Juan Márquez, antes de la entrevista en la azotea del inmueble de la capital grancanaria donde está su despacho. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

«La cultura necesita tener un sistema público como Sanidad o Educación»

El viceconsejero regional analiza el camino recorrido cuando la legislatura encara su último tramo

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

-La proposición de Ley del Sistema Público de Cultura de Canarias, presentada en el Parlamento, ¿la considera el gran hito de esta legislatura? ¿Qué supondrá para la gestión del sector, ya que por primera vez parece que se mira a largo plazo?

-Supone desarrollar el bloque del bienestar que se articula en el Estatuto de Autonomía de Canarias. En el artículo 27 se habla del acceso a la cultura. Ahora se establecen garantías para que la ciudadanía pueda hacer efectivo el derecho a la cultura y también se fijan obligaciones y responsabilidades que se garantice. Es una Ley vanguardista e innovadora. No existe otro texto legislativo similar en España. Estamos convencidos de que si queremos fijar las políticas culturales en el núcleo duro del Estado democrático de Derecho, se hace fundamental una legislación cultural que genere respuestas a las demandas de los agentes del sector.

«Quien no tiene críticas es el que pasa por el cargo sin pena ni gloria y sin intentar cambiar las cosas para mejorarlas»

-Blinda presupuestariamente la cultura, uno de los sectores más afectados siempre que hay crisis económica...

-Sí, se fija en el ámbito social, en la aportación social de la cultura. Se aprobó en octubre de 2020 en el Parlamento de Canarias una proposición no de Ley que la declaraba como un bien básico y el artículo en el que ahora se fija el 2% viene a desarrollar los acuerdos parlamentarios.

-Durante el confinamiento, la cultura demostró su importancia social, ya que sin libros, películas, series, música y espectáculos en directo por internet difícilmente se hubiera soportado el encierro.

-Por eso hablamos de política del bienestar. La cultura es un bien de primera necesidad y también es un derecho de primera y no de segunda. Se ve en los momentos claves de nuestra vida y por eso tiene que estar organizada como un sistema, como lo está el educativo o sanitario. De ahí que crear un Sistema Público de Cultura sea tan importante. Es un paso para dejar atrás el 'ocurrencialismo' y las políticas efímeras. Ahora se pensará de forma estratégica, dando peso al Parlamento y a la participación ciudadana a través del Consejo Canario de Cultura.

Juan Márquez, durante la entrevista, en su despacho. / cover servicios audiovisuales

-¿Fue difícil lograr el acuerdo unánime de todas las fuerzas políticas del Parlamento?

-No. He encontrado una actitud constructiva. Creo que durante esta legislatura ha existido un cambio en cuanto a la consideración de las políticas culturales. Encontré predisposición al diálogo y al consenso. En una época como la actual, de tanto enfrentamiento y polarización, no es fácil. Hay que agradecer esa altura de miras en el seno del Parlamento de Canarias.

-¿Hablamos de una Ley que tenía en mente desde que llegó al cargo o vio su necesidad a medida que avanzaba la legislatura?

-Ha sido fruto de una experiencia de gestión. En casi 40 años de democracia no se han hecho efectivos esos derechos culturales al 100%. También responde a las limitaciones que tiene la Administración para dar respuesta a las necesidades. Articular un régimen de cooperación y cogobernanza con criterios de eficacia y equidad en un territorio fragmentado como el nuestro es muy necesario. La Ley surge también porque somos conscientes de nuestras propias limitaciones. Quiero dejar claro que se respetan la autonomía y las competencias de cada administración local.

-¿Comparte la idea de que lo que falta para un mayor desarrollo del sector cultural es que se logre una menor dependencia de lo público?

-¿Y qué sector industrial no depende de lo público en Canarias y a nivel mundial? Las políticas públicas son herramientas para impulsar la industria y generar tejido económico. También en la cultura. Es más, lo que tiene la cultura es una alta rentabilidad en la inversión. Por ejemplo, se ve claramente en el audiovisual. Si se compara lo que invertimos en incentivos fiscales y en el apoyo a la producción local, el retorno es muchísimo mayor. Eso no lo tienen otros sectores económicos. La inversión cultural tiene un factor multiplicador. Hay que superar esa idea de que es una industria subvencionada. Ese argumento fortalece a quienes creen en un anarco-liberalismo en el que la cultura esté sometida solo a los intereses del mercado. No quiero que la política de Cultura en Canarias la dirija una marca de cervezas o de refrescos.

-Ha nombrado al sector audiovisual. Con motivo del festival de cine de la capital grancanaria este periódico reunió a un representante de Microclima, Cima y del Clúster Audiovisual para que debatieran. Entre lo que pedían es que se dupliquen las ayudas a la producción, que se incluyan unas específicas para los guionistas y que todas salgan a comienzos del año.

-Sobre la cuantía, por supuesto que sí. Cuando hablamos de avanzar en el ámbito cultural se traduce en apostar por lo que funciona, como las ayudas a la producción audiovisual. Francia lo tiene clarísimo. Potencia su tejido económico y su identidad con el sector audiovisual. Este año abrimos nuevas líneas, como las ayudas a la coproducciones minoritarias, y aumentamos la cuantía en las ayudas a la producción. Sobre que salgan antes, hay que tener en cuenta que tenemos muchísimas limitaciones desde el ámbito administrativo que combatimos día a día. Yo he pasado de ser un músico a un gestor y ahora soy muy consciente de las limitaciones jurídicas y presupuestarias que implica la Administración Pública. Es una batalla constante, agotadora y a veces incomprensible. Por eso es fundamental legislar en el ámbito cultural, para poder planificar y pensar en planes plurianuales. Ojalá lleguemos a un sistema en el que se activen lo antes posible.

Juan Márquez no desvela si seguirá en política cuando acabe esta legislatura. / cober servicios audiovisuales

-¿Tienen en mente esas ayudas al guion?

-Sí. IslaBentura adquiere un ámbito regional. Buscamos potenciar la generación de ideas y contenidos pensados desde Canarias y que no solo seamos un plató para producciones de fuera. Esas ayudas al guion llegarán.

-La legislatura encara su recta final y la pandemia la ha marcado. ¿Se han mantenido los objetivos inicialmente previstos o todo quedó fulminado o adaptado por la situación sanitaria?

-Estamos en una legislatura de transición. Se ve en el desarrollo de la Ley de Patrimonio, en la de Lectura y Bibliotecas, en la transformación del Instituto Canario de Desarrollo Cultural. Está todo por hacer. Lo que me gustaría que quedaran son los cimientos de esa nueva política cultural. Modestamente, espero que se haya ayudado a que se tomen en serio las políticas culturales en la construcción social. Ahora que tanto se habla del canarismo, ¿qué es nuestra identidad más allá de nuestra cultura y Patrimonio?

-¿Cómo ha recibido el sector la apuesta por la vía de concursos públicos para las líneas de ayudas?

-He sentido la complicidad y las ganas de los sectores culturales, que son muchos, para transformar y mejorar. Pero cuando se plantean cambios, siempre se generan tensiones. Cuando se llevan muchos años trabajando de una forma, cambiar... cuesta. Pero la predisposición es positiva. Hay que entender que, desde el ámbito público, el destinatario de nuestras políticas no solo es el sector cultural, sino la ciudadanía.

-El Guiniguada fue el primer teatro en tener actividad tras el confinamiento...

-Sí. No fue buscado. Fue fruto de un trabajo en equipo. Se ha reforzado con medios humanos y técnicos el equipo de artes escénicas. Fue un esfuerzo enorme adaptar ese teatro y La Granja a las necesidades de la pandemia. Canarias tiene que dejar atrás ciertos complejos, también en el ámbito de la gestión para situarse y reconocerse como una comunidad capaz de liderar también en la cultura.

-Hace unas semanas presentaron un nuevo festival internacional de artes escénicas. ¿A qué se debe su puesta en marcha?

-Hemos lanzado el programa 'Canarias en Escena', que tiene siete ramificaciones. La política de artes escénicas no solo son los festivales. Hablamos de formación para el sector y los públicos, con Proa Plus en el ámbito educativo. También figuran ayudas a la producción, por segundo año consecutivo. Pensamos las artes escénicas desde la ecología de la cultura, no solo con acciones concretas y el 'eventismo', sino que todo esté relacionado, por lo que implicamos al sector público y al privado.

Correos anónimos con críticas

-Eso ha levantado cierta polémica, con correos electrónicos anónimos que han corrido como la pólvora entre el sector y que denuncian que Mapas, de la productora Unahoramenos, monopoliza subvenciones millonarias concedidas de forma directa y que se ha incorporado este festival a la gestión regional de las artes escénicas. ¿Qué tiene que decir al respecto?

-No puedo perder el tiempo en valorar correos anónimos. Esto aleja el debate de lo serio. De los 12 millones de euros que invertimos en las artes escénicas, la gestión de un festival como Mapas supone de cada doce euros un 0,2. Hablar de privatización no es cierto. Apoyar un festival de jazz o este de las artes escénicas no supone privatizar, sino que se refuerza lo público con más recursos económicos, trabajadores y técnicos. Apoyar a ese festival, que tiene una marca y está consolidado, se tiene que trabajar con esa productora.

-En esos correos también se ataca el fichaje de José Luis Rivero como director del nuevo festival y se habla de puertas giratorias. ¿Qué nos dice sobre eso?

-Es un gestor muy respetado tanto en el ámbito canario como nacional. Solo puedo alegrarme de que esté en el programa de Mapas. Creo que como mercado será la quinta edición de Mapas y el año pasado generó 1.300 reuniones de trabajo con 80 programadores de más de 20 países. Nuestro apoyo lo presentamos de forma transparente y clara. Está todo auditado. Además, es un festival que también destaca por ofrecer espectáculos a la ciudadanía.

-Estos ataques demuestran que algo se está haciendo desde su viceconsejería por cambiar lo existente.

-Quien no va a tener críticas es el que pasa por este cargo sin pena ni gloria y sin intentar cambiar las cosas para que mejoren. Habrá quien en la ausencia de criterio y políticas públicas está más cómodo, porque tiene mayor capacidad de influencia.

-El que imperen las convocatorias públicas y que acudir a un despacho con un proyecto, por muy brillante que sea, ya no implique salir con la ayuda bajo el brazo es difícil de digerir para algunos tras tantos años con ese 'modus operandi'...

-Hemos abierto líneas de concurrencia competitiva. Lo que algunos denominan burocracia, para nosotros es igualdad de oportunidades. Cualquier persona, aunque carezca de acceso al despacho del viceconsejero, puede presentar su proyecto en las mismas condiciones que el que tenga mi teléfono móvil. Lo hemos hecho mientras aumentamos la transparencia. La antigua Canarias Cultura en Red tenía un tres y el Instituto Canario de Desarrollo Cultural está en torno a 9 de 10, en el informe que hace el comisionado de transparencia.

-La red clientelar que siempre ha existido pierde fuelle así.

-Ha existido y en la misma muchos se han sentido muy cómodos.

Fomento de la lectura

-El plan de Fomento de la Lectura y el desarrollo de las bibliotecas es otro de los apartados clave de esta legislatura. ¿Cómo se encuentran a día de hoy?

-Canarias ha sido la última Comunidad Autónoma en aprobar un texto legislativo en el ámbito de las bibliotecas. Llegamos tarde, pero tenemos una Ley más moderna que llega con un cambio en las políticas bibliotecarias, donde estos recintos no son solo espacios para préstamo de libros. Incluimos un Plan de Fomento de la Lectura al que queremos darle un sentido social, con gente que trabaja en los barrios y a pie de calle. No tendría sentido un plan desde un ámbito muy académico y que no atienda a la realidad social del archipiélago. No puede dirigirse a los que van a las bibliotecas, sino a los que no van. En el estudio que hicimos sobre las mismas, la gente las valora mucho, pero no las usa. El plan tendrá un recorrido de unos siete años.

-Y creo que será exigente con los ayuntamientos y cabildos.

-Sí, de ahí que hayamos creado los mapas insulares y esperamos tener antes de que acabe el verano el mapa de toda Canarias, que es la suma de los siete que aprobarán los cabildos. Establecerá qué carencias existen, según las cargas demográficas y las necesidades. A partir de ahí tenemos que ser rigurosos y planificar. Hay islas con carencias muy llamativas.

-¿Está contento con el Festival de Música de Canarias y qué planes de futuro tiene?

-Jorge Perdigón ha consolidado una gestión valorada por el público, la crítica y la prensa especializada. Nos ha situado a nivel nacional e internacional. Me consta que se habla del festival como una referencia.

-Y las dos últimas ediciones se llevaron a cabo con las olas de contagios disparadas...

-O nos quedábamos de brazos cruzados y no hacíamos nada o nos complicábamos la vida y apostábamos por sacarlo adelante. Y los resultados fueron muy buenos. Puedo avanzar que la programación de 2023 generará una de las mejores ediciones de los últimos años.

-Cerramos con música. ¿Seguirá usted en política cuando culmine la legislatura o regresa a su puesto en la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria?

-A la música volveré seguro. He tomado una decisión sobre mi futuro, pero la compartiré en su momento. Me debo al proyecto de Podemos Canarias, donde comencé a militar y donde me siento cómodo y respaldado. Espero que mi aportación haya servido para demostrar que sabemos gestionar y que somos un equipo de gente joven, con ganas y que se toma lo público muy en serio.