Andrés Koppel se estrena en el largo con ‘La niebla y la doncella’

«Huimos del cliché de un investigador tarado»

31/08/2017

El guionista y cineasta canario Andrés Koppel presenta el sábado, a las 20.00 horas, en Cine+Food, junto a la actriz Aura Garrido, su primer largometraje detrás de la cámara, La niebla y la doncella, una adaptación de la novela homónima de Lorenzo Silva, que se rodó en La Gomera y Tenerife.

Tras el pase promocional de La niebla y la doncella, el pasado martes, en Madrid, el cineasta tinerfeño Andrés Koppel se puso a charlar con varios responsables de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que le felicitaron por la forma en la que este largometraje retrata a los agentes que lo protagonizan.

«Tuvimos muy clara la perspectiva. Tras leer la novela de Lorenzo Silva, vi que se trataba de un thriller tranquilo y reflexivo. Los agentes de la UCO piensan, reflexionan e indagan en un clima tenso en lo temático, pero poco tenso en cuanto a la acción. Para preparar la película conocí a agentes reales de la UCO, incluidos a los que han trabajado en el caso de Yeremi Vargas. Saqué la conclusión de que los que investigan esos casos son gente muy normal. Como tú y como yo. Por eso hemos huido de la tradición y del cliché anglosajón, que ha dado muy buenas películas también en España, donde el detective es un loco, un tipo atormentado y alcohólico», explica Koppel desde Madrid.

El cineasta, que el sábado presentará al público de Cine+Food la película junto a la actriz Aura Garrido, apostó por «huir» de esa norma no escrita pero habitual en el cine que asegura que «se necesitan monstruos para perseguir a otros monstruos».

«La gente normal y brillante es la que hace que las cosas buenas sucedan. Son entregados, apasionados y llevan a cabo un trabajo fantástico: descubrir a los autores de los crímenes. No hay que ir a buscar tarados para que busquen a otros tarados», explica convencido.

Por eso, asegura, durante La niebla y la doncella los agentes que investigan el asesinato de un joven que se produjo tres años antes en La Gomera son tan «naturales». «Retratamos a gente que hace preguntas difíciles a la gente sin inmutarse. Hay que tener en cuenta que muchos casos se resuelven después de años de investigación, en los que han estado buscando pruebas sin decir nada. Son profesionales que se fijan en los pequeños detalles, que buscan demostrar y desmontar las distintas teorías y que tienen claro que la intuición es válida si se puede demostrar. Todo eso es lo que hemos mostrado en la película», apunta.

El responsable de los cortos La Raya (1996) y Unión Europea (2006) reconoce que esta adaptación de la historia protagonizada por el sargento Bevilacqua y el cabo Chamorro, a los que se suma la también cabo Anglada, «cuenta tanto como lo que deja de contar».

«Si los personajes no se cuentan ciertos datos entre ellos, yo no se los voy a contar al espectador. Me producen rechazo las películas donde se da una información concreta para que el espectador entienda lo que sucede. Estoy orgulloso de no parar la acción para contar las vidas de los personajes, porque todo se acaba entendiendo. Apuesto por un estilo esquemático y casi abrupto para un thriller que se desarrolla casi a base de susurros», explica.