Siete tipos de padres que nos ha dado el cine y la televisión

19/03/2019

Algunos son unos ‘manitas’, otros soñadores, ‘frikis’ informáticos o viejóvenes pero, ante todo, son un guía para la vida de sus hijos y un referente. Los padres se implican cada vez más en el cuidado de la descendencia y tanto la televisión como el cine han sabido trasladar distintos arquetipos a la pantalla. Y como ver una película siempre es un buen plan familiar, recopilamos algunos ejemplos coincidiendo con este Día del Padre.

1. Los entregados

Lo de ser un mero espectador en la educación y el desarrollo de sus hijos no va con ellos. Son los que se levantan a las cinco de la mañana para preparar el desayuno, los que esperan pasando frío en el coche a que lleguen de fiesta o los que hacen horas extra para poder pagar la universidad. Will Smith supo transmitir ese amor incondicional en En busca la felicidad en el papel de Chris Gardner, un vendedor que invierte los ahorros de toda su vida en un mal negocio. Abandonado por su mujer y en sus momentos más bajos, nunca perdería de vista el bienestar de su hijo de cinco años (Jaden Smith).

En el terreno de la animación, otro de los padres coraje más recordados es Marlyn, el verdadero protagonista de Buscando a Nemo. El pequeño pez payaso emprende todo un viaje emocional mientras recorre kilómetros de distancia para recuperar a su hijo perdido.

2. Los pasotas

Todo yin tiene su yang, y si los hay que se desviven, también los que no recuerdan ni la fecha de su cumpleaños. Esto no significa necesariamente que sientan un desapego emocional, sino que su papel como padres tiene grandes limitaciones. Si pensamos en ejemplos desastrosos, nos puede venir a la mente Homer Simpson y sus frustrados intentos por convertirse en un buen progenitor a pesa de sus enfados desmesurados, castigos físicos a Bart o falta de entendimiento con Lisa.

Por otro lado, en Shameless, Frank Gallagher (William H. Macy) se ha convertido en un personaje odioso a la vez que entrañable, y representa las peores cualidades de un patriarca: alcohólico, egoísta, vago y aprovechado. La relación con sus hijos es compleja y, a menudo, peligrosa, a pesar de su profundo apego.

3. Los exigentes

Se dice que los padres siempre buscan lo mejor para sus hijos, pero en ocasiones esos estándares son difíciles de cumplir. Los hay que aprietan demasiado y los que creen que nadie es comparable a su niño o niña. El primer caso podría ser el de Tywin Lannister (Charles Dance) en Juego de Tronos, que en nombre de su apellido y su casa exige, por ejemplo, que Cersei vuelva a casarse para afianzar una alianza, que Jamie encabece una guerra y que Tyrion de la talla como mano del rey. Estas y otras decisiones un tanto egoístas derivarán en un juicio final de lo más poético.

El opuesto vendría a ser Robert De Niro en Los padres de ella. Conocer a los suegros siempre es un momento delicado y Ben Stiller lo tuvo realmente difícil con este padre que no veía en él a un hombre a la altura para su Pam.

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4. Los del lado oscuro

«Yo soy tu padre» es, sin duda, una de las frases más célebres del cine y encapsula un momento de epicidad digno de cualquier telenovela. Darth Vader encarna a ese tipo de padre cuyos pasos no son los mejores a seguir, el mismo que se dibuja en el Vito Corleone de El Padrino. Nadie duda de su afectuosidad –de hecho, y como buen heredero de la cultura italiana, para él la familia es lo más importante–, pero no deja de ser el capo de una mafia.

5. Los alternativos

No se puede negar que siempre hay algún padre empeñado en actuar según sus últimas lecturas sobre las tendencias educativas de Islandia, las terapias naturales de Estados Unidos o las terribles consecuencias de la tecnología sobre los menores. Ven las numerosas fracturas del sistema y quieren enseñar a sus hijos a tener un espíritu crítico y a estar en consonancia con el medioambiente. Viggo Mortensen es el ejemplo perfecto. El actor dio lo mejor de sí en su interpretación en Capitán Fantástico, una historia de dos ex activistas desilusionados con el capitalismo que deciden inculcar habilidades de supervivencia y autosuficiencia a sus hijos.

6. Los imaginativos

El ser humano se construye a partir de relatos. Algunos funcionan mejor que otros, pero la mayoría tienen la función de impulsarnos hacia adelante. El cine está lleno de estas historias, de padres que leen cuentos antes de dormir o junto al fuego de la chimenea. Precisamente, eso es lo que hizo Edward Bloom (Albert Finney/ Ewan McGregor) en Big Fish, contar una interminable narración sobre sus periplos de juventud a su hijo Daniel porque, simplemente, era mejor que la verdad.

Sin embargo, la capacidad de separar la realidad de la fantasía no siempre es una virtud. Roberto Benigni se llevó un Óscar por desdibujar estos límites a su hijo de 6 años durante su estancia en un campo de concentración judío en La vida es bella, con tal de mantener su inocencia en tan crueles circunstancias.

7. Los de ‘yo en mi época’

Son los padres del método: los de «con una torta se le quita todo» o bien «mi padre también lo hacía y yo salí bien». Esto, quizás, puede parecer más español que universal, pero lo cierto es que el personaje de Diego (Antonio Resines), el tabernero de Los Serrano, ha traspasado las fronteras nacionales. En ‘su época’ todo era de otra manera y, por tanto, mejor, igual que en la de Antonio Alcántara (Imanol Arias) en Cuéntame como pasó... ¿o quizás no?

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