La escritora Alicia Giménez Bartlett, pionera de la novela negra y creadora de Petra Delicado. / C. EMA

«No hay nadie inviolable ante la ley», dice Alicia Giménez Bartlett

«La corrupción en Valencia fue de traca», denuncia la autora de 'La presidenta', que novela los escándalos en la era de Barberá y Camps

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

Vita Castellá es una de las protagonistas de 'La presidenta' (Alfaguara), la nueva novela de Alicia Giménez Bartlett, (Almansa, Albacete 70 años). Es un trasunto de Rita Barberá, la poderosa y populista alcaldesa de Valencia fallecida en 2016 en la soledad de su lujosa habitación de hotel en Madrid. Su caída y su repentina muerte son el punto de partida de la investigación de las hermanas Berta y Marta Miralles. Son policias novatas y nuevas en el universo de Giménez Bartlett, matriarca de la novela negra española, creadora de la legendaria Petra Delicado, ganadora de los premios Carvalho, Nadal o Planeta, y que cuenta sus lectores por millones.

«La corrupción valenciana es de traca, berlanguiana. Brutal. Lo copó todo. Era impresionante y divertida. Que llegue el Papa, le monten un sarao y un particular se lleve la mitad de la pasta, es fascinante. Como que otro señor trinque fondos para el tercer mundo o ver a la alcaldesa [Barberá] y al presidente de la Generalitat [Camps] recorriendo la ciudad en un descapotable para promocionar la Fórmula 1 y hacer caja», dice risueña la escritora situando el marco de su ficción.

Novela sobre unos corruptos de fábula que pudieron ser un ejemplo nefasto para quienes envidian su manera de enriquecerse. «No cabe decir que todo español lleve un corrupto en su interior, pero con ejemplos como los de Valencia o el de Rey emérito te liberas moralmente», dice la escritora tratando de calibrar hasta qué punto la corrupción está tácitamente aceptada.

Ejemplo inquietante

«Quizás haya quien piense que si no robas eres tonto, pero es que el ejemplo del emérito es inquietante. Sería ejemplar que compareciera ante los tribunales», reclama la escritora, para quien «lo que no hace justicia española quizá lo esté haciendo la británica». «El aforamiento de los políticos y la inviolabilidad son excesivos y no se entienden. Ni Jesucristo fue inviolable. Nadie lo es, ni está por encima de la ley», reitera.

«Deberíamos ser más proclives a la excelencia, pero tenemos los políticos que nos merecemos. Soy bastante calvinista y creo que nos merecemos todo lo que tenemos», asegura sarcástica la narradora. «La conciencia individual debería unirse a la colectiva, pero eso es algo que nos falta», lamenta.

Sabe Giménez Bartlett que la novela negra «es un gran espejo de lo que somos» y un manera «muy efectiva de denunciar nuestros males presentes». «Puede ser muy crítica y analítica, pero está obligada a entretener y a atrapara al lector», agrega. «No me interesan las intrigas en la Grecia clásica, por ejemplo», señala.

Escéptica, no está muy esperanzada en la bondad del género humano. «La guerra durará, me temo, hasta que nos extingamos. No hemos avanzado nada como especie», lamenta.

Dice que su pareja de osadas investigadoras llega para quedaras. «Son jóvenes, divertidas, sagaces y alejadas de ese tópico del detective divorciado, atormentado, dipsómano con el hígado masacrado y omnipresente en la novela negra que, por fortuna, parece superado» asegura. «Radicalmente opuestas, una de las dos hermanas es más alocada y liberada sexualmente» agrega de la pareja creada por sugerencia de la editora María Fasce.

Desde sus inicios Giménez Batlett ha aportado una perspectiva femenina y feminista a la novela negra y ha contado con la ayuda de una policía «que fue inspectora, inspectora jefe y ahora es comisaría y que sigue siendo mi consejera, aunque no me lo cuenta todo, claro». Una mujer que ha ascendido en el escalafón «y que es la prueba del cambio sustancial que se ha dado en la policía española, con más de 30 comisarias en todo el país, y cientos de agentes y oficiales femeninas». No se atreve Bartlett a decir que sean «más sagaces que los varones», pero sí que «son más empáticas y diplomáticas, mejores comunicadoras y muy apreciadas para labores científicas».

Pionera en el género Giménez Bartlett, creó a la primera investigadora del 'noir' español, una Petra Delicado que tiene en barbecho y a la que veremos de nuevo en acción el año próximo. «Tengo contrato con Planeta para otra novela de Delicado. Por fortuna estoy a caballo entre los dos grande grupos editoriales del país», dice aclarando que no se ha «fugado» de Planeta para fichar por competencia, como sí ha hecho otro ganador reciente del Planeta, Santiago Posteguillo que ahora publica con Random House.