Pepita Patiño revive en el Guiniguada

12/02/2019

La resistencia, el dolor y la esperanza que guio el camino de Pepita Patino, una de las mujeres cuyo existencia cobró vida de nuevo con la novela La voz dormida, desembarca mañana, a partir de las 20.30 horas, en el escenario del teatro Guiniguada de la capital grancanaria.

ETIQUETAS:

«La novela de Dulce Chacón es fantástica, pero contiene mucha información. Nosotros nos decantamos por la historia real de Pepita, por su historia de amor», apunta la actriz Laura Toledo, que protagoniza en solitario este montaje que el pasado fin de semana se representó en el teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife.

«Lo cuento desde la emoción, porque es lo que me sucede al ver la palabra de Dulce sintetizada. Ella se entrevistó con muchas mujeres republicanas que fueron represaliadas y sufrieron las iras del franquismo antes de escribir la novela. Para esta obra se ha llevado a cabo una labor de síntesis magnífica. Es como si Inma, la actriz Laura Toledo y Cayetana Cabezas, que firma la adaptación, se hubiesen sentado juntas en torno una mesa camilla para preparar la obra», explica Inma Chacón, hermana gemela de la novelista, fallecida en 2003.

Define la novela y la obra de su hermana como un relato de «esperas». «Esperan por la libertad, por la cárcel, por salir de la prisión, por la niña de la que está embarazada su hermana y que sabe que después va a ser fusilada... La obra plasma 20 años de vida en poco más de hora y cuarto. Es también una obra sobre el amor fraternal, el filial, el de las compañeras y el de pareja», apunta Inma Chacón.

La actriz Laura Toledo, que estuvo nominada al Max por este trabajo y ahora lo está por parte de la Unión de Actores, reconoce que fue inevitable afrontar «desde un punto de vista dramático» la existencia de Pepita Patiño, que acudía hasta Burgos a visitar a su marido en la cárcel y que en ocasiones no lo lograba.

«Es un hecho real. Hablo de Pepita pero también de todas las mujeres que padecieron la guerra. A veces, la historia me superaba. Me recomendaron que llorase mucho antes para poder sostener el montaje. Lo que intento es ser fiel al texto y hacerlo desde la honestidad», explica sobre un personaje que aborda «con un acento cordobés».

Considera que este personaje de La voz dormida era ideal por «su neutralidad». «No entendía de banderas y de política. Actuaba por amor», subraya.

Inma Chacón piensa que este montaje es importante para avanzar en la memoria histórica. «Es una historia que está sin resolver. Los que vengan y vean la obra o lean la novela serán conscientes. Las heridas se han cerrado en falso y están en cal viva bajo la piel. Eso hay que solucionarlo. La novela sacó el tema del mundo académico. Es una cuestión de reparación y político. Este montaje, a diferencia de la película, no se posiciona», añade Chacón.