EFE

Muere Dominique Lapierre, hacedor de 'best sellers'

El escritor alumbró, junto a su amigo Larry Collins, superventas comprometidos, y se implicó en la lucha contra la pobreza en la India

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

El escritor francés Dominique Lapierre, autor de 'best sellers' como 'La ciudad de la alegría' y '¿Arde París?', murió ayer los 91 años. Novelista, ensayista y periodista, trabajó como reportero para la revista 'Paris Match', primero en la URSS y luego en la India. España era para Lapierre una especie de segunda patria: su única hermana, Bernardette, se casó aquí, y uno de sus hijos, Javier Moro, siguió la estela de su tío. En 1954, Lapierre viajó a América Latina para informar de la Revolución de Guatemala. Allí conoció a Larry Collins, con el que escribiría a cuatro manos algunas de sus más celebradas novelas.

Su obsesión por la India comenzó un día en el que su jefe de 'Paris Match' le retó a viajar al país e investigar la figura del «hombre desnudo» que llevó a esa tierra a la independencia. De su larga estancia en la India le vino la inspiración para crear su novela más aplaudida, 'La ciudad de la alegría', publicada en 1985 y ambientada en un paupérrimo barrio de chabolas de Calcuta. El libro vendió millones de ejemplares y fue editado en más de treinta idiomas. «Para mí era una obligación dar al mundo la historia de supervivencia, de fe y esperanza de un pueblo completamente desheredado en un barrio de chabolas», decía. En 1992, el director Roland Joffé llevó la novela al cine.

Nacido en 1931 en Châtelaillon, Francia, en el seno de una familia de diplomáticos, vivió en carne propia las embestidas de la Segunda Guerra Mundial en París. A finales de los años cuarenta emprendió un viaje a México, Estados Unidos y Canadá que le nutrió de vivencias para la escritura de su primer libro, 'Un dólar cada mil kilómetros'. Fue toda una aventura: recorrió 32.000 kilómetros con solo 32 dólares en la cartera.

En 1965, junto a Larry Collins, publicó' ¿Arde París?' (Planeta), una reconstrucción, a través de decenas de testimonios, de los días previos a la liberación de la capital francesa durante la Segunda Guerra Mundial. La obra se convirtió en su momento en un superventas mundial, tanto por su calidad literaria como por la exhaustiva investigación y una documentación impecable. El mismo éxito cosechó su siguiente libro, 'Oh, Jerusalén', escrito de nuevo con Collins, por entonces corresponsal de la revista 'Newsweek'. El libro abordaba el espinoso tema del nacimiento del Estado de Israel, obra que se considera aún hoy en día una fuente imprescindible para entender la complejidad política y social de este país.

Otro tanto ocurrió con sus libros más conocidos, como 'Esta noche la libertad', en el que indaga en el momento de la independencia de la India y la creación del estado de Pakistán, un trabajo en el que invirtieron esfuerzos y dinero. Recorrieron más de 250.000 kilómetros en busca de testimonios.

Hacia 1966, se afincó en Córdoba para escribir 'O llevarás luto por mí', que contaba la historia de 'El Cordobés' y documentaba la fiesta de los toros. La biografía del torero le sirvió para hablarde la Guerra Civil y el franquismo.

En los años setenta, la pareja de periodistas adquirió una enorme popularidad y se convirtió en paradigma del periodismo narrativo. Todo lo que escribían se convertía en éxito mundial. Conocer a la madre Teresa en Calcuta le cambió la vida. El viejo proverbio indio 'lo que no se da se pierde' se convirtió en su lema para siempre.

Lapierre fundó la ONG 'La ciudad de la alegría', dedicada a recaudar fondos para evitar la desigualdad y la pobreza en la India. Junto a Javier Moro, escribió 'Era medianoche en Bhopal', sobre la historia de la nube de gas tóxico que causó 30.000 muertos en aquella ciudad india después de escaparse de una fábrica estadounidense.

«No basta con ser un gran autor de 'best sellers', hay también que ser un actor para cambiar las injusticias que denuncias en tus libros», alegaba. En ese sentido, destinó la mitad de sus derechos de autor y todos los donativos de sus lectores a acciones humanitarias en la India, sobre todo para crear escuelas y centros de lucha contra la lepra y la tuberculosis.

El 10 de junio de 2012 sufrió una caída que le causó un traumatismo craneal. El golpe le produjo un coma del que despertó para afrontar una larga y penosa rehabilitación. Pero ya nunca volvió a ser el mismo. Dejó de escribir, aunque el recuerdo de sus libros perdura en la memoria de millones de lectores.