El cineasta Coré Ruiz y Carolina Hernández, responsable de sonido, durante una jornada en el centro comercial Cita, en Maspalomas. / Fotos: Yon Bengoechea

La escapada al Sur de Rocío y su hermano

Cine. El grancanario Coré Ruiz filma en su isla natal su primer largometraje, 'Voy a desaparecer', una historia dramática con toques de humor.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La familia es la familia. No solo para la mafia italiana que por el séptimo arte ha popularizado esta expresión. Lo es por los lazos que genera. Vínculos que sobreviven el paso del tiempo y a la inevitable montaña rusa de encuentros y desencuentros. Lo que se origina en el seno familiar desde que tenemos uso de razón perdura, para bien o para mal, hasta el final de los días de cada uno de sus miembros. Una realidad en la que ahonda, a su manera, el cineasta grancanario Coré Ruiz durante su primer largometraje, 'Voy a desaparecer', cuyo rodaje culminó el pasado mes de agosto tras cinco semanas de rodaje en su isla natal.

Este músico y director, que está afincado en Madrid, reconoce que ha comenzado con el montaje de esta producción de Muak Canarias, Imaco 89 y Silvia Sánchez con vistas a tener «una versión visible» antes de que finalice el año, porque así lo demandan los plazos de justificación de las ayudas públicas recibidas.

«Mientras íbamos rodando, contaba con un segundo montador que iba haciendo un premontaje de lo que rodábamos, más o menos en tiempo real. Ha hecho un montaje súper ancho para que yo ahora no parta de cero y le pueda dar mi toque», explica por teléfono desde el madrileño barrio de Malasaña.

Detalles de la trama

Sobre 'Voy a desaparecer' desvela detalles genéricos de su trama, ya que la relación de los dos hermanos protagonistas esconde algunos secretos que prefiere que el espectador descubra cuando el filme se estrene el próximo año, tanto en festivales como en salas, fruto del acuerdo con la distribuidora Begin Again.

« La película es la historia de Rocío. Es una chica solitaria que prepara su mudanza. No es muy sociable, pasa un momento rutinario y especial. Trabaja en un súper y cuando la llaman por teléfono no responde. Una noche sale de trabajar y se encuentra con David, su hermano mayor. Hace diez años que no lo ve, porque él ha estado en la cárcel. David le propone irse juntos al lugar donde veraneaban de pequeños, en el Sur de Gran Canaria. Acepta y se comienza a ver que hay muchos interrogantes en el aire: ¿qué tipo de relación tenían?; ¿por qué acabó él en la cárcel?; ¿por qué todo el mundo en la familia le dio la espalda y nadie le mandó una carta ni fue a visitarlo a prisión?», avanza Ruiz.

Raquel Herrera y Abraham Santacruz, protagonistas del filme. / Yon Bengoechea

El filme transita por distintos géneros, reconoce su autor, ya que durante el desarrollo de este reencuentro familiar la comedia y el drama conviven con naturalidad. Incluso, por momentos, en una misma escena. «Hay muchos factores de drama familiar. Pero es tan amargo y 'heavy' todo que compenso la balanza con mucho humor. Con todo el que puedo. Es un drama familiar, pero también es una celebración de la relación entre hermanos, del tipo de química que tienes con la persona con la que te has criado. De ahí que salga el lado más tierno y payaso por momentos. Hay mucho humor, pero ni mucho menos se trata de una comedia. Es más un drama familiar pero sin el peso y la seriedad que se le suele dar, aunque sí que es duro lo que se cuenta», subraya con misterio.

Reflexiones iniciales

La película cuenta con un guion que firman Coré Ruiz y Raquel Herrera, que a su vez es la actriz protagonista. La idea no surgió, dice el director, de un momento concreto. «Puede que partiera de hacerme la pregunta de que siendo yo el adolescente que fui, con aquel carácter y aquellas manías, ¿qué habría pasado si hubiese entrado en prisión con 18 años? ¿Qué habría pasado con todas las experiencias que he vivido desde entonces? ¿Qué me faltaría al salir con 28 años de la cárcel y cómo me relacionaría con mi hermana tras diez años sin verla? Por eso digo que el punto de partida de estos dos personajes somos mi hermana y yo, aunque la historia se va por unos derroteros muy distintos a los nuestros. Sí que incluyo y nombro anécdotas que nos han pasado a nosotros y a nuestro entorno, pero los personajes son muy diferentes, tienen su propia identidad y carácter», asegura.

Que los dos protagonistas se den una escapada a l a zona turística de la isla no es una mera anécdota. El universo de ese enclave se convierte en un personaje más dentro de 'Voy a desaparecer'. «En la primera versión de guion no estaba cien por cien claro. Pero fue un gran apunte de Raquel Herrera. Había que apostar al cien por cien por la isla en la que crecimos y el tipo de pueblo al que íbamos. La historia se podría contar también en la Península y que los dos se fueran a una zona del litoral. Pero tiene más identidad nuestro Sur, por lo que somos y porque es lo que conozco. Que lo retrate alguien de fuera no saldría igual. Me gusta la paradoja de que los centros turísticos de las islas son algo tan poco canario como canario al mismo tiempo. Son parte de nuestra identidad e idiosincracia, pero no hay nada menos canario que el Sur de la isla», señala.

Inspiradores

La película tendrá «el tipo de mirada autoral que le gusta», dice Coré Ruiz. «No se trata de autores ultra 'indies' y desconocidos. Por ejemplo, me gusta la mirada del cineasta británico Edgar Wright, con su 'trilogía del Cornetto', películas con un acabado comercial que tiene un peso autoral tremendo, donde la dirección de los actores es brutal. También me influyen otras propuestas. El halo de Almodóvar es evidente, aunque apostamos por algo distinto, más canario pero también universal. Se nota que he bebido mucho de su cine. En la película llego a terrenos a los que ya llegaron mis cortometrajes. Los que los conozcan verán que doy un paso más. Abordo de nuevo temáticas que me interesan y el tipo de planos que siempre me han gustado, con mucha importancia para el sonido y la música. La gran diferencia es que ahora he contado con una producción mucho mejor», asegura sobre un filme cuyo presupuesto ha sido «de menos de 300.000 euros». «Silvia ha hecho un gran trabajo de producción, la gente alucinará al ver la película y cuando sepan lo que ha costado. Ha sido una cuestión de ingenio y mucho trabajo», resume.

Distintos momentos del rodaje de 'Voy a desaparecer'. </p><p> / Yon Bengoechea

«Están soberbios». Con esta contundencia resume el trabajo de los dos actores protagonistas, Raquel Herrera y Abraham Santacruz. «Abraham vive en Gran Canaria y yo en Madrid. Tuvimos un par de encuentros previos para romper el hielo y para que tuvieran una buena escucha entre ellos. Raquel es mi compañera de vida y coguionista. Abraham tiene un personaje muy difícil, con mucho peso y aristas. Teníamos que estar todos en sintonía para sacarlo adelante y creo que lo conseguimos. Nos cogimos el punto», rememora quien ha estado seis años para conseguir rodar su ópera prima.

Técnicos canarios

Distintos profesionales canarios han conformado el equipo técnico de 'Voy a desaparecer'. «En las islas tenemos una madurez técnica se sobra. Otra cosa es que los técnicos canarios puedan demostrarlo en puestos de peso en otras producciones. Hemos tenido un equipo de ensueño, pero aquí hay más técnicos buenísimos que hacen trabajos espectaculares. El problema es que solo les ofrecen ser ayudantes en los proyectos que vienen de fuera. Conmigo varios se han estrenado en puestos principales y eso generó un compromiso colectivo y que todo saliera a pedir de boca».