José Carlos Ruiz.

«Ahora las identidades se construyen a través de las pantallas»

El pensador José Carlos Ruiz reflexiona sobre la necesidad de pensamiento crítico para forjar una sociedad digna en el libro 'Filosofía ante el desánimo'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

José Carlos Ruiz (Córdoba, 1975), profesor de Filosofía en la universidad de su ciudad natal, repite desde hace años el mismo experimento en sus clases: pregunta a sus alumnos si saben cómo se conocieron sus abuelos o sus padres. Hace apenas seis o siete cursos, relata, la mayoría de los universitarios podía contar esa historia. Ahora, muy pocos son capaces de hacerlo. «Antes había un relato que anclaba a los jóvenes en la historia de sus familias. Hoy, las referencias que construyen sus identidades están en las pantallas y así, cuando se apagan las pantallas, ya no hay referencias», cuenta. Y eso ayuda a explicar, continúa, que sus estudiantes acudan más que nunca al psicólogo o directamente, a los ansiolíticos y a los antidepresivos.

El pensamiento crítico construye personalidades sólidas y las personalidades sólidas, sociedades en las que la vida merece la pena. Sobre todo esto profundiza Ruiz en su nuevo libro 'Filosofía ante el desánimo' (Destino), un sentimiento que el autor ya detectaba antes de la covid-19 y que con la pandemia está contaminando a todos los individuos. El autor reflexiona sobre el exceso de velocidad de las sociedades contemporáneas, que «impide pensar y construir las identidades», en un contexto en que las redes sociales son a la vez causa y consecuencia.

«Las pantallas han mediatizado la información que recibimos y parece que facilitan la comunicación, cuando en verdad, la falsifican», opina. «No nos mostramos nosotros mismos, enseñamos avatares, que son nuestra mejor imagen, el reflejo de cómo queremos que los demás nos miren, y en un mundo tan exigente, nos acabamos viendo arrastrados hacia dos pensamientos: nos sentimos extenuados intentando ser los mejores padres, trabajadores, cocineros, corredores... Y pensamos que nuestra vida no es maravillosa, en comparación con la de los demás».

Para controlar estas sensaciones negativas, José Carlos Ruiz propone varias recetas: recuperar la jerarquía de los deseos, dedicar la intensidad a los acontecimientos que realmente lo merecen, y no a todo; cultivar los rituales que generan placer; intentar separar el trabajo del resto de la vida, y tratar de romper con las inercias autoimpuestas o impuestas desde fuera.