Borrar
Directo Los Cabildos debaten la proposición de ley de iniciativa popular de volcanes
Imagen del reparto de la obra. C7
El 'San Juan' llega a puerto

El 'San Juan' llega a puerto

La República inaugura la nueva temporada del Teatro Cuyás con la adaptación del crítico texto de Max Aub, aplazada meses atrás, y que versa sobre problemas hoy todavía presentes como la migración y la solidaridad.

Domingo, 13 de septiembre 2020, 01:00

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

La República estrena el próximo viernes 25 la temporada del Teatro Cuyás con el descomunal esfuerzo emocional de adaptar 'San Juan', la obra escrita en 1943 por Max Aub que describe la peripecia vital, a bordo de un barco al que ningún puerto acepta, de un grupo de judíos martirizados por la tragedia del nazismo pero también por esas miserias que componen la condición humana sin importar la filiación nacional o la adscripción religiosa.

Para la compañía dirigida por Nacho Cabrera esta vuelta a los escenarios es motivo de una felicidad múltiple. Esta obra estaba programada para la pasada temporada y, con todo el montaje listo, se cayó del cartel por la explosión global de la pandemia, y la posibilidad de representarla unos meses después es un pleno de satisfacción. También porque esta interpretación oficiara el comienzo de los actos del 25 aniversario de la empresa teatral uniendo sus caminos, por primera vez en todos estos años, con un autor que se adhiere a la perfección a su identidad.

Adaptar el 'San Juan' es una tarea de titanes. De hecho, para encontrar un precedente hay que remontarse 22 años atrás, cuando fue llevada a escena por el Centro Dramático Nacional.

Tony Báez e Idaira Lermo durante un ensayo. C7

Cabrera ha traído a su terreno una obra en la que Max Aub situó más de 60 personajes con un reparto de solo siete personas -Miguel Ángel Maciel, Efraín Martín, Toni Báez, Abián de la Cruz, Idaira Lermo, Sara Álvarez y Saulo Valerón-, que se doblan en escena en unos cinco personajes cada uno. Además todo gira alrededor del 'San Juan', un barco diseñado por el escenógrafo Clemente García y que pesa casi una tonelada.

El desafío ha sido enorme, pero a menos de una semana del estreno Cabrera destila felicidad. «Están siendo días gratificantes porque ha sido un parto complicado. Lo teníamos todo preparado a dos semanas del confinamiento y al final tuvimos que parar el montaje y trabajar por vídeo conferencia para mantener fresco el texto», cuenta el director de La República.

Max Aub situó en el 'San Juan' una historia que conocía perfectamente. Él era judío. Y a bordo de ese tipo de navíos inició una travesía vital hacia el exilio cuando la Guerra Civil dividió a España en dos bandos.

En el 'San Juan' viajan judíos de todas condiciones sociales. Se ven encerrados entre proa y popa mientras las naciones democráticas impiden su escala en sus puertos. Subyace una crítica dura al nazismo, pero también a los dilemas internos de la exiliada tripulación. A las diferencias sociales, a la solidaridad (o su dolorosa ausencia), a la crueldad.

Todo aquello que escribió Aub hace ocho décadas y que sigue siendo necesario puntualizar en esos tiempos. «La gran desgracia es que tengamos que seguir contado este tipo de cosas. Estos días que volvemos a hablar de gente que muere en el mar buscando una vida mejor y que tengamos de nuevo que escuchar la xenofobia de algunas personas», explica Cabrera.

Entre los retos que La República se marcó a la hora de medirse al texto original estaba hacerlo contemporáneo. Y, como reconoce Cabrera, lamentablemente tiene ejemplos cercanos de sobra. «Nos fijamos mucho en el caso del 'Aquarius' -el barco que llegó a Valencia en 2018 con 629 inmigrantes que habían sido rechazados en infinidad de puertos-. También nos ayudó a hacerlo muy contemporáneo el hecho de que buena parte de la comunidad judía sigue muy aferrada a sus tradiciones, incluso en su forma de vestir, y eso nos ha facilitado las cosas», indica.

Descarga emocional

El viaje del 'San Juan' hasta el estreno ha sido intenso. Los estragos del coronavirus no solo evitaron que la puesta de largo se produjera cuando estaba programada originalmente. También afectó a la dinámica de los ensayos. «Durante el tiempo en el que estábamos con el montaje sufrimos dos amenazas de contagio en el equipo, no directamente pero sí en personas de su entorno. Esto nos obligó a parar sobre la marcha y cuando los resultados de las pruebas a los afectados dieron negativo volvimos a la obra», señala el director.

Además, como refería unas líneas más arriba, Cabrera describe el desgaste que ha supuesto en el equipo una planificación de cuatro meses de organización. «Soy un director muy físico, y los actores han hecho un trabajo brutal en ese sentido. Ese barco de 1.000 kilos con el que trabajamos nos ha obligado a esforzarnos mucho. Tenía autonomía y se movía mucho. Eso nos gastaba, porque en escenas como en la que se produce la tormenta se mueve tanto que casi invade el patio de butacas. Es un actor más», cuenta.

Para poder trabajar con la embarcación se idearon distintas fórmulas. Se trabajó en un sistema para la peana que le diera equilibrio, y que lo pudiera dominar desde su eje central.

Todo ese esfuerzo, con la particularidad del método de trabajo y ensayos de La República, hace que a un mes del estreno la obra ya estuviera apuntalada.

Pero la intensidad del montaje no solo ha provocado un desgaste físico en el reparto. También la descarga emocional a la que les lleva el texto de Max Aub, al que Cabrera ha intentado «respetar al máximo».

Así lo ha testado en tiempos recientes. «Hace poco tiempo hicimos un ensayo con algo de público, poca gente, unas diez personas y con todas las restricciones sanitarias necesarias: mascarillas, distancia de seguridad entre los asientos... Y al terminar la interpretación de la obra había gente que literalmente lloraba. Hicimos un coloquio con la gente que se encontraba presente y nos comentaban cómo les había removido mucho la historia, Algunas de esas personas directamente no podían ni hablar», refiere el padre de la compañía artística grancanaria.

Por eso, Cabrera incide en que una de las grandes virtudes de la obra que el próximo 25 de este mes arriba en el Cuyás es que cuenta con «un trabajo de dramaturgia muy importante».

Saulo Valerón y Miguel Angel Maciel trabajando en sus papeles. C7

Un encuentro evidente

El cruce de caminos entre La República y Max Aub estuvo 25 años hibernando, la existencia total de la compañía grancanaria. Y en este aniversario redondo quedara saldada la deuda. «Es que es un autor que me enamora. Darle carne a su obra está siendo algo maravilloso, porque es una persona con la que, evidentemente, tenemos un vínculo emocional enorme. Se va a hablar mucho de este texto», explica Cabrera.

Ese tipo de teatro comprometido. Que exuda crítica social sin concesiones y que en muchas ocasiones ha sido un obstáculo para ser contratados hace que La República tenga un panteón de autores muy relacionados con su filosofía artística. «Hay autores que están en nuestra ADN. Somos muy de Shakespeare, le hemos representado en muchas ocasiones. También tenemos una gran vinculación con la autoría contemporánea española, gente como Juan Mayorga, los hermanos Bazo, que son grancanarios. Bertolt Brecht, al que adaptamos la obra anterior al 'San Juan'. Tarde o temprano adaptaremos a Samuel Beckett», remata Cabrera.

El futuro

Después de un cuarto de siglo haciendo teatro La República no piensa detenerse. La compañía se centra en el estreno de esta obra, pero también traza la estrategia de presente y futuro que debe plantear en un horizonte que se percibe especialmente complejo para la cultura.

Eso es lo que ahora mismo está en la cabeza de Nacho Cabrera. «Vienen tiempos que evidentemente afectaran a nuestras producciones. En este tipo de escenarios las contrataciones que se hacen son diferentes, se prefiere contratar mucho pero más pequeño. Es decir, que obras con grandes montajes tienen mucho más difícil encontrar dónde representarse. Lo bueno que tenemos nosotros es que en todos estos años hemos hecho de todo y nos podremos intentar adaptar a ello», asegura.

Mientras tanto, en La República celebran que por fin el 'San Juan' llegue a puerto. Que el Cuyás no rechace su petición de atraque y contar esta historia necesaria sobre sus tablas.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios