público que durante las canciones de un espectáculo “desenchufado” que, en realidad, sí ha contentado a los seguidores del panameño.

Con los ojos delineados en negro, a juego con el color de su vestimenta, Bosé ha irrumpido en el escenario rodeado por una decena de músicos que bailaban a ritmo de Sereno, el primer tema de la noche, con el que el público no terminaba de calentar motores, como sí ha ocurrido momentos más tarde con Nena, que ha desatado a los asistentes.

“Bienvenidos todos y todas a este concierto en el que vamos a celebrar muchas cosas,“, ha arrancado Bosé con su pícara sonrisa de medio lado y animado por “festejar” tanto su trayectoria musical como la Noche de San Juan o el World Pride.

Después, ha invitado a “noche de gala” a la cantante mexicana Ximena Sariñana, una “hermanita” para él y una de las voces más personales de México, junto a la que ha interpretado Aire soy, seguidas en solitario de Amo y Mirarte, que daban paso a uno de los momentos más emocionantes de la noche.

“Yo soy un hombre de paz, soy un hombre que trabaja y trabaja todos los días de su vida por y para la paz porque creo que es el gran paraguas del cual penden el resto de los derechos humanos”, ha recalcado un Bosé muy comprometido, que ha animado a su público a que “alce la voz” para cantar junto a él Nada particular.

Una canción con un potente mensaje pacifista que escribió en 1992 por la guerra de Yugoslava y que hoy le hace reflexionar sobre el mundo que “quería entregarle” a sus hijos y que “se fue ‘pal carajo’”, ha dicho, por culpa de “nuestros queridos responsables”.

Después, No hay un corazón que valga la pena ha dado paso a otro “hermano”, en este caso, el cantautor Pablo Alborán, alguien que, dice Bosé, “enciende la luz” por donde pasa y que, desde luego, ha iluminado los rostros del público.

Uno de los momentos más emotivos de la noche ha llegado con una canción dedicada “a una persona muy querida que se fue”, ha comentado Bosé de forma sutil en recuerdo de su sobrina Bimba Bosé, fallecida el pasado mes de enero.

Quizá por la emoción o, nuevamente, por sus problemas vocales, al artista le ha costado afinar hasta el punto de que se le escapase algún gallo incómodo.

No preocupaba demasiado al público, cuya nostalgia se ha activado por completo con un popurrí compuesto por Linda, Hojas secas, Super superman y Don Diablo. Entonces sí; Bosé tenía entregada a una multitud que lo ha acompañado en sus más divertidas viejas glorias, antes de que Sariñana volviese para cantar La chula.

Y, de nuevo, el Bosé más sensible daba paso a la última canción que ha escrito, la que da nombre a la gira Estaré y está dedicada a sus cuatro hijos, a quienes les dice que “pase lo que pase”, él estará en su “corazón”.

Luego, lo ha vuelto a hacer; ha motivado a la multitud con una apuesta segura, Como un lobo, que suena muy diferente en acústico a como lo hacía en aquella famosa versión junto a Bimba Bosé y que ha dado paso a los “talentos” que componen el grupo Marlango para interpretar Siempre en mi mente.

Miguel Bosé, con Pablo Alborán, durante su actuación en Madrid./

Con Morena mía, otro de los talismanes de la velada, el ídolo no ha terminado de conseguir el furor que se esperaba, pero sí ha arrastrado al baile a muchos de sus seguidores gracias a su júbilo en escena.

Puro contraste con el romanticismo del tema que seguía, cantado a dúo con “una de las autoras más maravillosas y sutiles”, dice el panameño, que existen en el país. Así ha entrado a escena Vanesa Martín para poner los brazos del público en el momento más alto de la noche con Si tú no vuelves, siempre triunfadora.

Luces apagadas por un segundo y Bosé ya se había convertido en Gulliver, pero ha desaparecido tras su final. Pero no ha vuelto pronto por culpa de “un pequeño percance”.

“No creáis que me estaba haciendo el difícil”, ha explicado el cantante antes de volver con varias tandas de bises muy bien acogidas, que han incluido Bambú y Amante bandido.

Para el final de la velada el cantante se guardaba Te amaré, una “carta” enviada tiernamente a su público, que ha sellado, “con locura y equilibrio”, un secreto a voces: el cariño bidireccional que existe entre un Bosé imparable y su querido Madrid.