Galdós fue un pionero en el uso de canarismos en su narrativa

Cuando alguien tiene una habilidad especial para solventar cuestiones domésticas o laborales suele decirse que es «un bien amañado». Cuando el calor aprieta, en una jornada en la que las nubes no cubren el cielo, solemos decir que padecemos un «sol picón». Estas expresiones son propias del lenguaje oral y popular canario y figuran entre los canarismos que Benito Pérez Galdós utilizó en algunas de las obras que lo convirtieron en una de las mayores referencias universales de la narrativa en castellano.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO

Así lo atestiguan Dolores Corbella y Cristóbal Corrales, lexicólogos y catedráticos de Filología de la Universidad de La Laguna, que esta tarde, a partir de las 19.00 horas, en la Casa-Museo Pérez Galdós de la capital grancanaria, imparten la conferencia titulada La canariedad encubierta de Benito Pérez Galdós.

«No hemos encontrado un número excesivo de canarismos en sus obras, pero sí cosas importantes. Él optaba por un léxico más generalizado. En muchos casos, Pérez Galdós fue el primero en documentar palabras. Algunas ya figuraban en un vocabulario de canarismos que hizo en la adolescencia y que se encuentra en El Museo Canario», avanza Cristóbal Corrales sobre la intervención que ofrecerá esta tarde en la institución radicada en la calle Cano.

Reconoce que se trata de «palabras y combinaciones de palabras populares», que tienen su origen en el lenguaje oral. «En el siglo XIX no había literatura canaria. Hasta principios del siglo XX, nadie las había escrito», subraya.

Desde su punto de vista, es muy probable que el autor de los Episodios Nacionales echara mano de estas palabras o expresiones de forma «involuntaria». «Puede que fuera un pionero sin saberlo y que las utilizara sin ser muy consciente de que se trataba de palabras canarias que no figuran en ningún diccionario», añade.

Pone como ejemplo «canalejas». «Ningún diccionario la recoge con el significado que tiene en el texto de Galdós. Se trata de un sombrero de teja que utilizaban los curas de la época. La utiliza en varias ocasiones. Figura en ese diccionario de voces canarias de su juventud y después la empleó tres o cuatro veces en sus obras», desvela.

El paso del tiempo es implacable, también para la tradición oral, lo que explica que muchas palabras hayan desaparecido. Cristóbal Corrales pone como ejemplo «sorimba». «Se trata de una persona con miedo y vergüenza. Es una palabra que en cierto modo ha desaparecido y por eso pasa desapercibida cuando la encuentras en su narrativa», explica por teléfono desde Tenerife.

Corbella y Corrales no han partido de cero. El punto de partida ha sido Canarias en Galdós, de José Pérez Vidal, que rastreó la enorme producción literaria del autor de Tormento en busca de canarismos.

«Ahora, con la digitalización de sus obras ha sido mucho más sencillo y hemos seguido la senda que abrió Pérez Vidal. Una vez localizadas, tenemos que demostrar que se trata de palabras canarias», explica sobre palabras como agüita, gaveta y expresiones como llevar a la pela.

Durante este trabajo de investigación, Dolores Corbella y Cristóbal Corrales han localizado más de medio centenar de canarismos en la producción galdosiana.

Reconoce Corrales que la conferencia de esta noche es un adelanto de un proceso que sigue en marcha y que confía que en un futuro quede reflejado en un libro.