Jorge Fernández: «La ruleta no se puede hacer sin público»

Se ha quedado sin vacaciones para grabar nuevas entregas de 'La ruleta de la suerte', que viene de hacer su mejor temporada

JULIÁN ALÍA Madrid

No habrá vacaciones para Jorge Fernández (bilbaíno de 47 años nacido en Alicante), más allá de «algún día suelto». El presentador ha vuelto a ponerse al frente de 'La ruleta de la suerte', el programa que emite Antena 3 de lunes a viernes a las 13.45 horas, y que viene de firmar su mejor temporada tras 14 años en pantalla (15,2% de cuota y 1.564.000 espectadores). El formato paró las grabaciones antes del estado de alarma, por lo que durante las últimas semanas había estado emitiendo programas repetidos, hasta este jueves, en el que todo volvió a la 'normalidad'.

–¿Cómo ha afectado la situación actual a las grabaciones?

–Siempre afecta, pero yo estoy intentando sacar todo lo positivo que se puede. En nuestro programa todo fluye, y hemos tenido que cortar muchas alas a la manera de hacerlo.

–¿Qué es lo que más le ha costado?

–No moverme de mi sitio. Soy un presentador al que le gusta ir donde el público, los concursantes, darles un abrazo… Me gusta que haya contacto, y ahora, para respetar las distancias, tengo que estar en mi sitio todo el rato. Nuestro plató tiene mucho público, y al haber menos, se nota que falta un poco de ese ánimo que siempre se dice de la gente que viene al programa.

–Prefirieron no grabar a hacerlo sin público. ¿'La ruleta' sin público no es 'La ruleta'?

–Claro. Se estuvo meditando, y parecía que íbamos a grabar sin público, pero luego se echaron para atrás. Yo creo que con buen criterio. Hay programas que se pueden hacer sin público, pero 'La ruleta' no es uno de ellos.

–Con programas repetidos ha conseguido 3 minutos de oro. ¿Se llegó a plantear si era necesario grabar más?

–Es justo lo que no me quería plantear, porque yo quería volver a grabar (risas). Es una pasada que tu programa haga el minuto de oro, y más siendo al mediodía, ganando al 'prime time'. Eso te da la certeza de la fortaleza y del músculo que tiene este programa, que incluso sigue en forma con entregas repetidas, pero por otro lado, dices: 'A ver si ahora no voy a hacer más programas'. Pero es en plan cachondeo, porque es inviable. Había que grabar más programas y lo hemos hecho en cuanto hemos podido.

–De hecho, acaba de firmar su mejor temporada histórica.

–Aunque parezca que no, año tras año, e incluso programa tras programa, siempre estamos intentando, dentro de lo que nos permite el formato, que es bastante sota, caballo y rey, dar una vuelta de tuerca para que no sea igual. Intentamos poner nuestro granito de arena para que no se convierta en un programa monótono, oxidado… y que parezca uno actual. Y creo que lo conseguimos. Es un programa al que va a costar mucho matar, por parte de cualquier cadena. Estamos más fuertes que nunca.

–¿Le ha dado las gracias Sandra Golpe alguna vez?

–Sí, sí (risas). Sandra y yo nos vemos mucho en la cafetería, a primera hora de la mañana, y me lo dice, sí. Nos llevamos muy bien, y yo creo que hacemos un tándem perfecto, con un programa de entretenimiento que lo deja en un 22% de cuota muchas veces, y luego llega el informativo, que es la parte más importante de la cadena. Hay programas que arrancan con un buen arrastre del anterior, y que van cayendo, pero no es el caso. Lo elevan más todavía.

–En el programa del jueves dijo que todavía no se había tomado una cerveza en una terraza. ¿Lo ha hecho ya?

–La verdad es que todavía no (risas). En el programa tengo muy poquito tiempo para explicar mis cositas entre panel y panel, pero le he dado mucha más importancia a hacer deporte, a meterme al mar, a salir con la bici… que a la cervecita, que, personalmente, me da igual.

–¿Hay algo que todavía se le haya quedado en el tintero?

–Lo que más, lo de dar un abrazo. Se me hace un poco raro todavía eso, y veo que va para largo y que tenemos que acostumbrarnos. Luego, es verdad que sin querer decides no hacer algunas cosas, como ir a restaurantes, aunque creo que hay que empezar a hacerlo, para levantar un poco la economía, que hay gente que lo está pasando muy mal.