Sabalza cierra un ciclo vital y conmueve con su poesía

09/06/2019

Pablo Sabalza cierra una etapa emocional y vital con su estreno poético. El escritor navarro, que lleva años afincado en Gran Canaria, acaba de publicar su primer poemario, titulado Si el corazón hablase (La vocal de Lis), un compendio de cuarenta piezas con el que tiene claro que el lector «se va a conmover».

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Reconoce que la poética siempre ha sobrevolado sus creaciones literarias. «En todos los libros que he escrito siempre hay muchas pinceladas líricas. Ahora creo que ha llegado el momento de publicar este poemario. Los poemas ya están asentados. Yo también, tras momentos más convulsos. Cierro un ciclo de mi vida y saco todo lo que ha estado presente durante los últimos diez años», explica sobre un libro que se presenta el próximo miércoles, día 12, a partir de las 19.00 horas, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de la capital grancanaria.

Sabalza reconoce que la poesía es un género «muy difícil», que va mucho más allá de la suma de versos y del respeto de unas reglas. «Se suele decir que la narrativa es la colonia y la poesía es el perfume. Va en frasco pequeño, contiene la esencia. Si el corazón hablase incluye todo lo que yo concibo en torno a la escritura», subraya.

Para conocer el punto de partida de este volumen hay que mirar al pasado. Hasta la adolescencia del autor de La cometa de miel. «El poema Si el corazón hablase lo escribí con 17 años, durante mi estancia en la localidad francesa de Saint-Nazaire, durante un intercambio estudiantil. Ese poema está presente en el libro, por supuesto», avanza.

Pablo Sabalza divide el libro en tres partes, aunque exista un hilo conductor, que no es otro que su sensibilidad y su manera de entender la existencia y la escritura.

«Ese poema que escribí en Francia marca la primera parte del libro. La segunda corresponde a diez años de mi vida, sobre todo en torno a una serie de cuestiones personales. Esa parte es como una cierta catarsis, una liberación a una atadura emocional que dejo que vuele, como si fuera una cometa. La última etapa del libro se corresponde a los últimos tres años, con tramas intimistas, regionalistas y románticas», confiesa mientras se toma un cortado.

Durante la lectura de Si el corazón hablase, el lector se topará con un poemario en el que conviven «el verso libre, el verso blanco, la lira, pinceladas que recuerdan a Walt Whitman, Becquer, Neruda, y Federico García Lorca, que está muy presente en todo momento», explica.

Recomienda una lectura pausada. «Es un poemario para beberlo sorbo a sorbo. La poesía no se puede leer de la misma forma que la narrativa», advierte.

Hasta el momento, Sabalza se ha caracterizado por transitar por una literatura destinada a un público juvenil. No es el caso de su estreno poético. «Es un poemario para un público adulto, pero los 40 poemas forman un abanico muy amplio. De corazón escribes y a corazón llegas. Da igual la edad, incluyo poemas con los que se sentirán más identificados los lectores adultos junto a otros que llegarán más a los jóvenes, porque son más frescos y espontáneos», considera.

En este sentido, defiende la importancia de que se intente acercar a las nuevas generaciones a la literatura con piezas contemporáneas, no solo con los clásicos. «Cuando escribí La cometa de miel, que lleva diez años trabajándose en los centros, intenté acercar a los jóvenes una creación fresca, alejada de lo que se suele leer allí. Creo que sería positivo que se acercaran a la poesía a través de poemas contemporáneos, donde temas como el amor, la muerte y el mar son abordados de una forma más cercana para ellos», apunta este escritor que está radiante por el ascenso a Primera División del Osasuna de Pamplona.

Sobre los cambios que ha experimentado este género por Internet, tiene su opinión. «Cada vez hay más editoriales que publican poesía. No sé cómo definirla, no sé si en muchos casos se trata de poesía o de reflexiones poéticas y de autoayuda... Hay más opciones, pero cada lector debe buscar y comparar. Creo que hay que darle una oportunidad a los contemporáneos, pero siempre hay que volver a los clásicos».