Los bibliotecarios ansían una ley «con un presupuesto digno»

05/06/2018

La ansiada Ley de Bibliotecas de Canarias está cerca, pero el texto que ahora espera lograr el visto bueno parlamentario para convertirse en una realidad no es la panacea para un sector en el que la precariedad y el abandono institucional se han convertido en una norma no escrita, aunque real.

En la Asociación del Personal Bibliotecario de Gran Canaria (Abigranca) afirman que el texto que ha remitido el Consejo de Gobierno al Parlamento «se tiene que apoyar», porque supone un soplo de esperanza para el gremio, pero el respaldo de estos profesionales no será gratuito.

«Que no cuenten con un apoyo sin contrapartidas. Llevamos años demandando esta ley. Este texto responde a muchas de las necesidades que reclamamos desde hace mucho tiempo. Ya ha llegado la hora de que se apruebe, pero lo más importante es que venga con un presupuesto digno. La financiación, por ahora, queda en el aire», señala Ariel Brito, presidente de Abigranca.

Si ir más lejos, explica, sin una financiación acorde a las necesidades del sector, buena parte de las situaciones que señala este proyecto legal no se podrán llevar a cabo.

«Nos dicen que la ley no tiene que tener una ficha financiera anexa. Pero para crear un Mapa de las Bibliotecas de Canarias, como dice este texto que hay que elaborar, resulta fundamental que se establezcan unos mínimos. Sin dinero, no se podrá llevar a cabo», apunta Brito.

Desde Abigranca se tiene claro que el Gobierno de Canarias debe asumir «la formación del personal bibliotecario».

«No solo a los funcionarios, sino a toda la red. Es algo que ya se realiza en otras comunidades, como el País Vasco y Andalucía. El reciclaje y la formación de los profesionales es fundamental», explica.

Desde esta asociación sin ánimo de lucro consideran que se daría un paso de gigante si el Gobierno de Canarias vuelve a «invertir» en las bibliotecas «lo necesario» para que estos recintos se recuperen de los años de penurias que se han vivido por la crisis económica.

«Se tienen que recuperar las subvenciones para la compra de novedades editoriales. Desde el año 2011 se cerró el grifo. El Ministerio de Cultura acabó con estas ayudas y sobre la marcha hizo lo mismo el Gobierno de Canarias, que aportaba la misma cifra que el Estado. Ahora que tanto se habla de recuperación económica, esperamos que se refleje de una vez en las bibliotecas de las islas», lanza Ariel Brito, presidente de Abigranca.