Tránsito

¿Qué cuenta Raquel Cusk en la segunda entrega del ciclo iniciado con ‘A contraluz’? Pues nada y cuenta, y de qué manera.

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ

Resulta perturbadora la manera en la que atrapa Tránsito pues, al fin y al cabo, ¿qué cuenta Raquel Cusk en la segunda entrega del ciclo iniciado con A contraluz? Pues en realidad no cuenta nada y lo cuenta todo, y de qué manera. De lo que se trata es de transitar por un breve espacio de tiempo en la vida de una mujer recién separada, que busca un hueco en una nueva ciudad, Londres, en un nuevo mundo, con amistades y relaciones que van y que vienen, que fueron y que ya no son lo mismo, que cambian la existencia o que ayudan a acomodarla.

Y esas pocas páginas que suponen de Tránsito llevan al lector a sumergirse en los problemas más cotidianos, los que da la edad, los que todos tenemos, los que tiene nuestros amigos y familiares. No se trata de buscarles una solución, porque en las relaciones interpersonales no hay metas que buscar, sino experiencias que vivir. Se trata pues de respirar ante la manera en la que magistralmente Raquel Cusk nos cuenta el fin de un matrimonio, el comienzo de otro amor, la convivencia vecinal...

Y entonces el libro se evapora entre las manos y uno se da cuenta de que ha asistido a conversaciones que dan vueltas sobre lo mismo uno y otra vez, gracias a las que transcurren los días de manera sosegada aunque algunas veces, mientras se mantienen, parezcan surrealistas. Ya lo hizo una vez la autora inglesa con A contraluz, ahora lo repite con Tránsito; queda la sensación de que lo volverá a hacer en una tercera entrega de algo que por supuesto no es una saga.

Más información

Título: Tránsito.

Autora: Rachel Cusk.

Editorial: Libros del Asteroide.

Género: Novela.

Páginas: 224.

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