La escritora grancanaria Beatriz Saiz posa con un ejemplar de 'La chica de la sonrisa infinita'. / C7

Beatriz Saiz: «No concibo una historia sin que incluya una parte romántica»

La escritora grancanaria logra el 9º Premio de Novela romántica Kiwi Ra con 'La chica de la sonrisa infinita', que acaba de llegar a las librerías

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Beatriz Saiz presentó su tercera ficción, 'La chica de la sonrisa infinita', a la 9ª edición del Premio de Novela Romántica Kiwi Ra por la insistencia de una amiga. Confiesa que después hasta se olvidó de aquella convocatoria. «Fue ella, mi lectora cero, la que me avisó cuando vio que había ganado. La editorial no te avisa, sino que lo pone en su web y publica la novela», recuerda entre risas la joven escritora grancanaria sobre un volumen que aterrizó hace unas semanas en las librerías de las islas y se distribuye por todo el territorio nacional.

Reconoce que este salto dentro de su trayectoria como escritora le genera «vértigo». « Estuve en la Feria del Libro de Madrid, en la caseta de Ediciones Kiwi. Y me daba miedo pensar en la reacción del público. Pero no estoy pendiente de la acogida que tenga. Escribo para mí y entiendo que unas cosas gusten y todos las entiendan y otras, no. No pretendo gustar a todo el mundo. Si estás pendiente de eso, no disfrutas de la salida del libro», apunta Saiz.

Y por ahora la escritora está radiante ante la acogida que ha tenido esta novela que tardó seis meses en escribir, sin contar todo el tiempo que dedicó a corregirla y ultimarla.

«Escribo para evadirme de la realidad. Es cierto que la novela tiene ciertos toques de la vida cotidiana, para que el lector se sienta identificado. Pero mi gran objetivo es que también logre evadirse, como hago yo cuando escribo. De ahí que sea una novela romántica. Busco algo fresquito, que se aleje de todo lo que nos rodea», confiesa.

Esta ficción, que se desarrolla durante años y con saltos temporales para situar al lector en el intento de recuperación de esa chica de la sonrisa infinita que da título al volumen, tuvo un punto concreto de la ciudad natal de Beatriz Saiz como fuente de inspiración. « Me inspiró la playa de Las Canteras. Necesito el mar, aunque sea olerlo, para desconectar. Con ir por el paseo de Las Canteras me basta, me permite respirar la agüita salada. Fue así como me vino la idea. La protagonista trabaja en una escuela de surf y la idea se me ocurrió cuando iba por la zona de la Cícer», rememora.

Tintes personales

Ese personaje tiene más de su autora de lo que ella misma pensaba cuando le dio forma a medida que escribía. «Yo pensaba que no tenía nada de mí. Pero cada vez creo que sí que tiene. Todos los personajes tienen que tener algo de su autor, aunque no lo quieras. Los que me conocen, me dicen que tiene cosas de mi carácter. Que su personalidad les recuerda a mí. Lo que tengo claro es que para que el personaje sea creíble, tiene que tener verdad, cosas de mí y de mi entorno. Sin mi personalidad no sería creíble, sería plano y así nadie se lo creería», subraya.

La escritora, que reconoce que no solo bebe de sí misma sino de todo su entorno, tiene claro lo que no faltará nunca en sus novelas. «Me gusta el romance, las historias románticas. Soy consumidora de romances y no concibo una historia sin una parte romántica. Aunque la novela incluya una trama policíaca, tiene que llevar algo de romance. Creo que ayuda a lograr la evasión que siempre me propongo y apuesto por incluir cosas bonitas y que terminen bien», señala quien presentará el próximo 20 de septiembre, en la Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de la capital grancanaria, su premiada novela.

Se trata de la tercera que escribe tras 'Volver a respirar' (2018) y 'Quiero volver a bailar bajo la nieve' (2020). Para la siguiente no fija una fecha concreta, pero tiene claro que significará dar un paso adelante, siempre con un corte romántico. «De la primera a la segunda se notó una evolución. El cambio de la tercera a la segunda ha sido brutal», apunta esta licenciada en Derecho que ejerció durante años un oficio que decidió abandonar.