«No soy muy diferente a Miércoles»

15/01/2020

Miércoles parece un témpano de hielo, pero tiene más carácter del que su rostro aparenta y no tiene pelos en la lengua. La actriz catalana Lydia Fairen, que encarna a este popular rol de La familia Addams en el musical que hasta el próximo domingo se representa en el teatro Pérez Galdós de la capital grancanaria, reconoce tener ciertas similitudes, salvando las distancias, con la hija de Morticia y Gómez de esta ficción cómica y tenebrosa.

«Encarno a una Miércoles algo mayorcita, ya con 18 años, que afronta una historia nueva con respecto a las series y las películas de La familia Addams que todos conocen. Se enamora de un chico normal, más o menos. Es aceptada la relación hasta que tiene que contar un secreto, que decide dar a conocer juntando a las dos familias. Ahí arranca todo...», explica por teléfono antes de ponerse de nuevo en la piel de Miércoles.

«No soy muy diferente a ella. No sé si es bueno o malo [risas]. Aunque no soy tan directa y fría a la hora de decir las cosas. Me gusta, como a este personaje, ser fiel a lo que pienso. Ella sabe lo que quiere y lo que no quiere y no tiene reparos a la hora de decirlo, aunque pueda molestar», explica.

Lydia Fairen entró a formar parte del elenco de La familia Addams tras presentarse a unas pruebas de selección. Llegó con los deberes hechos, ya que, recuerda, había estado visionando vídeos del montaje de este musical de las representaciones de Londres y Nueva York. «Mi personaje requiere una gran preparación vocal. Mi partitura no es nada sencilla. Necesita de una formación más que mínima, sobre todo para darle vida ochos veces en una misma semana. Implica un registro de notas muy altas y mucha potencia de voz. El objetivo no solo es cantar bien, sino hacerlo sin que el público perciba que hacemos un esfuerzo. Además, tengo que mantener al personaje rígido, que es una de las características de Miércoles. Se trata de tener la técnica dominada, para no estar pendiente de estas cosas sobre el escenario», asegura.

Fairen elogia sin tapujos a Esteve Ferrer, el director de este musical cuyas composiciones y letras son de Andrew Lippa. «Trabajar con él ha sido un máster en interpretación. Sobre todo de cómo hacer comedia. Domina los tiempos para que todo el mundo se ría de todo y para que no muera ningún gag durante la obra», subraya.

Esta joven intérprete forma parte de un «espectacular» elenco, encabezado por Carmen Conesa, en la piel de Morticia, con Xavi Mira como Gómez y Frank Capdet como Fétido, entre otros. «Es un lujo poder trabajar con gente con tanta experiencia y calidad. Cada día aprendo cosas junto a ellos. Además, son muy cercanos y les gusta ayudar a la gente joven. Da gusto coincidir con personas así», comenta sobre sus compañeros en este montaje cuya gira finaliza en Gran Canaria, a expensas de que se fijen las fechas de su estreno en Madrid. En la capital del Estado, Lydia Fairen compaginará Miércoles con su estreno en otro musical del que aún no puede dar detalles.

Con 11 años empezó a estudiar canto porque quería convertirse en una cantante pop, pero a los 18 años le surgió la posibilidad de asistir a un casting para un musical y se abrió ante sus ojos un mundo que se ha convertido en su oficio.

«Por dominio, creo que soy cantante, pero destaco por cómo cuento las cosas. Soy una cantante-actriz, porque como actriz a secas me siento más desnuda. La interpretación no es distinta en los musicales, ya que ahí también consiste en contarle una historia al espectador y que éste crea que es real», dice.