Vista del archipíélago noruego de Svalbard. / AFP

«El ser humano no ha perdido la capacidad de maravillarse»

El divulgador científico Caspar Henderson lanza una nueva mirada sobre la ciencia, el arte y la historia en 'El mapa de las maravillas'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

Tiene Caspar Henderson la mirada de un niño. Este escritor y periodista británico, uno de los divulgadores científicos más importantes de Europa, conserva esa curiosidad innata para maravillarse por lo que le rodea. Ahora, Henderson ha recogido todos esos motivos para el asombro en su nueva obra, 'El mapa de las maravillas' (Ático de los Libros), una conjunción de historia, naturaleza y ciencia que reconcilia al lector con la vida.

«El ser humano, como el resto de los animales, no ha perdido la capacidad de maravillarse. En los años 50 se hizo un experimento sobre conexiones cerebrales con una rata que movía una rueda para que le proporcionara recompensas. ¡Hasta los robots están programados para conseguir recompensas!», señala el autor, que ha publicado en medios de prestigio como 'Financial Times', 'The Independent' o 'New York Review of Books'.

En el libro, Henderson invita a adentrarse en la ciencia a través de la lectura. «Aprender sobre ciencia nos permitirá ver la vida desde una perspectiva más amplia. No va a ser un antídoto que nos hará inmortales, pero sí nos sentiremos más vivos si entendemos más de lo que sucede a nuestro alrededor y de cómo funciona el mundo. Maravillarse ayuda a navegar entre las sobras de la vida», explica. «Hay muchísimo por aprender, tanto para los expertos como para nosotros. El cerebro, por ejemplo, o el corazón, un órgano que nunca se para. Nunca hay que dejar de aprender», subraya.

Caspar Henderson.

Científicos como Ramón y Cajal, historiiador como Edward Gibbon, músicos como Debussy y genios de todo, como Leonardo da Vinci, recorren las páginas de 'El mapa de las maravillas'. «Los artistas tienen una capacidad especial para entender el concepto de maravilla, tienen el talento de comunicar lo que sienten y de que el resto de las personas conectemos con ello», destaca Henderson, que recuerda la frase de Picasso al ver las cuevas de Altamira («después de Altamira, todo es decadencia») para resumir la esencia del arte, que perdura en el tiempo.

La covid, cree el escritor, «nos ha ofrecido la oportunidad de conseguir más experiencia y de saber más sobre nosotros mismos». «Saldremos de esta crisis sanitaria. Las sociedades se adaptan muy rápidamente y también la vida vuelve a la normalidad, incluso demasiado pronto. Al principio de la pandemia vimos que mejoraba el aire de las ciudades y que la naturaleza se abría paso, y ahora estamos volviendo a los niveles previos. Lograr un cambio a largo plazo requiere tiempo, pero se puede hacer».

Así, el avance tecnológico no siempre discurre paralelo al desarrollo de la humanidad. «En los años 60 se pensaba que las máquinas harían un mundo más feliz y ahora descubrimos que los regímenes más autoritarios del mundo usan la tecnología para controlar a su población. Los sueños pueden acabar bien o mal. Durante la Guerra Fría se vio que la falta de comunicación de ambos contendientes, Estados Unidos y la Unión Soviética, pudo llevar a un apocalipsis. O las criptomedas, que nacen para acabar con la rigidez de la estructura económica, pero que tienen un lado muy peligroso si los Estados no son capaces de generar mecanismos de control sobre ellas. Deberíamos intentar que los Gobiernos nos protejan de forma positiva. Pero en cualquier caso, ahora tengo esperanzas en los jóvenes, creo que ellos van a saber encontrar caminos», concluye.