El festival busca rejuvenecer a sus fieles

16/11/2018

El rapero canario Bejo, junto con el dj Pimp, se convirtió anoche en la gran estrella de la primera de las cuatro jornadas del Womad de la capital grancanaria. Su divertido ‘show’ hizo las delicias de un público en el que sobresalían muchos adolescentes y veinteañeros. El flamenco de María José Llergo abrió el festival.

El gran vacío con el que se topó el pasado año el festival Womad durante su regreso a la capital grancanaria lo protagonizó el público joven. Anoche, los adolescentes y los veinteañeros respondieron a la llamada del león que simboliza este encuentro con las músicas del mundo.

El culpable fue el rapero canario Bejo, que se convirtió, acompañado por el Dj Pimp, en el gran protagonista de la primera de las cuatro jornadas que se desarrollan hasta el domingo.

Cultura urbana, diversión, rimas muy canarias y una conexión absoluta con el público, joven y no tan joven, fue lo que catapultó anoche a Bejo como la estrella. Hasta tal punto que, finalizado su concierto, en el acceso a la zona acotada para los artistas, se agolpaban una treintena de fans para fotografiarse con su ídolo.

Bejo destapó el tupper de sus esencias desde que apareció sobre el escenario, lanzando caramelos, chuches, plátanos y finalmente hasta dos papayos.

Ataviado con un chándal verde y con unas gafas de sol a lo Lennon, este artista que desde internet se ha convertido en un fenómeno musical a nivel nacional, desgranó buena parte de su Parafernalio.

Sus rimas, su flow y los pareados con expresiones muy canarias le permitieron quedarse con una audiencia que acabó, literalmente, rendida a sus pies. Ya que cada vez que Bejo pedía «hacer sentadillas», hasta el más despistado puretilla tocó con sus nalgas el suelo del parque de Santa Catalina.

Desgranó temas como ¿Verde azulado o azul verdoso?; Perogrullo, Una papa pal Kilo, Onomeatropella y El tupperware. Hasta llegar a una despedida en la que se bajó del escenario y jaleó al parque desde la valla de protección.

Fue tal su poder de convicción que la joven cantante flamenca María José Llergo no dejó de bailar sus temas en la zona acreditada durante su concierto.

Esta artista, acompañada por el guitarrista flamenco Marc López fue la encargada de abrir la noche. Lo hizo con un concierto intimista, sentío, en el que hizo gala de una voz espectacular y una enorme sensibilidad que a buen seguro acabará convirtiéndola en una referencia dentro del nuevo flamenco.

Eso sí, quizás la apuesta era excesivamente íntima para un escenario de las dimensiones del Womad y un público con ganas de fiesta.

Justo lo que ofreció el último grupo de la noche, la banda belga KermesZ à l’Est, que llevó al público en volandas hasta un festivo rincón de los balcanes.

Los ocho integrantes de esta formación, ataviados de cuero negro, que parecen extras de una película de Emir Kusturica, apostaron por una fusión entre la música tradicional klezmer y el rock, con unos ritmos en los que los vientos metales y la percusión llevan la voz cantante.