Enrique Stuyck Romá, en el salón de su casa de Madrid, ante el portátil donde escribe sus cartas. / josé ramón ladra

Un libro selecciona las mejores

El hombre de las tres mil cartas

Enrique Stuyck, periodista, abogado y empresario, ostenta a sus 77 años el récord de publicaciones en la sección Cartas al Director

José Antonio Guerrero
JOSÉ ANTONIO GUERRERO Madrid

Enrique Stuyck Romá es casi un fijo en la prensa de todo el país. Sus cartas al director aparecen publicadas prácticamente cada día en algún rotativo. Sólo ayer, una docena. Enrique (Madrid, 77 años) dedica cada mañana (se levanta a las cinco) un buen puñado de horas a redactar los escritos que envía a esa sección por la que muchos lectores empiezan a leer el periódico, y que suele ser un acertado termómetro del estado de la nación. Stuyck, descendiente de un flamenco que Felipe V trajo a España desde Amberes para fundar la Real Fábrica de Tapices hace 300 años, es abogado no ejerciente, periodista y empresario (fue presidente de Walt Disney en España y Portugal y es socio fundador de una empresa de menaje infantil), pero se ha labrado una merecida fama con las cartas al director que empezó a redactar hace 17 años. La primera, 'Pobre Enrique', ironizaba sobre un estresado Enrique Iglesias, el hijo de Julio al que le sobran fama y millones. La publicó 'El País Semanal' el 19 de enero de 2003. «La mandé sin ninguna pretensión. Había leído en un reportaje que Enrique estaba triste y me dio por ahí. Yo ni me enteré que la habían publicado. Me llamó un amigo para contármelo».

«Pienso mucho lo que digo y cómo lo digo, una carta se queda en el papel para siempre»

Y ya con el gusanillo dentro, el tío no ha parado. Desde entonces ha visto tres mil cartas suyas publicadas en 66 periódicos españoles, éste entre ellos. Cada mañana, lo primero que hace antes de ponerse a teclear sus cuatro o cinco cartas diarias, es conectarse a la plataforma Kiosko y Más y co mprar del orden de 35 periódicos («creo que soy su mejor cliente») para comprobar si hay alguna firmada por él. Siempre recibe buenas noticias. «Para mí es una satisfacción y una enorme emoción ver mis cartas publicadas», dice mientras prepara ante un portátil una dedicada a la ministra Calviño. A cada misiva le dedica su tiempo de reflexión y documentación, nunca menos de una hora. « Una carta se queda en el papel para siempre y he de pensar muy bien lo que digo, cómo lo digo y por qué lo digo, procurando no molestar a nadie».

Los ingredientes de una buena carta

A su juicio, los ingredientes para captar el interés del lector (y del director al que va dirigida «aunque ninguno me ha llamado nunca») es que la carta se lea con agrado, refleje una realidad del momento «o incorpore una reflexión sobre la vida y sus circunstancias». A Stuyck la inspiración le llega rastreando la prensa (es un voraz lector de periódicos «de todas las tendencias editoriales»), pero también con cualquier comentario escuchado en la calle. Ahora ha recopilado sus 500 mejores epístolas (abarca temas sociales, políticos, deportivos...) y las ha publicado en un libro de Incipit Editores, a la venta el 2 de noviembre. Precisa y preciosamente prologado por Juan Cruz, el periodista canario recuerda, sobre la sección de Cartas al Director, que «en ningún sitio se deposita mejor el ánimo de una nación que en ese buzón que mantienen abierto los diarios».

«Escribo tantas cartas que a veces me firman con mi segundo apellido para que no parezca que siempre publican al mismo»

Stuyck ostenta, además, el récord Guinness de cartas al director publicadas en un año: 84 en el 'As'. Como buen jugador de tenis («llevo entrenando cinco años el revés liftado»), Nadal es una de sus debilidades a la hora de escribir. 'Otra lección de Rafa Nadal', 'Nadal nos hizo llorar y dormir menos', 'Nadie puede con Nadal en París' o 'Ánimo Rafa estamos contigo' son solo algunos títulos dedicados a su adorado Rafa. Pero también han pasado por su pluma (en este caso el teclado del ordenador) Antonio Banderas, Rosalía, Jon Rahm, Ona Carbonell, Gasol, el Atleti -su equipo- y siempre en tonos elogiosos. También lanza sus dardos contra los políticos y el Ejecutivo de Pedro Sánchez, al que dedicó una carta titulada 'Suspenso al Gobierno' por su gestión de la crisis sanitaria. En otra, 'Halcones de la Castellana', tira de metáfora para asociar una pareja de rapaces que habita en uno de los rascacielos del Paseo de la Castellana de Madrid, sede de muchas empresas financieras y multinacionales, con esas otras «aves terrestres» que ocupan los despachos de los rascacielos y «han desarrollado unas garras muy poderosas para someter a sus presas y desgarrarlas con el pico, que suele ser de oro».

En ' Una selección de las 3.000 cartas al director publicadas al autor en 66 periódicos', que es como se titula la antología de Stuyck, el autor detalla uno a uno todos los periódicos que le han publicado sus misivas, entre los que destaca los 20 diarios en los que ha publicado más cartas (encabezado por 'La Nueva España' con 515 y entre los que figuran varios de Vocento). También enumera las veinte cartas más veces publicadas, un ránking al que cabe el honor de liderar la titulada 'Empacho de fútbol a granel y descafeinado', aparecida en 16 diarios distintos. « Como escribo tantas cartas a veces me quitan el primer apellido y solo me dejan el segundo para que no parezca que siempre escribe el mismo», se esponja Enrique, agradecido a la prensa española por publicar sus reflexiones. A ellos, a los periódicos y a los lectores habituales de la sección de Cartas al Director, van dirigidas las primeras dedicatorias de un libro singular en el que en todas y cada una de las cartas de Stuyck, como apunta el prologuista, se desprende «su afán de hacer de la comunicación una vía de abrazo».

Ve futuro a la sección de Cartas al Director, pero pide a sus responsables que fomenten la participación de los lectores

Stuyck pronostica larga vida a la sección Cartas al Director, pero lanza un llamamiento a los destinatarios 'oficiales' de esas misivas, es decir a los directores y responsables de las páginas de Opinión de los periódicos. «Deben fomentar más la opinión de los lectores. En este país hay extraordinarios opinadores entre los lectores de prensa, yo mismo disfruto muchísimo leyendo a mis colegas». Palabra de un Guinness de los récords.