Un cine de género muy «sensorial»

25/03/2019

El cine de género europeo de los años 60, 70 y principios de los 80, así como las referencias de algunos espectadores de sus películas son las principales fuentes de inspiración para los directores franceses Hélène Cattet y Bruno Forzani, que protagonizan un ciclo dentro de la 19ª edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

El giallo italiano, el polar francés, el fantástico europeo y hasta el spaguetti western son algunos de los géneros que esta simpática y amable pareja de cineastas en la distancia corta lleva hasta un terreno personal, vanguardista y propio del siglo XXI en sus tres largometrajes y en sus seis cortos, que se proyectan en este festival.

«Estamos muy contentos de poder estar en este festival y de poder compartir lo que nos interesa con el público y con otros profesionales. Nosotros tenemos una relación privilegiada con España. Nuestro primer cortometraje se estrenó en el festival de Sitges y después ya pasó por otros muchos festivales de este país y de otros. Además, tenemos una línea muy latina. Nos interesan películas españolas como Bilbao, A través del cristal o Cría cuervos», reconoce Bruno Forzani con el apoyo de Hélène Cattet.

Reconocen que su imaginario se alimenta de un pasado clásico muy amplio, para después desarrollar un estilo propio y con riesgo.

«Funcionamos de una manera muy natural. Nos alimentamos de imágenes muy fuertes. Después nos olvidamos un poco de las historias que desarrollaban esas películas. El siguiente paso es cuando entra en juego nuestra necesidad de contarlo y lo que nos sale. Nos gusta desarrollar los temas no desde un punto de vista didáctico, sino sensorial. Por eso nos nutrimos previamente de imágenes fuertes y simbólicas», apunta la cineasta francesa.

Pone como ejemplo el uso que hacen del giallo, que fue muy popular en las últimas décadas del pasado siglo en Europa. «Usamos sus códigos, pero no nos interesan las investigaciones que se desarrollan en esas películas. Nos centramos en la búsqueda que llevan a cabo los personajes. Por eso nos gusta, por ejemplo, Bilbao [alude a la película policiaca del cineasta español Bigas Luna, que se estrenó en 1978], que profundiza en los aspectos más personales de los protagonistas de la historia», asegura una sonriente Hélène Cattet.

Bruno Forzani reconoce que habitualmente ven mucho cine de género contemporáneo y que les parece atractivo. «Pero comparto más la estética del que se hacía en los años 60, 70 y principios de los 80. Me recuerda las grabaciones en Súper 8 de mi familia, que vivía en una zona fronteriza con Italia. Me sucede como con la famosa magdalena de Proust, hacen que salgan todos mis recuerdos», subraya.

Cattet, por su parte, dice que su pasión en el cine de aquellas décadas parte de la «búsqueda gráfica» que llevaron a cabo muchos cineastas y que acabó generando un «cine experimental» y novedoso, como el que marcó el camino de la legendaria «Nouvelle vague (Nueva ola)».

A la hora de trabajar, que sean dos directores juntos para la misma película apuntan que no supone un mayor problema.

«Lo hacemos todo los dos, no nos dividimos las tareas. Resulta fundamental que compartamos desde el principio la misma longitud de onda. Y para ello necesitamos una gran preparación previa antes de empezar a rodar. Después, si alguno tiene una mayor afinidad hacia alguno de los actores, pues está más cerca de él, pero todo lo hacemos junto», explica Hélène Cattet.

Apuntan que tienen en mente filmar próximamente una película de animación, que se inspirará en una creación literaria de la Generación Beat, así como posibles nuevos largometrajes a partir de Amer y El extraño retrato de la mujer en amarillo.