Con Bombino y su guitarra al fin del mundo

12/11/2017

A lomos de un caballo con zancadas eléctricas que puede atravesar un desierto. Solo hace falta tener un guía capaz de subir y bajar dunas, ver en la oscuridad, y generar uno de esos sentimientos que justifican la condición humana. Omara Bombino Moctar asumió anoche con naturalidad este rol para convertirse en la gran estrella de la segunda y última noche musical del Womad en su retorno a la capital grancanaria.

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El guitarrista de Níger, junto a un trío de guitarra, bajo y batería como acompañamiento, ofreció una hora de rock eléctrico con reminiscencias tuareg con el que se metió en el bolsillo a un público que llenaba a rebosar la explanada frente al escenario del parque de Santa Catalina, centro neurálgico del festival.

De su virtuosismo ya se sabía. Pero de su capacidad para transmitir, a pesar de una timidez que solo rompe gracias al instrumento que ha convertido en una extensión de sus brazos, Bombino demostró que se trata de un artista mayúsculo y que Dan Aurbechac de los Black Keys le haya producido un álbum no es flor de un día.

Profecía Crew fue la banda canaria encargada de abrir las jornadas con su reggae y dancehall cuando aún era de día en la capital. No es fácil abrir una ronda de conciertos en un festival como este, pero con su peculiar repertorio consiguieron meterse en el bolsillo al medio millar de espectadores que no quisieron perderse la puesta de largo del segundo día.

El acento canario se mantuvo sobre el escenario con la aparición de los tinerfeños Kuarembó, y esa fusión de estilos, donde lo balcánico, latino y hasta la samba convivieron con naturalidad dentro de un repertorio marcado por letras de compromiso social y medioambiental.

La psicodelia se adueñó del escenario de la mano de la marroquí afincada en París Hindi Zahra. Elegante, empática, y junto a una banda de seis músicos, desarrolló un repertorio plácido y sensual, un anticipo perfecto para la apuesta más rompedora de la noche que estaba a punto de llenar el escenario.

Ese lugar lo ocupó, como era de esperar, el Niño de Elche. Inclasificable, perturbador, y hasta disparatado, son algunas de las etiquetas que se acomodan a un universo creativo imposible de clasificar. Nadie, El Comunista, Oso Polar y, por supuesto, Que os follen, «una canción de amor» con la que invitó a pasar una noche placentera cuando acabasen los conciertos, puso el punto y final a una actuación marcada por la electrónica, su heterodoxa voz aflamencada y sus constantes juegos vocales y guturales.

El Niño de Elche, durante su concierto./C7
El Niño de Elche, durante su concierto./C7

La cumbia, el hip pop y la electrónica de La Dame Blanche ocuparon la penúltima propuesta de una noche que culminó pasada la medianoche de ayer el grupo británico The Brand New Heavies y su bailonga mezcla de estilos, ante un público entregado que se quedó con ganas de mucho más.

The Brand New Heavies, sobre el escenario número uno del Womad./C7
The Brand New Heavies, sobre el escenario número uno del Womad./C7

Al mediodía del sábado, Andrew Levy, uno de los integrantes de la banda británica The Brand New Heavies y el bailarín jamaicano de talleres de adultos en el Womad de Las Palmas de Gran Canaria, Ripton Lindsay, ayudaron a devolver al mar dos tortugas de gran envergadura en la playa de Las Canteras, uno de los actos paralelos.

Alrededor de 1.000 personas se reunieron en la capitalina playa para celebrar el regreso de ambas tortugas a su hábitat natural, después de haber sido encontradas en mal estado y haber pasado meses en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira, dependiente de la Administración insular.