Película

Dos hermanos y un destino

29/09/2019

A pesar de tener una empresa en común, dos hermanos no se hablan desde hace años. Al fallecer su padre, tienen como herencia coger a los siete mejores machos cabríos y emprender un viaje de norte a sur por la isla. A partir de estos mimbres, el cineasta David Pantaleón crea un nuevo capítulo dentro de su universo cinematográfico, que se diferencia de sus trabajos anteriores por su extensión.

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Desde este lunes y durante las próximas cinco semanas, Pantaleón desarrolla el rodaje de Hombres de leche, su primer largometraje. «Rodaremos toda la película en Fuerteventura, salvo unos interiores, que localizamos en Tenerife», explica este cortometrajista, uno de los más laureados del panorama nacional, por teléfono y en plena jornada de localizaciones en el interior de la isla majorera.

Las referencias bíblicas son habituales dentro del universo creativo de Pantaleón, por lo que en esta historia de dos hermanos, reconoce que «juega» un poco en torno a la idea de Caín y Abel. «Es algo que me divierte, pero se trata de una historia cercana, que parte de un concepto sencillo. No se trata de grandes temas, aunque la historia tiene su subtexto y su análisis, pero está alejada de los conflictos trágicos, de las ideas de muerte, asesinatos y cosas parecidas», avanza sobre Hombres de leche.

En el fondo, subraya, su propuesta aborda cuestiones que casi todos los seres humanos, en un momento dado, tienen que afrontar, como es la idea de «orfandad» y la manera en de encara la ausencia paterna.

Hombres de leche cuenta en su reparto con actores profesionales como Lili Quintana. Convivirán con otros «no-actores», entre los que se encuentran los dos protagonistas. «Se trata de dos de mis hermanos, Alejandro Benito y Julio César. Desde un principio tenía la idea de trabajar con no-actores naturales, que tuvieran el perfil de mis hermanos. Tras varias charlas con el productor y con amigos del sector, surgió, como una idea loca, que fueran mis propios hermanos. Al final, llegamos a la conclusión de que se trataba de la opción más arriesgada, pero a la vez la más linda», confiesa.

Esta apuesta poco común le permitirá, asume, trabajar con un doble código durante todo el rodaje. «Con los actores profesionales trabajaré de una manera, con unos códigos y unas ideas específicas. Con mis hermanos podré utilizar códigos familiares. Por ejemplo, digan esto como lo decía papá o el abuelo pastor».

La elección de Fuerteventura como plató natural no es una cuestión baladí. «Es la isla caprina por antonomasia. Su paisaje será un elemento clave en la película. Su aridez, lo desértico del lugar... jugamos con una idea universal, ya que se trata de una historia que se podrá entender perfectamente fuera de las islas. El paisaje nos ayudará para conseguirlo, ya que se asemeja al altiplano de Suramérica o a las zonas desérticas de Afganistán, Irak y los países de Oriente Medio. La película la trabajamos en el interior de la isla, sin la referencia del mar, al que nos vamos acercando a medida que avanza la historia», apunta.

Hombres de leche es una ficción, pero, dice su director, transitará por la delgada línea que separa este tipo de propuestas de la no ficción. «Esas son las películas que me gustan, por eso utilizaremos elementos de la realidad de Fuerteventura. Siempre estaremos en el juego de la no ficción. Cuando veo una película, me gusta que me deje descolocado y que me cueste saber si es ficción o no», añade.

Para este largometraje de Volcano Films y Noodle Production David Pantaleón repite con «el núcleo tradicional» de profesionales isleños con el que ha colaborado en cortometrajes como La pasión de Judas, El becerro pintado o El polinizador, entre otros.

Este lunes se acaba la «incertidumbre» cuando arranque el rodaje, ya que este cineasta tiene claro que «hasta que no estemos en el sitio y empecemos a traducir las ideas en imágenes, todo es incertidumbre».