Guelbenzu, ayer en el Jardín Botánico de Madrid donde presentó su novela 'Asesinato en el Jardín Botánico'. / O. A. F.

«Creo que no escribiré más, se me ha acabado la imaginación»

La saga policíaca de José María Guelbenzu, que tiene como protagonista a la jueza Mariana de Marco, llega a su final tras diez entregas en veinte años

JOHANA GIL

Lo que surgió como una «distracción» de un estancamiento creativo hace 21 años, acabó consolidándose en diez «míticas» novelas policíacas del escritor José María Guelbenzu (Madrid, 78 años). El lanzamiento de 'Asesinato en el Jardín Botánico' (Destino), que el autor presentó ayer en un desayuno justo en este mismo lugar, da por terminada la historia de la jueza de instrucción Mariana de Marco que inició en 2001 con 'No acosen al asesino'. Con la investigación del crimen de una mujer de 40 años, cuyo cadáver aparece escondido detrás de una palma real, cierra la serie protagonizada por su conocida jueza, una exabogada de fuerte carácter a la que no le falta a la vez un toque de delicadeza.

Tras finalizar la ya anunciada decena de novelas (una de ellas, 'El hermano pequeño', ganadora del premio Torrente Ballester, 2010), Guelbenzu dice que, por ahora, no hay proyectos pendientes. «No sé si he perdido la imaginación, pero creo que no escribiré más». Salvo un par de historias que desea completar, el madrileño no quiere crear más personajes. «Estoy cansado», ironiza al hablar de un cierto desánimo. Lo que sí ha prometido es no dejar relatos a medias.

El amor por las letras ha migrado a las plantas. Por ello, el escenario de su última creación es el espléndido Jardín Botánico de Madrid. Un espacio privilegiado creado en el siglo XVIII y ubicado junto al Museo del Prado, que hace disfrutar a Guelbenzu y donde pasa muchas tardes meditando. Aunque en la serie, la mayoría de las investigaciones suceden en el norte de España, el autor ha querido culminar su último libro precisamente en Madrid. «Las novelas tienen pensamiento, pero no se debe notar», excusa su deseo personal de rodear la narración con naturaleza por puro cariño al Botánico, «un lugar «lleno de vida, que no es para morir».

Al inicio de la saga, lanzaba en los primeros párrafos el punto más álgido de la historia para retener al lector. En el final ha optado por «estar tranquilo» y así ha desarrollado su obra. Un libro con pinceladas de costumbrismo y humor que inicia en calma y termina en drama. El elemento innovador es la narración a dos voces. «La habitual parte judicial en la que me considero un buen dialoguista», y la otra perspectiva periodística con una crónica a cargo de la pareja de la jueza.

Una salida al atasco literario

En 2001, cuando se encontraba en un «atasco literario», decidió escribir otro relato a modo de escape, lo que se convirtió en el libro titulado 'No acosen al asesino'. Cuando el género policíaco estaba en auge en España, Guelbenzu quiso tener su propia voz. Pero, «cuando terminé, me di cuenta de que la había desperdiciado», asegura. En ese momento, el personaje secundario, Mariana de Marco, tenía un gran potencial creativo y despertó el interés del autor. «Fue digno de ser rescatado y elevado a primera línea». Tenía una nueva apuesta: mostrar la evolución de la antigua abogada.

Con poca atracción hacia la trama, Guelbenzu se ha centrado en el crecimiento de esta profesional y cómo combina su vida personal con los casos judiciales. Según dice el autor, el género tiene sus normas: invitar al lector a un juego en el que podrá ser detective por un instante. Por ello, cada una de sus obras se puede concebir por separado, no hace falta conocer desde el principio a la jueza para «descubrirla».

Con el crimen de una mujer en el Jardín Botánico cierra la serie en un lugar «lleno de vida, que no es para morir»

Hace veinte años, cuando empezó la serie, «había pocas mujeres policía», recuerda. Este fue el aporte original: resaltar la capacidad de estar al frente de casos importantes y de hacerlo bien. Hastiado de las novelas europeas de crimen y misterio por su escasa vinculación real con la justicia, su personaje cree firmemente en la verdad. «Si no logro grandes obras, al menos me he quitado la piel en intentarlo», enfatiza.

Las historias no han sido premeditadas, se han ido adaptando en el tiempo, pero siempre destacando el carácter fuerte de esta mujer. Sin embargo, siempre tuvo claro que serían diez. «Escogí la cantidad en homenaje a un matrimonio sueco (Maj Sjöwall y Per Wahlöö) creadores de la serie de Martin Beck, que me inspiraron con el ficticio detective y su decena de libros», explica.

Aunque ha estado tentado a hacer una precuela, Guelbenzu considera que ha sido suficiente acompañar a Mariana de Marco durante más de 20 años, hasta que ella ha «entrado en la edad más comprometedora en la vida de una mujer de hoy: los 50 años».

Orgulloso del final, recalca al ser preguntando por ello que no retomará a su jueza, pese a las peticiones de los fieles lectores. En el lanzamiento de las nueve novelas anteriores, era común oír hablar de ella como una «amiga». Pero hoy, «no tengo nada más que decir de ella, ni de nadie; no entregaré mi alma», concluye.