Los falsos positivos colombianos

29/03/2019

El cineasta Federico Atehortúa Arteaga reflexiona sobre la manipulación de la imagen como forma arma política en su Colombia natal a través de la película Pirotecnia, que transita entre la realidad y la ficción.

El punto culminante de esa manipulación informativa y origen de esta producción, que compite en la Sección Oficial del 19º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, son «los falsos positivos». «Durante el periodo de guerra en mi país, se implantaron los Body Count, mediante los que se premiaba a los soldados por el número de bajas que lograban entre la guerrilla. Por eso se dedicaron a recrear muertes, lo que llamamos los falsos positivos. Cogían a gente de las zonas rurales o deprimidas y se las llevaban lejos. Los ejecutaban y después los vestían como si fueran guerrilleros. Los fotografiaban o grababan y después cobraban» en dinero o en especies por esas bajas revolucionarias, explica el joven cineasta.

Esta realidad, apunta, «es muy conocida» en Colombia y tiene «implicaciones muy grandes», dice, en referencia a altos cargos de su país.

Subraya que Pirotecnia nace con el objetivo de retratar «el origen emotivo de esa manipulación», que contó con el apoyo de los medios de comunicación y que pone de manifiesto «qué muertos son importantes» para el país y cuáles no lo son.

La película tiene también una segunda capa, más personal y que se desarrolla en torno al ámbito familiar del propio Federico Atehortúa. Ahí, reconoce, entra en juego la «autoficción».

«Mi objetivo inicial era una investigación sobre el cine chileno. Después pasó algo en casa, que no se parece mucho a lo que se ve en la película, que hizo que mi mamá se quedara muda. Eso modificó la película y me llevó a posicionar un punto de denuncia desde mi propia experiencia», desvela este cineasta que reconoce la influencia de Los rubios y Cuatreros, de Albertina Carri.

Subraya que ese doble plano fue un quebradero de cabeza y que muchos le aconsejaron que dividiera la película en dos partes diferenciadas. Pero él, a medida que avanzaba en la elaboración del filme, consideró que hacerlo «traicionaba la motivación» del mismo.

Pirotecnia pasó por el Mercado de cine casi hecho (Mecas) del festival grancanario del pasado año, lo que, según su director, ayudó a que este proyecto tomase vuelo internacional.