Muere Alejandro Reino. El retratista imprevisible

Ayer murió Alejandro Reino. El polifacético artista, que cumplía también ayer 83 años, retrató a reyes, famosos y gente de la calle. A unos a cambio de dinero, a otros por puro placer. «Pinto a quien me interesa. Es una cuestión de líneas y volúmenes», decía. Su cuerpo será hoy incinerado, en el Tanatorio de San Miguel, a las 23.30 horas.

Celebró su 80 aniversario con la idea fija de encontrar «el cuadro perfecto». Alejandro Reino (Las Palmas de Gran Canaria, 1935) pasó sus últimas horas ingresado en un hospital por complicaciones de su salud. Ayer murió el artista, que será incinerado hoy en la ciudad en la que nació y a la que regresó tras un periplo internacional.

«Soy un fanático de la vida», dijo entonces en una entrevista con CANARIAS7. Ni las canas, ni los achaques minaron su fe ciega en el arte como camino para descubrir el mundo.

Para ganarse el pan aceptaba encargos en los que ponía todo su talento, que era mucho. Así, retrató a monarcas, presidentes o gente de alto poder adquisitivo que quería inmortalizar su rostro en un buen retrato. Pero la pasión la reservaba Reino para su propia investigación, para ponerle trampas a su imaginación, retarla y ver hasta donde alcanzaba su mano para convertirlo en arte.

Por eso, junto a un cuadro o retrato que seguía el canon más estricto y que daba fe de su «oficio», como le gustaba llamarlo, la obra de Reino se adentraba en lo inexplorado, en las nuevas tecnologías y los nuevos temas que han ido conformando la cosmovisión de la Modernidad. Reino era un pintor fotógrafo y un fotógrafo que pintaba sus instantáneas. Una faceta «fotopictórica» que se sumaba a las otras por las que había pasado su obra. De la abstracción a la figuración, de los pinceles tradicionales a los digitales. «La gente se resiste a entrar en una civilización nueva y, en pintura, estamos entrando en un nuevo lenguaje. Estamos en el siglo XXI, la civilización cambia, pero hay gente que se aferra y sigue agarrándose a lo que tuvieron. A mí lo de atrás no me interesa. Cuando me dicen que soy un antiguo les digo que qué significa eso porque yo estoy en mi época sexta», decía Reino.

El artista pasó sus primeros años en Santiago de Compostela, de donde regresó a los 14 años (1949). Trabajó como locutor en Radio Las Palmas y formó parte del grupo fundacional de Radio Atlántico. Sus programas de música interesaron sobremanera a Manolo Millares, quien trató de conocerle e inician su amistad. En 1955 se traslada a la Península en el Alcántara junto al propio Millares, Martín Chirino y Manuel Padorno. En Madrid trabajó para Cristóbal Balenciaga con quien viajó a París.

De su mano conoció también a Yves Saint Laurent. Alejandro Reino formó pare del Grupo Zaj e ideó la creación, junto con Gustavo Torner y Gerardo Rueda, de un Museo de Arte Abstracto en Cuenca. También formó parte del grupo fundador de la Galería Juana Mordó.

A lo largo de su trayectoria artística participó en las bienales de París, Oslo y en la Mainichi Newspapers de Japón. Su obra, además se ha expuesto en Madrid, Barcelona, París o Nueva York y forma parte de colecciones como la de los Reyes de España, Fernando Zóbel, Rochild, Hassan II de Marruecos, el Melon Bank de Estados Unidos o el Gobierno de Canarias.

Reino vivió en Roma, Estoril y Marrakech a medias con París hasta que volvió a Gran Canaria.

Entre sus últimas grandes exposiciones se encuentra la que realizó en la Fundación Mapfre a cuenta de su 80 cumpleaños y en la que exponía una de sus facetas más conocidas, la de retratista, con obras elaboradas entre 1980 y 2015.

Según el propio artista, no tenía inventariada su obra. «Al principio lo hacía, pero tuve un incendio en mi estudio y se acabó la organización. Tuve un segundo incendio que volvió a llevarse la nueva organización y desde entonces ya no organizo», confesó hace tres años.

Pese a su maestría, solo tuvo una alumna, la expresidenta del Cabildo de Gran Canaria, María Eugenia Márquez. «Y dejó la política por la pintura», se jactaba Reino, un artista que nunca tuvo reparos en decir lo que pensaba sobre el mundo que le rodeaba. Criticó al CAAM, «no me interesa porque es un espacio prohibido para los artistas canarios», decía, y a los políticos que deciden sobre cultura cuando «no tienen ni idea», y reclamaba un Museo de Bellas Artes porque había, en su opinión, que «explicar nuestra historia [artística], bastante miserable, por cierto, pero que se explique».

Algunas frases de Alejandro Reino

«No me gusta el arte efímero. Quiero que mis piezas superen el paso del tiempo»

«Somos la Comunidad peor financiada del Estado con 600 millones menos»

«En cuanto acabo un cuadro ya estoy pensando en el nuevo que voy a pintar»

«La pintura no es encontrar una fórmula y repetirla hasta la saciedad»

«En Canarias solo hay 6 o 7 pintores de verdad, el resto son funcionarios»

«He tenido que vivir con el silencio del entorno, pero no me arrepiento»

«No me gusta hacer exposiciones. Prefiero que vean mi obra en su conjunto»

«Un pintor debe experimentar para ir averiguando cosas nuevas»