Instalaciones gratis para «promocionar» la cultura

La denominada ciudad deportiva de Siete Palmas, el conjunto que incluye el Estadio de Gran Canaria, el Anexo y recientemente el Gran canaria Arena, ha sido la sede de grandes citas musicales. Casi todas ellas, hasta 2015, celebradas sin que las empresas privadas que las organizaron pagaran el uso de las instalaciones públicas.

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

El Instituto Insular de Deportes, organismo público dependiente del Cabildo de Gran Canaria y gestor, entre otras, de la ciudad deportiva de Siete Palmas, pondrá en marcha por primera vez este año un reglamento de cesión de sus instalaciones.

En dicho documento, que será público, se especificará el coste del uso no deportivo de los diferentes espacios, algo que instalaciones como la Fundación Auditorio Teatro lleva haciendo desde su creación.

«Desde 2005 se llevan realizando eventos no deportivos y prácticamente hasta nuestro mandato no se han cobrado», reconoce el gerente del Instituto Insular de Deportes, Alfredo Gonçalvez. «Una vez llegamos nosotros -las elecciones fueron en mayo de 2015-, quisimos regular y protocolizar la forma en la que se hacía», añadió.

Desde que inauguraron las instalaciones, la última el Gran Canaria Arena, en 2014, han pasado por ellas algunas estrellas internacionales y nacionales como Andrés Calamaro, Juanes y Marc Anthony en 2008, Sting o Maná en 2011 o Serrat y Sabina o Bruce Springsteen en 2012. Conciertos con miles de espectadores que, al parecer, de no haberse cedido el espacio de forma gratuita no hubiesen sido rentables para sus promotores.

«Pudo haber alguno que pagara, pero la norma era no se cobraba. La idea siempre fue incentivar el uso, por eso se era más flexible en todo. No se sabía ni lo que costaba para el Cabildo [por el desgaste de las instalaciones y su mantenimiento] ceder los espacios. Ahora que ya está establecido lo que más o menos suele costar vamos a pasar ese protocolo a reglamento para que sea más visible. Ya se ha iniciado el trámite administrativo», explicó Gonçálvez.

Precisamente el cobro de las instalaciones utillería y elementos escénicos en la Fundación Auditorio Teatro propició el enfrentamiento entre el ex director de la misma, Luis Acosta, y buena parte de los productores locales. Es más, Mestisay y Taburiente hicieron públicas las cuentas de un espectáculo en el Alfredo Kraus en 2012 quejándose de que, pese a vender 2.053 entradas, a 15 euros cada localidad, el montaje entró en pérdidas porque la Fundación les cobró 14.000 euros por el uso de la sala sinfónica durante dos días (ensayos y dos funciones). Si lo hubieran celebrado en Siete Palmas, quizás no hubieran pagado.

Pero desde 2015 ya no es gratis. «Antes del concierto se realiza un pago de 2.000 euros», explica Gonçálvez, es una especie de fianza para reservar la fecha. «Después nos dan las características técnicas y la tipología del evento y les pasamos lo que consideramos, según las necesidades propias del evento, lo que consideramos oportuno».