El legado del compañero ideal

En el IES Joaquín Artiles de Agüimes no era un profesor más, Antonio Lozano era el compañero, entendiendo el término desde «su acepción etimológica», que alude al amigo con el que compartes el pan y todo.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO

Esta reflexión de José Arcadio Suárez, director de este centro del sureste grancanario, emergió en la tarde de este lunes durante el homenaje celebrado en las instalaciones de CANARIAS7 a este novelista, dramaturgo y gestor cultural, fallecido el domingo, 10 de febrero, a la edad de 62 años.

El novelista grancanario José Luis Correa, que como Antonio Lozano cuenta con una brillante trayectoria dentro del género negro, destacó como una de las claves «de su literatura el compromiso», que plasmaba gracias a un complicado equilibrio entre el «divertimento» y la «denuncia social y política para ponerse en el lugar del más desfavorecido».

El autor de la reciente La noche en que se odiaron dos colores (Alba Editorial, 2019) puso en valor la vertiente «humana» de Antonio Lozano, que se ha comido, desde su punto de vista, «al escritor». Correa recordó cómo en una edición de Barcelona Negra (Bcnegra) otros escritores les preguntaron que por qué se llevaban tan bien entre ellos. «¡Cómo nos vamos a llevar mal, si Antonio es un gran tipo!», rememoró entre risas.

La periodista y escritora Ángeles Jurado, por su parte, destacó que «sin duda, la condición de tangerino influyó en su amor por África», en alusión a la ciudad donde Antonio Lozano nació y pasó su infancia y adolescencia.

Hizo hincapié en que el autor de Harraga y Donde mueren los ríos fue «un excelente escritor» con la capacidad de escribir cada vez «con una voz diferente». A lo que sumó, dijo, su «compromiso por las artes y la humanidad» y un don didáctico para «traspasar conocimiento» y para ponerse en el lugar del otro.

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El director y productor que llevó hasta el escenario las tres piezas dramáticas de Antonio Lozano – El crimen de la perra Chona, escrita junto con el novelista Alexis Ravelo; Me llamo Suleimán y Los malditos–, Mario Vega, subrayó la enorme empatía que generaba Lozano, fruto de una «humanidad que le permitía hacer las cosas fáciles».

Por eso, dijo, «todo el que le conocía se hacía amigo» y así logró llevar hasta Agüimes a artistas y compañías de los tres continentes cuando puso en pie en esta localidad el Festival del Sur, «un proyecto aislado que nació en medio de un páramo cultural» y que con rapidez se convirtió en un referente local, nacional e internacional.

A la hora de trabajar en las tres obras teatrales en las que coincidieron, Vega señaló la «rigurosidad» con la que Lozano trabajaba. «Por encima de todo, lo que buscaba era comunicar una realidad. Era muy trabajador y prolífico. ¡Y pobre del que le moviera una coma! Cuando le pedía que redujera los textos, me decía que lo más que podía hacer era cambiar el tamaño de la letra», rememoró emocionado y entre las risas generalizadas de las casi 200 personas que asistieron al acto.

Vicente Llorca, director adjunto de CANARIAS7, definió a Antonio Lozano como «un provocador de encuentros permanentes y un dinamizador de amistades». «Se hizo isleño y era un buscador de nuevos horizontes y de más abrazos, intelectuales, diversos, cosmopolitas y transfronterizos», apuntó.

José Arcadio Suárez puso en valor la enorme capacidad «de trabajo» de Lozano durante su etapa como docente en el IES Joaquín Artiles, donde impulsó la puesta en marcha de una biblioteca, un club de lectura, y la participación del centro en actividades con homólogos de otras islas y en programas europeos que a día de hoy siguen en activo.

«Con Antonio el no, no existía. Como mucho te decía: Vamos a ver», tras lo que ponía en marcha, recordó Suárez, su don de gentes, sus contactos y su incansable fortaleza para asumir cargas de trabajo y nuevos retos hasta que las ideas iniciales se convertían en una realidad que mejoraba a la sociedad.

Durante el acto de ayer no se siguió protocolo alguno, ya que se apostó por una fórmula de «encuentro entre amigos» de Antonio Lozano.

El alcalde de Agüimes, Óscar Hernández, aseguró con cariño y emoción que «no había un lagartero mejor que Antonio», en alusión al término con el que coloquialmente se denomina a los habitantes de esta localidad del sureste grancanario.

Puso en valor la capacidad de Lozano para «arrancar nuevos proyectos y después sumarle adeptos, buscando siempre soluciones», como hizo con el Festival del Sur, el de Narración Oral y distintos proyectos.

Antonio Morales, exalcalde de Agüimes y presidente del Cabildo de Gran Canaria, lo definió muy emocionado como «un hermano y alguien entrañable», que durante los 16 años que ejerció como concejal en esta localidad «dignificó la política».

Antonio Lozano, que nació en Tánger, es hijo adoptivo de esta localidad y Morales anunció que recibirá el mismo reconocimiento por parte de Gran Canaria.