Juan Márquez: «Primarán las convocatorias públicas y no las ayudas directas»

22/09/2019

Juan Márquez, vicenconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, destaca que el sector «cuenta con industrias culturales de una isla que no tienen conexión con las otras», y repasa las prioridades de su gestión.

— El nuevo Ejecutivo, del que usted forma parte, se ha encontrado un panorama, sobre todo económico, peor del que esperaba, gracias a Coalición Canaria. ¿Le ha sucedido a usted lo mismo en Cultura o se ha topado con una realidad que esperaba?

— No nos hemos encontrado grandes sorpresas, porque teníamos muy claro cómo estaba la situación real. Nos hemos encontrado con un presupuesto prácticamente comprometido y aún así hemos intentado reestructurar, en la medida de lo posible, y poner en marcha algunas ayudas para intentar llegar a más gente durante estos próximos meses. Lo que sí que me ha sorprendido es el recibimiento del personal y la capacidad de trabajo demostrada.

— Quizás se deba a que en la propia consejería se ansiaba un cambio...

— Son 26 años continuados, en los que Coalición Canaria, con los pactos con PSOE y PP, nunca soltó el área de Cultura. Era un área estratégica para ellos y después no tenía ni el apoyo presupuestario ni la atención política que debería, porque creo que tiene que ser un área fundamental para cualquier gobierno.

— ¿No cree que ha sido utilizada como un arma para contentar a amigos y conseguir apoyos, en vez de para desarrollar la cultura?

— Existe una inercia de muchos años que hay que cambiar. Costará hacerlo. Se entendía que la política cultural se reducía a la concesión de ayudas. ¿Pero dónde está la política cultural del gobierno y la estrategia a seguir? ¿Dónde están los objetivos a medio y largo plazo? Eso es lo que ha faltado. Se puede entender que hay mucha gente que se ha beneficiado con ese modus operandi que nosotros vamos a intentar cambiar.

— Durante los 26 años a los que aludió se han hecho libros blancos de la cultura, planes estratégicos, una reunión por todo lo alto en La Palma para encauzar el camino... y todo ha quedado en nada, en los cajones. ¿Van a repetir la fórmula teórica?

— Nuestra idea es pasar de la planificación a la acción. Hay herramientas y planes potentes y positivos que tienen utilidad, si los pones en funcionamiento. Eso no se ha hecho. Se limitaron a presentarlos y después no se les dio importancia. Estamos centrados en la acción, en acciones concretas y objetivos marcados.

— ¿Cómo se ha hace? ¿Cómo se consigue democratizar la cultura, uno de los objetivos que se han trazado desde la investidura? ¿Y un reparto justo de las ayudas? ¿Se puede cambiar todo en cuatro años?

— Pensamos más a medio que a corto plazo. Hay que superar la visión de una legislatura, para que la política cultural sea algo compartido, más allá del que la lleve. Tenemos tres bloques bien definidos. Uno es entender la cultura como un derecho y por eso hay que hacer políticas de acceso. De ahí, por ejemplo, la entradas con precios reducidos para estudiantes y desempleados para el Festival de Música de Canarias. También hay que hablar de capacitación, para así democratizar la cultura. Hay que darles herramientas para comunicarse culturalmente y participar de las actividades. Se da la circunstancia de que muchas propuestas culturales en las islas son de libre acceso y tampoco cuentan con un respaldo popular mayoritario. ¿Por qué? Quizás se debe a una cuestión de educación y formación. Ahí el binomio cultura-educación queremos potenciarlo muchísimo. Otra pata será entender la cultura como un elemento de desarrollo económico, más ahora, que se habla de una posible recesión. Hay que invertir, sí o sí, en sectores con una alta productividad. La cultura lo tiene. Solo hay que impulsarlo. También queremos que la cultura sea un elemento de cohesión en el archipiélago. Nos encontramos con siete políticas culturales distintas. El Gobierno de Canarias no puede renunciar a una política cultural autonómica. ¿Cómo? Moviendo actividades que se hacen en algunas islas, sobre todo en las capitalinas, por el resto.

— ¿Tiene previsto reunirse con los siete consejeros de cultura insulares?

— Claro que sí. Queremos una coordinación permanente entre el Gobierno y los cabildos. Un ejemplo está en el aniversario de Galdós. Nos dimos cuenta de que el Gobierno pensaba y desarrollaba actividades y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y el Cabildo también lo hacían. Cada uno por su lado. Hemos establecido una mesa de trabajo conjunta, no solo para coordinarnos, sino para mover esas actividades por otras islas. Así se revierte la inversión que se hace en un lugar determinado en el resto del archipiélago.

— ¿Tiene la sensación de que cada institución es un reino de taifas?

— Efectivamente. Es uno de los grandes problemas que hemos padecido, fruto de entender la cultura como una actividad transferida a los cabildos. Contamos con industrias culturales de una isla que no tienen conexión con las otras. Buscaremos fomentar el tejido cultural con el asociacionismo de unas empresas culturales de unas islas con otras.

— ¿El tejido cultural está preparado para ese cambio?

— Lo veremos con el tiempo. Todos aprenderemos. No podemos caminar por separado. Nos estamos planteando que las ayudas de Canarias Cultura en Red salgan de unas mesas de trabajo en las asociaciones y los agentes del sector estén representados. Entre todos tenemos que encontrar el camino y sabemos que después de 26 años será difícil cambiar la inercia. Queremos reconducir el rumbo.

— El sector audiovisual canario es de los más implicados en la lucha por el nacimiento de un modelo cultural para las islas. ¿Se reunirá con todo el sector, ya que sé que se ha visto con algunas asociaciones?

— Sí. Se ha establecido que el sector audiovisual es una de las estrategias de internacionalización más importantes para el archipiélago y para la economía canaria. Si así es, hay que profesionalizarse desde la propia administración pública. Hay un camino importante por recorrer. No solo para atraer producciones foráneas, sino para generar producción propia. Se han realizado cambios positivos en los últimos años y los queremos potenciar.

— ¿Qué dice ante la polémica suscitada con la idea fiscal de obra canaria que figura en las bases de la última convocatoria de ayudas al sector audiovisual local? ¿Se puede entender como un reflejo de la visión de la cultura del anterior Ejecutivo?

— Si se establecen unas líneas de ayudas, éstas tienen que revertir en el sector autonómico. Habrá que replantearlo y analizar los condicionantes para que una obra sea canaria.

— ¿Cree que el nuevo modelo que proponen le costará más a las productoras musicales?

— En el camino nos acostumbraremos todos. Cuando exista una convocatoria con unas bases, habrá proyectos beneficiados y otros que se quedarán fuera. En una misma bolsa no se puede incluir a un pequeño grupo de folclore junto a una gran producción musical, teatral y danza. Cada disciplina tiene que tener su propia convocatoria y mesa de trabajo. Ahí nos vamos a entender. El sector lo demanda. El propio sector está cansado de la discrecionalidad. Queremos reducirla paulatinamente y que primen las convocatorias públicas transparentes y con comisiones técnicas para determinar quiénes logran las ayudas y quiénes no.

— ¿Le ha tocado en la puerta, sin dar nombres, lógicamente, algunos de los que durante estos años han reinado a base de ayudas discrecionales?

— Entiendo que durante estos meses, todos los agentes nos toquen a la puerta para hablarnos de sus proyectos. Recibiremos a todo el mundo.

— ¿Está acostumbrado a decir que no?

— Lo que hacemos es explicarles nuestro proyecto y hacerles ver que funcionaremos con convocatorias públicas. Soy músico profesional de música clásica. Me puedes presentar un proyecto de este estilo y por mucho que me guste... eso no significará que te lleves una ayuda directa. Tendrás que presentarte a la convocatoria. Otra cosa son los proyectos grandes y estratégicos de interés general para la comunidad autónoma. Todo el mundo piensa que su proyecto es el mejor. Es lógico. Por eso escucharemos a todos.

— ¿Tiene previsto cubrir la vacante del director general ejecutivo de Canarias Cultura en Red?

— Ahora existe una situación de transición, donde el director general ha asumido esas labores ejecutivas. Nuestra intención es hacer una convocatoria pública. Lo haremos cuando entendamos, a medida que caminemos, qué perfil requiere el puesto.

— ¿Está contento con el funcionamiento de la empresa pública Canarias Cultura en Red?

— No. Creo que hay muchas cosas que mejorar. Falta personal y medios para poder a todo lo que queremos llegar. Es la herramienta que gestiona casi todo lo que hacemos. Contamos con gente muy capacitada que me ha sorprendido muy gratamente, como ya dije. Pero hay que reorganizar el funcionamiento y que cada departamento sepa cuáles son sus funciones.

— Hasta ahora, el desequilibrio entre las dos provincias a la hora del reparto de ayudas y hasta en el personal de la consejería es una evidencia.

— Lo ha habido en todo. Pero hay que romper con ese pleito insular. Pienso en Canarias como una identidad regional y la cultura tiene mucho que decir ahí.

— Parece fundamental un incremento presupuestario...

— Claro.

— ¿Es factible a la vista de las cuentas autonómicas y ante la parálisis nacional?

— Las perspectivas económicas no son las que pensábamos encontrarnos, fruto del exceso de gasto del Gobierno anterior. Eso nos ha comprometido mucho nuestro margen de maniobra. Pero el compromiso es firme y queremos recuperar los recursos en materia cultural en los presupuestos. La coyuntura económica regional y global nos condicionará. Eso es evidente. Pero hay margen para aumentar. En una etapa de recesión, no solo hay que centrarse en las cuestiones asistenciales. Son incuestionables. Pero también hay que invertir en sectores que generan riqueza, porque si no se entra en una rueda de pobreza y exclusión social de la que nunca saldremos. El turismo tiene sus limitaciones y no genera la productividad y la calidad de empleo que se espera, a pesar de la visita de 15 o 16 millones de turistas. ¿Dónde invertir? Pues pondremos sobre la mesa la cultura, un sector con una alta productividad, que genera riqueza no solo en el propio ámbito, sino en su entorno. Además, es irrenunciable desde un punto de vista social para construir el futuro.

— ¿Distingue la cultura del espectáculo?

— La cultura es un término amplísimo. El espectáculo es una parte. La cultura es mucho más.

— Pero se ha acentuado todo hasta ahora en el espectáculo...

— Sí, en el evento, en el valor social. Lo que hacemos de producción propia desde la consejería tiene que tener un valor de servicio público.

— Parece que entiende la cultura como una inversión.

— Sí, no es un gasto, es una inversión. La consejera y yo solemos decir que si la cultura parece cara, prueba con la ignorancia. Invertir en cultura y educación es hacerlo en mejoras para el futuro. Lo plasmamos, por ejemplo, en el Festival de Música de Canarias, donde hemos potenciado su vertiente formativa.

— El festival que acaban de presentar sigue la línea marcada por su actual director, Jorge Perdigón. ¿Habrá más cambios en el futuro?

— Aunque el director general, Rubén Pérez, y yo seamos músicos, Jorge Perdigón tendrá una autonomía plena. No habrá injerencias. Confiamos en su criterio y su valía. Intentaremos potenciar su relación con la comunidad educativa y facilitar el acceso al festival, al igual que a cualquier otra actividad cultural, de esa parte de la población que no participa. Eso nos preocupa. El festival es una herramienta más enfocada en ese sentido. Esto no es contrario a tener una programación de altísimo nivel.

— ¿Experimentos como los de la 33ª edición, que generó un déficit de 478.000 euros, están descartados?

— Esos experimentos nos ayudan a aprender y son parte de la experiencia colectiva. Ahora estamos en otra etapa, donde se ha conseguido un equilibrio entre el público tradicional y el que quiere cosas nuevas. Se organizarán actividades satélite, con distintos tipos de música para atraer a otro público. Sin desvirtuar su identidad.

— ¿Alude a ese minifestival de música contemporánea que ha anunciado Jorge Perdigón?

— Sí. El reto será conectarlo con la sociedad año a año. Una de las cosas que nos preocupa, no solo en el ámbito de la música clásica, es el envejecimiento del público. Tenemos que entender las demandas de los jóvenes y sus motivaciones para asistir a un acto cultural. Ahora todo lo tienen en el móvil y en torno a éste se mueve su mundo. Por eso tenemos que invertir en nuevas tecnologías.

— ¿Muchos no valoran el directo?

— Creo que no. Lo que ha perdido valor es la grabación. La gente busca emociones.

— El apoyo al Womad de la capital grancanaria ha sido una de las primeras medidas de la consejería desde el cambio de gobierno. ¿Por qué?

— Lo que es inexplicable es que el apoyo se haya reducido casi a la nada en los últimos años. Debería explicarlo el PP en el Ayuntamiento, que se lo cargó, y Coalición Canaria en el Gobierno. Creo que genera, además de lo musical, una multiculturalidad muy interesante para la ciudad. Sobre todo para los tiempos que vivimos. Lo inexplicable era no apoyarlo.

— La explicación a la actitud del Gobierno de Canarias parecía residir en el cambio de isla del festival.

— Eso parece. Nosotros trabajaremos con todas las corporaciones locales, sean del color que sean. No copiaremos el modelo anterior. Trabajaremos sin sectarismos ni insularismos.

— ¿El cambio de política cultural del que habla será tangible en 2021?

— Esperemos que sí. Han sido 26 años de una forma de entender las cosas que queremos cambiar. De todas formas, nosotros ponemos luz larga y pensamos en varias legislaturas.

— ¿Conecta bien con la consejera María José Guerra?

— Muy bien. Asumí un riesgo al entrar en una consejería del Partido Socialista, pero fue una alegría que fuera con ella, porque nos entendemos en todo lo que queremos.