Estreno

Mario Vega: «La farsa nos lleva al final extenuados»

10/10/2019

Del drama a la farsa, pero con matices. Que nadie se lleve a engaño. El público que acuda a las funciones de la nueva entrega del Laboratorio Galdós, El crimen de la calle Fuencarral, que se estrena esta noche en el teatro Pérez Galdós y que se mantendrá en cartel hasta el sábado, contemplará un evidente cambio de registro en la propuesta escénica a la que habitualmente nos tiene acostumbrados el teatro que propone Unahoramenos y de su director, Mario Vega

La nueva producción que se inspira en un texto escrito por el dramaturgo colombiano Fabio Rubiano a partir de las crónicas periodísticas remitidas desde Madrid por Benito Pérez Galdós al diario argentino La Prensa en 1888 dando cuenta del proceso judicial del citado crimen, es una chispeante comedia que nos invita durante una hora escasa de duración a un viaje de teatro cuerpo a cuerpo que concluye cortándonos el aliento.

Como señala Vega, «el público se encuentra en los primeros minutos del montaje despistado, hasta que reconoce que irremisiblemente se dirige hacia un desenlace trágico y tenso. Al concluir la obra cae en la cuenta que, en realidad, durante 60 minutos ha estado riéndose de la desgracia de una mujer desvalida y eso lo incomoda. Como en un espejo ha visto reflejadas algunos de los grandes fracasos de la sociedad de antes y de ahora: el descrédito de la justicia, el abuso piramidal del poder, la manipulación de los medios... La obra está ambientada en 1888, pero mantiene cierta vigencia y ese espejo seguimos evitando mirarlo de frente en nuestro día a día. Cuidado de lo que nos estamos riendo, porque el desenlace coloca todo en su sitio. La intensidad y la explotación del recurso de la farsa a lo largo de la función nos permiten llegar al final extenuados».

Vega justifica esa nueva dimensión del sello identitario de Unahoramenos: «En nuestras anteriores producciones a través del naturalismo hemos buscado la construcción sólida de los personajes. El texto escrito por Rubiano nos solicitaba otra cosa. El revulsivo ha venido de la farsa. El drama nos prepara para lo que sabemos que vamos a padecer en la butaca, mientras que la comedia nos invita a entrar en un juego sin prejuicios aparentes para al final sorprendernos. Buscamos la verdad del hecho escénico desde la farsa».

Escenografía desnuda.

El tránsito hacia el teatro desnudo y silente que conmemora la verdad ha prescindido asimismo en esta ocasión de todo artificio escénico. «Hemos eliminado todo tipo de pirotecnia escénica para emplear sólo aquellos elementos que fueran estrictamente imprescindibles para contar la historia. Hemos ido eliminando paulatinamente utilería en el proceso de creación, hasta llegar a la verdad desnuda y al espacio vacío que planteaba el director británico Peter Brook, que es aquel que muestra a los actores sosteniendo a sus personajes con su voz y su cuerpo para comulgar con los espectadores», explica Mario Vega.

«Convenimos indagar en la economía de medios huyendo del efectismo injustificado», dice el director, y a esa premisa también se han sumado dos titulares en las producciones de la factoría teatral radicada en el sureste, Iván Negrín, que ha diseñado la iluminación, y Juan Carlos Cruz, que firma los efectos audiovisuales.

Vega estima importante contextualizar históricamente este juego teatral titulado ‘El crimen de la calle Fuencarral. «Con este crimen nace en 1888 la que se ha dado en llamar desde entonces prensa sensacionalista. Galdós cubrió el proceso judicial desde Madrid para un periódico argentino. Su atracción por este suceso que conmovió a la España de la época va más allá de la mera fascinación por las particularidades sórdidas que contempló el luctuoso acontecimiento. No solo se juzgaba un asesinato, porque hay que recordar que el hecho provocó altercados en las calles, el seguimiento diario por parte de la prensa, la implicación de personajes corruptos, el brote de juicios paralelos, las dimisiones del director de la cárcel y del presidente del Tribunal Supremo, la traslación del juicio a la lucha de clases y, finalmente, la última ejecución pública a garrote vil que tuvo lugar en España. Son esos condicionantes que lo convierten en muy singular. Ese aspecto social con el que siempre se ha identificado Unahoramenos nos atraía. El público puede apreciar cómo los poderes fácticos se alían para montar una farsa de juicio cuyo veredicto termina asumiendo la facción más débil de la sociedad, tal como parece seguir sucediendo en la actualidad».

Los cuatro actores que conforman el elenco de El crimen de la calle Fuencarral son Ruth Sánchez, Marta Viera, Efraín Martín y Abraham Santacruz.