Azevedo se decanta por la palabra

27/03/2019

La cineasta lusa Rita Azevedo Gomes (1952) apuesta en su película La Portuguesa, que compite dentro de la Sección Oficial a concurso, por otorgar el protagonismo a la «vida interior» de la protagonista de esta adaptación a la gran pantalla de una novela homónima de Robert Musil.

«Cuando hago mis películas no pienso en el teatro, porque si lo hiciera así, trabajaría de otra forma, aunque siempre me preguntan por el aspecto teatral de mis películas. La relación con los movimientos es interior, no coreografiados por los cuerpos. Si hubiera más movimiento me desconcentraría de la palabra», asegura tras la proyección matinal de su película.

Reconoce que esta concepción supone remar a contracorriente en unos tiempos donde cada vez resulta más complicado «que se escuche» al otro.

Rita Azevedo, en este sentido, apunta que «el tiempo es una especie de protagonista más» en La Portuguesa, porque se trata de «una invención del hombre».

El público se topa con una película de época, aunque desde un principio la autora de títulos como Correspondencias (2016) y La venganza de una mujer (2012), entre otros se decanta por un estilo propio que difiere del más común en este tipo de propuestas.

«Me agrada mucho la forma visual de las películas y por eso propongo algo diferente. No tiene nada que ver con ser original. Me decanto porque cada espectador saque sus propias conclusiones. Cada uno es un alma única y lo dejo todo en manos de la intuición y el gusto personal. No me apetecía hacer una película de época, como la que ya hice. No quería hacer una representación rigurosa de una época, porque me parece poco interesante. Eso lo hará otra gente mejor que yo», subraya.

Por esta razón, la directora, que se defiende en un castellano más o menos entendible, se decanta por «la fábula y la fantasía» en sus propuestas fílmicas, como pone de manifiesto en este largometraje que llega a la capital grancanaria tras pasar por festivales como el de Mar de Plata y la Berlinale.

Sobre la puesta en escena, hace hincapié en su máximo «respeto» por los «encuadres», tanto hacia los intérpretes que aparecen en los mismos como hacia los espectadores. «Está todo cuidado, como si estuviese pintado», añade.

Esta directora dice que en sus películas «parte de la realidad para llegar a la ficción y de la ficción para llegar a la realidad, tengo un pie en cada sitio».

En la película tiene una presencia destacada la veterana actriz cantante germana Ingrid Caven. «Es una cantante sensual, osada y con un espíritu joven. A veces me daba la impresión de que era una niña. Usa su inteligencia con la voz senil que tiene ahora. No canta como cuando tenía 40 años. Lo hace porque es una mujer muy inteligente, no es una burra», lanza con ironía.

Reconoce que sus canciones y recitados los «grabó en un estudio», ya que los ruidos ambientales complicaban hacerlo a la vez que actuaba.