El té que significa que te quiero

El matcha es un té verde en polvo que tiene propiedades beneficiosas para la salud y que en los últimos tiempos se ha convertido también en un ingrediente muy utilizado para la pastelería y los cócteles. Cuando llegó a manos del escritor Santiago Gil (Guía, 1967) supuso un descubrimiento, tanto por su sabor como por su capacidad para activar el organismo. Pero aquel regalo significaba otra cosa. Fue un gesto de Chiqui Castellano Suárez, su pareja en aquel momento, con el que le decía «te quiero», rememora el autor isleño para explicar el punto de partida de Té matcha (Ediciones La Palma), su nuevo poemario que se presenta el próximo sábado.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO

Se ha elegido el 7 de marzo para la puesta de largo en público de este volumen porque ese día se cumple un año del inesperado fallecimiento de Chiqui Castellano, que desde que ejercía como directora de El Museo Canario había emprendido la titánica labor de llevar esa señera institución hasta el siglo XXI.

A pesar de la fecha elegida y de la pérdida de la mujer que inspira el libro, explica Santiago Gil, Té matcha no es un canto a la ausencia, la melancolía o el dolor. «El esfuerzo ha consistido en que todo lo que se transmita sea belleza. Chiqui era la eterna sonrisa y en este libro solo hay versos luminosos y bellos».

El punto de partida sí que fue la devastadora pérdida. «El libro nace cuando muere Chiqui. Ahí se me cayó el mundo. Ha sido el golpe más duro que me ha dado la vida. En mis talleres siempre he presumido de que nunca hay una página en blanco, que siempre se escribe. Te aseguro que durante el primer mes... no podía escribir ni una línea. Ni física ni psíquicamente. Tenía un bloqueo tremendo», rememora.

Pero poco a poco, la literatura comenzó a convertirse en «un asidero» y dentro de ésta, la poesía. «Fue como la vela que te sostiene en una gran tempestad, en medio del océano», subraya.

Comenzó entonces a escribir un poema diario a partir de una de las 24 letras del abecedario. Así nació la primera versión de Té matcha que envió a Ediciones La Palma. Con todo cerrado y encaminado, Santiago Gil recibió la llamada de David Cabrera, desde este veterano sello editorial, para sugerirle una poda, ya que habían detectado una serie de «poemas troncales» junto a otros «que rompen el ritmo y que están unidos a algo más emotivo y alejado de la literatura».

Tras leer y releer una y otra vez, Gil eliminó 20 poemas, incluido el que da título al libro. «Me pidieron que los leyera desde el punto de vista de un escritor y poniéndome 15 años por delante, para ver qué sobrevivía a la vorágine en la que estaba. Tener esa criba por parte de una editorial es todo un lujo», destaca mientras desayuna en el Antico Caffé, establecimiento de la calle Obispo Codina de la capital grancanaria y que da nombre a uno de los poemas del libro.

Tras esa reelaboración del original también emergió la estructura del libro. Arranca con poemas escritos cuando ambos vivían «un amor que estaba en la cresta de la ola». Muchos fueron leídos por la propia Chiqui Castellano, recuerda Santiago Gil.

Le siguen, bajo el título de Cuando te fuiste, los que escribió tras su parón creativo y arrasado por el inesperado adiós. Cierra con los que enmarca en Cuando escribo más allá de tu muerte, pergeñados entre septiembre y noviembre de 2019. «En el libro figura el amor vivo, cuando lo pierdes y la serenidad y la mesura que genera una cierta distancia temporal», resume.

El libro no es una despedida, porque tiene claro que Chiqui «siempre» estará con él. «Conecto con ella todos los días. Me pueden decir que estoy mal de la cabeza... pero cada uno siente lo que siente», subraya el escritor que dedica Té matcha a Keka Suárez Lorenzo, madre de Chiqui, que «con su entereza y capacidad para tirar para adelante» ha sido determinante para el escritor.