Santiago Gil publica sus «fogonazos cotidianos»

21/12/2018

Mientras saborea una infusión en una terraza, un vendedor ambulante oferta lotería. Tras ser rechazado, sigue su camino y se lleva la suerte, o no, a otro lugar. Esta situación cotidiana de hace dos días en las inmediaciones de la calle Triana de la capital grancanaria carece de valor para el común de los mortales, pero en manos de un escritor puede ser el comienzo de algo grande o pequeño.

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Esto le sucede a menudo al escritor grancanario Santiago Gil (Guía, 1967), que plasma estos «fogonazos cotidianos» en una serie de microrrelatos que durante años han visto la luz en su blog titulado Ciclotimias, que se puede consultar en: www.canarias7.es.

Una selección de estos textos breves, «escritos entre un artículo y otro, así como entre mis novelas», confiesa, cobran forma unitaria en el libro La puerta de la jaula (editorial Siete islas), que hoy presenta, acompañado por el periodista Sergio Miró, a partir de las 19.30 horas, en el palacete Rodríguez Quegles de la capital grancanaria.

«Son todas historias que tienen su planteamiento, nudo y desenlace, en pequeño formato. Ni son más difíciles ni menos complicadas que los relatos largos. Son como son. Suele decirse que los microrrelatos están de moda, pero esa afirmación es fruto de la ignorancia, porque siempre se han escrito. Las historias breves se han contado desde que el ser humano vivía en cuevas», asegura Santiago Gil.

Desde su punto de vista, Olav y Henna, La bailarina y la lluvia, Payasos, Aurora o Veneno, como se titulan algunas de las historias que forman parte de La puerta de la jaula, no las habría podido pergeñarlas sin la madurez narrativa alcanzada en la actualidad. «Estas historias no se me ocurrían hace 30 años. No habría sido capaz de escribirlas. Creo que conjugan la visión del periodista, el escritor y el poeta», confiesa.

Santiago Gil defiende que el lector no se topará con «un género menor». «Siempre defiendes las novelas, pero creo que este tipo de volúmenes pueden perdurar mejor. Quien se acerque a este libro me puede reconocer como escritor en mis diferentes facetas. El que lo haga con una de mis novelas, se topa con una única versión. Aquí está la ironía, lo dramático, la ternura... todo mi universo condensado», explica el autor de La costa de los ausentes.

En este género, el escritor, que en primavera publicará una novela sobre Galdós, se desnuda en público. «En este tipo de historias no te puedes esconder, como también sucede con los poemas. Si te sientas a escribir un microrrelato, no te saldrá. Nacen del día a día. Lo que se sabe ver es lo que se sabe escribir. Así fluyen estas historias », apunta. En su caso, el origen es muy variado. Pueden nacer de una visión mientras camina por la playa, de una charla con unos amigos o de lo que intuye de una conversación en la mesa cercana de una terraza. «Algunas de estas historias se me han ocurrido mientras corría a primera hora de la mañana. En esos casos, grabo la idea con el móvil. En otras ocasiones, me mando un correo electrónico con la frase o idea y después ya la desarrollo en casa, concentrado», explica.

La selección de La puerta de la jaula ha seguido un criterio fundamental: «He seleccionado las que, a pesar del paso del tiempo, me siguen emocionando».