La jueza tumba el concurso del Auditorio

25/04/2018

La magistrada María Olimpia del Rosario Palenzuela, del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de la capital grancanaria, declara en su sentencia «nulo» el nombramiento de Tilman Kuttenkeuler como director general de la Fundación Auditorio Teatro de Las Palmas de Gran Canaria y condena a ésta al pago de las costas.

En su sentencia, la magistrada María Olimpia del Rosario Palenzuela da la razón a Juan Márquez, exgerente del teatro Cuyás de la capital grancanaria, que en 2016 impugnó el acuerdo alcanzado el 8 de febrero de 2016, por el que el Patronato de la Fundación Auditorio Teatro de Las Palmas de Gran Canaria resolvió el concurso público, adjudicando a Tilman Kuttenkeuler la dirección general de esta entidad «pública».

Juan Márquez fue una de las personas que se presentó al concurso, que puso en marcha el Patronato tras el cese de Luis Acosta como director general de la Fundación Auditorio Teatro.

En su dictamen, al que ha tenido acceso este periódico, la magistrada declara «la nulidad» del acto administrativo que designó a Kuttenkeuler y «condena a la administración demandada [la Fundación Auditorio Teatro] al pago de las costas procesales».

En su fallo, Del Rosario Palenzuela hace constar que contra esta sentencia «cabe interponer recurso de apelación», en el plazo de quince días y que «será resuelto por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias». Desde el Ayuntamiento confirman que los servicios jurídicos de la Fundación trabajan ya para presentarlo.

Márquez, que fue asistido en el juicio por la abogada Rosa Elena Martínez Díaz, impugnó la resolución del concurso tras alegar «falta de motivación, vulneración del procedimiento y de los principios de igualdad, no discriminación y transparencia», tal y como figura en la sentencia.

La Fundación aludió a la condición de «jubilado del recurrente para considerar que no tiene legitimación en este recurso». La jueza dice que esta circunstancia es «sobrevenida a la interposición del presente recurso» y podría tener «efectos en ejecución de sentencia si la misma fuera estimatoria para sus intereses, pero no antes del dictado de la misma, más cuando ni siquiera se solicita la declaración de nulidad del acto impugnado y su nombramiento como director general».

En cuanto «a la cuestión de fondo», la sentencia señala que se trata de «la ausencia de motivación en la resolución dictada, porque no existen informes de valoración, ni transcripción de las entrevistas realizadas a los aspirantes, ni justificación o explicación de los motivos por los que se hizo prevalecer la oferta o candidatura de la persona finalmente elegida».

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Juan Márquez, al que la sentencia da la razón./C7

Tras apuntar que se trata de una Fundación pública, por la participación «mayoritaria» del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y el Cabildo, considera que el puesto de director general es un cargo «de confianza», de manera que «la especial preparación de los candidatos se convierte en requisito primordial y casi exclusivo a la hora de decidir entre los aspirantes», por lo que entiende que no hay otros criterios que estén por encima de los principios de «méritos y capacidad».

Profundiza la sentencia en este terreno, al asegurar que «la resolución que ahora se recurre debe considerarse que no está suficientemente motivada». Apunta que entre los criterios para su designación, la Fundación destacó varios aspectos de su proyecto, pero «se echa en falta la valoración de las propuestas realizadas por los demás aspirantes y por qué las mismas desmerecen a las del elegido, a fin de ahuyentar las alegaciones sobre arbitrariedad y confianza y defender el respeto de los principios de mérito y capacidad, como reclama el recurrente, además del de igualdad de trato más cuando, como en este caso, se alega por el actor que se ha producido el incumplimiento de la base cuarta de la convocatoria».

La sentencia también resalta «la introducción de un nuevo criterio, no previsto en las bases de la convocatoria, como es la proyección que el nuevo Patronato quiere dar a la Fundación, concepto indeterminado cuya concreción no consta a lo largo de todo el expediente administrativo».