«Dirigir es lo mejor que puedo hacer en la vida»

16/01/2020

A sus 83 años, Eliahu Inbal (Jerusalén, 1936) sigue cogiendo la batuta para llevar las riendas de una orquesta por una razón muy sencilla. «Es lo más bonito que puedo hacer en la vida. Ustedes no lo saben, porque nunca han dirigido una orquesta. Por eso acepto cuando me invitan a dirigir una», reconoció ayer el veterano músico en la presentación del concierto que esta noche, a partir de las 20.00 horas, en el Auditorio Alfredo Kraus, protagoniza junto a otro mito en activo, el violinista también israelí Pinchas Zukerman, junto a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, dentro de la 36ª edición del Festival de Música de Canarias.

Para sorpresa incluso de Jorge Perdigón, director del festival, Zukerman se estrena esta noche en esta cita musical que organiza el Gobierno de Canarias. Estaba prevista su actuación hace dos años, pero se suspendió por cuestiones de salud del artista.

«Desde hace cinco décadas es de los más demandados por la belleza de sus conciertos. Además, en este caso toca el Concierto nº1 de Max Bruch, un romántico dentro de los románticos que hará las delicias del público. Zukerman es un imprescindible, como Barenboin o Zubin Mehta», apuntó el gestor palmero en la sede de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria.

Sobre esta formación, Eliahu Inbal destacó «el entusiasmo» que ha encontrado en sus integrantes. «Lo que me interesa es lo que sucede desde el primer tono del primer ensayo hasta el último. Y eso va muy bien. Estoy muy contento con la implicación de los músicos», subrayó este veterano del atril que estuvo presente en la primera edición del festival y que, según contó ayer, ha regresado en varias ocasiones a las islas, tanto para dirigir a la Sinfónica de Tenerife como a la orquestas de la RAI y a la nacional de su país natal.

El repertorio de esta noche se completa con un trío de cuerda, compuesto por la chelista Amanda Forsyth, el violinista Jethro Marks y el propio Zukerman, que tocarán la pieza Kol Nidrei, también de Bruch.

Para la segunda parte queda la Sinfonía nº 4 de Bruckner, un compositor que figura entre las especialidades de Inbal.

El veterano director, al que Jorge Perdigón definió como «un sabio», recordó que, durante años, entre el público y la crítica hubo dos «bandos» enfrentados. Por un lado figuraban los que se decantaban por las composiciones de «Brahms» y por otros los que preferían a Bruckner.