Eva Díaz novela la vida del polígrafo que modernizó la España medieval. / RC

La fabulosa y desconocida vida de Nebrija

Eva Díaz novela la vida del polígrafo que modernizó la España medieval, introdujo la imprenta y creó la primera gramática

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

Modernizó la oscura España medieval. Introdujo el humanismo renacentista y la imprenta. Batalló por los derechos de autor y contra la censura, firmó la primera gramática española y marcó la pauta de los diccionarios. Se enfrentó a la jerarquía eclesiástica y a la Inquisición, y pudo haber acabado en la hoguera. Aún así, Elio Antonio de Nebrija (Lebrija, 1444 - Alcalá de Henares, 1522) «sigue siendo un genio desconocido para el gran público, y hemos tardado medio milenio en honrar su talento».

Lo dice Eva Díaz Pérez (Sevilla, 50 años) periodista y autora de 'El sueño del gramático' (Fundación José Manuel Lara). Novela la vida «de un gran héroe intelectual que vivió el nacimiento del humanismo en Italia, la revolución de la imprenta y la España que descubre el Nuevo Mundo», y «a quien se valora solo en el ámbito académico», lamenta su autora. Aprovecha el 'Año Nebrija', el del V centenario de su muerte, en el que se suceden los homenajes oficiales que merecen «la genialidad, la curiosidad y la audacia de un personaje fascinante» para bucear en su perfil más humano.

Es la hija de Nebrija, Francisca, quien repasa el itinerario intelectual y vital de su padre «con grandes logros, pero plagado de duelos y pesares». Lo hace con la mirada de una de las «niñas sabias que surgieron durante el breve Renacimiento español».

La novela se adentra en la azarosa vida del polígrafo trazando un fresco del Renacimiento al hilo de su «fabuloso» recorrido vital. Humanista, gramático, poeta e historiador «ha habitado en los manuales académicos y los debates de especialistas, pero hay un gran vacío fuera de este ámbito», lamenta Díaz.

Para llenarlo recorre su biografía desde su infancia en Lebrija hasta su estancia en la Italia renacentista, pasando por las universidades de Salamanca y Alcalá de Henares, la populosa Sevilla que fue la puerta de América y los señoríos de Extremadura en los que escribió sus principales obras. Sus cervantinos prólogos, «en los que habla de sí mismo», han sido «una mina» para la autora.Se alterna el relato de Francisca con el del propio humanista, que lo inicia en 1465 cuando Antonio de Lebrija, joven bachiller de Salamanca, viaja a Italia para aprender latín y empaparse de la cultura clásica. Estudia en la universidad de Bolonia, conoce el revolucionario invento de la imprenta en Venecia y recorre algunas de las cortes en las que se impregna del espíritu renacentista, como la de Federico de Montefeltro, duque de Urbino.

En su aventura italiana «se cruza con damas incorruptas, caballeros fingidos, aristócratas extravagantes, bibliotecas fabulosas, inquietantes artistas, gabinetes de curiosidades y duelos de saberes». Regresará convertido en Elio Antonio de Nebrija, «el audaz humanista que trajo la modernidad a España, que trataría la teología, la medicina, el derecho o la cosmografía y que plantó batalla a teólogos, juristas, historiadores y médicos aún instalados en los saberes medievales».

El precio de la osadía

«Era consciente de la modernización que impulsó, pero pagó un alto precio por su osadía», reitera la autora. Sufrió las mortales epidemias de su tiempo, el rencor de los poderosos, y la afrenta del claustro de la Universidad de Salamanca. Afrontó el acoso de la Inquisición por sus críticas a la Vulgata, la traducción canónica de la Biblia realizada por San Jerónimo. «A pesar de los agravios y quebrantos, protagonizó una revolución del saber convirtiendo el castellano en la más adelantada de las lenguas vulgares al fijar sus reglas en 'El arte de la Gramática castellana', publicado en 1492.

Hizo Nebrija del castellano la primera lengua vulgar sujeta a reglas, como ocurría con las cultas, el latín o el griego. «Fue otra audacia incomprendida en su tiempo, ya que nadie entendía la necesidad de fijar esas normas para una lengua vulgar que todo el mundo aprendía con el uso desde la infancia». El resto de lenguas vulgares tardarían lo suyo en tener su gramática: el italiano en 1525, el portugués en 1536, el francés en 1550, el alemán en 1573 o el inglés en 1586.

Fue pionero de los derechos de autor con su obra más popular, sus 'Introducciones latinas', el manual de gramática latina que los estudiantes llamaban 'el antonio'. Nebrija otorgó a Arnao Guillén de Brocar el privilegio para imprimirla en exclusiva. «Evitaba así que terceros hicieran negocio mediante ediciones piratas, como diríamos hoy». Otra hazaña monumental fue la elaboración del 'Diccionario latino-español' (ca. 1492) y el 'Vocabulario español-latino' (ca. 1495), obras determinantes para los diccionarios que vendrían después.