Franco retratado en 1976 por Ramón Bilbao, obra que vende la galería José de la Mano. / Virginia Carrasco

Franco y Sánchez, juntos en ARCO

Mezclando política y sexo, los mandatarios comparten protagonismo en una feria donde impacta el explícito vídeo de una artista que muestra la sutura voluntaria de su vagina

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

Falleció en 1975, pero Francisco Franco sigue muy presente en ARCO. Y esta vez, en la edición 40 (+1) de la feria de arte contemporáneo, junto a Pedro Sánchez. El dictador, al que vimos metido en una nevera en 2012, regresa en un crítico lienzo pintado en 1976 por Ramón Bilbao y que trae el galerista bilbaíno José de la Mano. A Sánchez lo retrata con sarcasmo Riiko Sakkinen, artista finlandés afincado en España desde hace 20 años.

Sakkinen (Helsinki, 1976) recrimina al presidente Sánchez «no ser tan de izquierdas como dice». Titula su cáustico retrato 'Mis líderes favoritos de la extrema izquierda' y rodea a Sánchez con los nombres de Lenin, Stalin, Mao, Evo Morales, Hugo Chávez, Pol Pot o Fidel Castro. Lo exhibe flanqueado por otro retrato del rey emérito «y fugitivo» y de la instalación 'Esto es España', con bufandas ultras con la bandera de España, alguna con el rostro de Millán Astray, fundador de la Legión.

Sakkinen ya retrató al rey Felipe VI en 2019 y a Franco en 2020, y cierra el círculo con Sánchez. «Soy muy de izquierdas y veo que la política española es como los Lacasitos, de colorines por fuera y marrón por dentro», resume este artista que pide 16.000 euros por el retrato de Sánchez realizado con rotulador negro y acrílico; 12.000 por las bufandas ultras, y 2.200 por el de Juan Carlos I, titulado 'Todos somos reyes en exilio'.

Otros 12.000 euros cuesta el retrato de Francisco Franco con una cruz roja sobre su rostro que evoca las dianas que los etarras pintaban sobre sus potenciales víctimas y que Ramón Bilbao firmó en 1976. Se exhibe junto a un retrato colectivo de los últimos fusilados por el régimen y otro de personajes relevantes de la época, de Santiago Carrillo al Cardenal Tarancón, cada uno por 25.000 euros.

En crudo

Pero la pieza artística que en la vispera de la apertura atraía más cámaras, curiosos y comentarios -algunos muy procaces- es un crudo y desagradable vídeo en el que la peruana Wynnye Mendoza Ortiz (Lima,1992) muestra la intervención a la que se sometió para la oclusión parcial de su vagina. Titulado 'Cerrar para abrir', dura dos minutos en los que un cirujano cose los labios mayores del aparato genital de esta creadora extrema.

Lo vende la galería Ginsberg por 15.000 euros, precio que incluye un gran lienzo en el que también explora su fisiología. «Busco mi sexualidad al margen de patrones macho-hembra. No tengo sexo a través de la vagina. Ni identifica mi género, ni siento conexión con ella, ni la uso», dice la artista que hizo suturar tres cuartas parte de su abertura vaginal. «Dejé un orificio para orinar y menstruar», explica.

Pacificados parecen los otora provocadores Santiago Sierra y Eugenio Merino que la amaron en su día congelando a Franco en una nevera, con un gigantesco ninot de Felipe VI o retratando a los 'Presos políticos' del 'procés'. Sierra exhibe en Helga de Alverar doce fotos de una performance en Rumania con visitantes al museo de arte contemporáneo que fue la residencia de Ceacescu a11.000 euros la pieza.

Eugenio Merino muestra en la galería ADN una recreación de la mano derecha de Lucio de la Nava, un represaliado por Franco, y una colección de postales de estatuas de Colón en las que Merino ha derribado la efigie del descubridor. También una placa con la leyenda 'Monumento a la explotación' que incluye unas coordenadas que remiten a una planta de Amazon en Alemania.