Jordi A. Jauset, divulgador musical y pianista, que ofrece esta tarde una conferencia en la Casa de Colón. / C7

Jordi A. Jauset: «Lo que entendemos como música es el resultado de un proceso cerebral»

El divulgador y experto en neurociencia musical presenta este miércoles el libro 'Pero... ¿qué le hace la música a mi cerebro?', en la Casa de Colón

GABRIELA VICENT Las Palmas de Gran Canaria

Jordi A. Jauset ha pasado media vida en el mundo de la música y la otra media estudiando sus efectos en el cerebro. Fruto de ello es el libro 'Pero... ¿qué le hace la música a mi cerebro. Neuromarketing, consumo y branding' (Letrame Grupo Editorial), que el divulgador y experto en neurociencia musical presenta en la Casa de Colón este miércoles, a las 19.30 horas, con entrada libre hasta completar aforo.

Según señala Jauset lo que entendemos como música o sensación musical «no es más que el resultado de un proceso cerebral. Es el cerebro quien da lugar a la experiencia musical, y para ello utiliza muchas áreas cerebrales que no son exclusivas de la música, sino compartidas con otros procesos cognitivos (lenguaje, atención, memoria) sensoriales y motrices. Por tanto, la simple escucha musical activa todas esas áreas y las dinamiza aprovechando la propiedad cerebral de la neuroplasticidad (generación de conexiones de redes neuronales ante determinados estímulos cerebrales). Por ello, no tiene sentido decir que la música es más o menos poderosa que el cerebro, sino hasta qué punto puede influirle afectando a todos nuestros sistemas (fisiológico, neuronal, emocional, mental, conductual, social y/o espiritual)».

Profesor musical y docente

El también profesor de piano, docente e investigador en la Facultad de Comunicación Blanquerna (URL) y colaborador como profesor de Psicología de la Música en diversos másteres de Musicoterapia de Barcelona, advierte que las técnicas de neuromarketing logran incentivar el consumo porque «tenemos respuestas impulsivas emocionales que se traducen en una determinada conducta, pero si somos conscientes de dicha posibilidad, podemos frenarla. Lo aconsejable para el consumidor es que sepa o conozca estos mecanismos que, a través de su respuesta fisiológica o emocional, pueden desencadenar mayores consumos», dice.

Impulsor del primer programa máster en España con contenidos específicos sobre la interacción música-cerebro y sus aplicaciones en los ámbitos de la salud, la educación, el marketing y deporte, estima que este aprendizaje «aporta el conocimiento sobre los procesos de percepción musical, las reacciones o respuestas del cerebro y el análisis de las aplicaciones que puedan derivarse de ello».

«El objetivo es formar a especialistas para que puedan actuar como asesores en aquellos ámbitos de aplicación de la música (salud, educación, marketing, deporte), colaborando conjuntamente con equipos multidisciplinares de otras profesiones (médicos, entrenadores, educadores, musicoterapeutas)», añade.

Los procesos cerebrales

Pero de qué hablamos cuando nos referimos a la neuromúsica. «Se trata del estudio particularizado de todos aquellos procesos cerebrales (cambios bioquímicos, conexiones neuronales) que se producen en el cerebro como respuesta a los estímulos sonoros o musicales, y su repercusión o afectación en las emociones y el comportamiento humano», sostiene Jordi Jauset, quien añade que debemos ser conscientes de que «el marketing sensorial intenta aumentar nuestro bienestar para facilitar una decisión de compra. Hay que tener claro, cuando entramos en un establecimiento comercial, qué es lo que realmente necesitamos y no tomar la decisión de forma rápida (recordar aquello de contar hasta 10, pues facilita que la decisión no sea totalmente emocional). Determinados aromas, intensidad de luces, volumen y género musical afectan a nuestras emociones y hay que ser conscientes de ello».

Según señala Jauset, la música, como herramienta neuroplástica, puede ser beneficiosa para el ser humano de los 3 a los 6 años.

«Pero incluso a los 70 o más años, la neuroplasticidad, aunque menos, sigue activa y continúa beneficiando a las personas que realizan actividades musicales. El beneficio es por el trabajo o activación de todas las áreas que intervienen en la percepción musical, dinamizándolas y, con ello, retardando la etapa de neurodegeneración», explica.

¿Es un músico mejor persona? «Músico no es sinónimo de buena persona. Se requieren más cualidades. Todos conocemos ejemplos. Por citar uno clásico, Richard Wagner, con una gran capacidad de creatividad musical operística, pero poco aconsejable como modelo de persona. La personalidad se forja con todo lo que se experimenta a lo largo de nuestra vida: entorno familiar, educación, experiencias personales, amistades... Todo ello influye y la música puede contribuir en aportar aspectos o cualidades positivas, como la sensibilidad o la apreciación de la belleza», concluye.