«Ahora se escribe mucho pero no se cuida cómo hacerlo»

14/07/2019

Florentino Paredes, catedrático de Filología de la Universidad de Alcalá de Henares ofrece el martes, día 16, a las 20.00 horas, una conferencia en el marco de la segunda jornada del Campus de Etnografía y Folclore de la ULPGC que se celebra en Ingenio con motivo de la 24ª edición del Festival Internacional de Folclore que impulsa Coros y Danzas, en la que se referirá a la variedad lingüística canaria y sus peculiaridades dentro de la norma del español, incidiendo en algunas investigaciones recientes en las que se encuentra implicado.

Su actividad investigadora se desarrolla en los campos de la dialectología, la sociolingüística, la historia de la lengua y la enseñanza del español.

Uno de esos trabajos impulsado dentro del Proyecto para el estudio de las creencias y actitudes hacia las variedades del español en el siglo XXI en el que participan catedráticos de 36 universidades del mundo hispanohablante, analiza el léxico disponible en Madrid, Las Palmas de Gran Canaria y Málaga, utilizando una metodología que contempla una muestra representativa de todos los estratos sociales de dichas comunidades.

Según señala el catedrático, «el modo de relacionarnos con un entorno específico y concreto impone un léxico común y cotidiano en los hablantes».

Paredes, que ha estudiado asimismo la percepción que los propios canarios poseen de su habla y la que tienen el resto de hispanohablantes sobre la variedad de las islas, señala que los isleños seguimos manteniendo «un complejo de inferioridad sobre otras maneras de expresión del español peninsular porque no la consideramos modélica. Los lingüistas seguimos luchando contra esa percepción aún muy arraigada históricamente en la sociedad», añade, «aunque curiosamente para la inmensa mayoría de los hispanohablantes la variedad canaria está muy bien valorada, solo por debajo de la caribeña y chilena. La ese aspirada típica de la modalidad dialectal de las islas caracteriza a su habla frente a la de los castellanos y supone un valor añadido de su variedad lingüística y por ello no hay que tener reparo alguno en valerse de ella. La mayor parte de los prejuicios que los canarios tienen sobre su habla están motivados por la falta de conocimiento».

Apunta que asistimos a una curiosa paradoja: «Estamos en la era en la más se escribe, pero en la que menos cuidado se tiene a la hora de escribir». Lamenta que «haya existido cierta desidia en la escuela a la hora de exigir mayor atención hacia la lengua escrita, que es la que otorga unidad al español. A un hablante culto se le exige que domine bien la lengua escrita. Los nuevos modelos de escritura celular surgidos al cobijo de la irrupción de los dispositivos digitales se manifiesta en la mayoría de las ocasiones en los jóvenes como una diferencia generacional que se reivindica a propósito. A lo mejor debemos insistir en que los nuevos dispositivos pueden convertirse en aliados del aprendizaje del leguaje y de los niveles de competencia en ortografía en la escuela», apunta.

«Lo fundamental es que todo hablante sea capaz de cambiar de registro; si alguien está escribiendo un mensaje con el móvil y utiliza ciertos sistemas de abreviación por economía de medios, no es algo reprobable, pues las abreviaciones han existido siempre. El problema surge cuando no se es capaz de cambiar de registro ni de redactar un texto en un examen y se utiliza también ese sistema de abreviación, sin tener en cuenta las reglas ortográficas», dice.