Cómo opera el silencio en Chile

28/03/2019

La joven cineasta Karin Cuyul (Chile, 1988) reconoce que sobre el desarrollo de la dictadura de Pinochet existe una extensa documentación, pero sobre el trauma que aquella barbarie ha dejado entre la población chilena poco o nada se ha escrito.

Entre otras cosas, porque incluso en el ámbito familiar se trata de un tema tabú, del que no se habla. Con Historia de mi nombre, que compite en la Sección Oficial del 19º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, esta cineasta chilena aporta un halo de luz ante tanta oscuridad, tanto a nivel social como personal.

«En Chile apenas existe documentación sobre este trauma. A mi familia, por ejemplo, no le pasó nada. En mi familia no hay ni torturados ni desaparecidos. Pero yo veía que no encontraba mi lugar dentro de ese país dividido por lo sucedido. En la película reflejo cómo opera el silencio en Chile», apunta esta realizadora sobre su ópera prima, que ha llegado a la isla tras pasar por el festival de Rotterdam.

En su propia familia, tal y como demuestra en la película, se trata de una cuestión delicada, que sus padres esquivan siempre que pueden. «Predomina el secreto, se omite esa parte de la historia. Se sigue hablando desde los bordes. Utilizan guiños del lenguaje y unas formas de expresión concretas... llevan incorporado el chip de que sobre esto no se habla y cuando lo hacen es con un lenguaje incorporado o cifrado», subraya.

Señala que Historia de mi nombre tuvo un punto de partida muy distinta al que finalmente se ve en la pantalla. «Partí de a poco. Al principio iba a centrarse en la historia de Karin Eitel y a partir de ahí iba a reflexionar sobre el país», explica esta cineasta que debe su nombre de pila a esa mujer, que fue torturada durante la dictadura y que aún vive.

Pero, «poco a poco», a medida que comenzaba a investigar y a planificar el rodaje, la película se «volvió más hacia adentro». «Se hizo más personal», apunta, mientras cobraba protagonismo su propia historia y la de su familia.

Karin Cuyul no fue consciente de ese «silencio» en el seno familiar hasta «la cuarta escritura de la película».

Historia de mi nombre comienza con un hecho concreto. El incendio de su casa familiar, lo que hizo que perdiera todos los recuerdos tangibles de su infancia y adolescencia. «Acudí a un taller de cine en Venezuela y una de las profesoras me dijo que tenía que empezar la película con ese fuego», como finalmente hizo.

Confiesa que sintió y siente «pudor» por el hecho de que el espectador conozca su vida y la de su familia. «Lo tuve y aún hoy lo tengo. Me costó mucho escribir en primera persona, pero mi historia y la de mi familia se fue apareciendo cada vez más», dice.

En la película, Karin Cuyul cuenta que la mujer de la que heredó el nombre fue interrrogada en directo en la televisión cuando estaba presa, en 1987. «Antes de mi viaje a Venezuela se cumplió uno de los aniversarios del final de la dictadura y pusieron un especial en el que incluyeron un extracto de cinco segundos de aquel interrogatorio. Tuve presente incorporarlo a la película. Pero cuando en 2017 hablé con Karin me dijo que no quería aparecer en la película, que ella y los que lucharon como ella no son héroes. Me pidió que no quedase registro de ella. Además, cuando contactamos con el canal para tener el interrogatorio nos pidieron dinero y no me parecía bien pagar por una cosa así», explica.

Reconoce que está expectante ante el próximo estreno de la película en Chile. «Me da susto hablar de los hijos de los frentistas», reconoce con timidez.