Humor y épica para contar la vida

09/09/2019

El humor y la épica pueden servir para explicar cuestiones fundamentales de la vida, siempre y cuando sean expertas las manos que manipulan el material. Así sucede, apunta el actor Agustín Jiménez, con La loca, loca historia de Ben-Hur, el montaje escénico con el que abre su temporada, los días 20 y 21 de septiembre, a partir de las 20.30 horas, el teatro Cuyás de la capital grancanaria.

ETIQUETAS:

Se trata de una pieza teatral que nace de la novela de Lewis Walles y de la famosa película de 1959, que contó con Charlton Heston como protagonista y con William Wyler como director.

«Es una historia épica, sobre el héroe que sube, baja y después vuelve envuelto en gloria. Es un pretexto para contar la vida. Además, Ben-Hur está en el inconsciente colectivo de casi todo el mundo, por la película», asegura Agustín Jiménez sobre este montaje cuya versión firma el actor Nancho Novo y que dirige la compañía madrileña Yllana.

Ese relato sobre la vida que se oculta entre las risas que genera la función aborda, subraya Jiménez, cuestiones concretas. «Se resalta la relación homosexual de Ben-Hur. Se trata de unos machotes que se gustan. También los derechos de género, ya que los personajes femeninos desaparecen en la película, algo que era muy propio en Hollywood. Las mujeres reclaman en la obra un puesto, aunque en el montaje se lo ponen duro. Hay mucho de teatro dentro del teatro. Se toca la cuestión de los dioses, ya que cada uno tiene el suyo y cómo actúa el imperio romano con los pueblos conquistados. Existe una cierta enjundia filosófica, al estilo de los Monty Python, pero a través de una sucesión de momentos muy divertidos», explica el intérprete y monologuista.

Agustín Jiménez encarna a cinco personajes dentro de esta función. Es el declamador, que presenta y sitúa al espectador dentro de la historia. Le suma un rey mago, un legionario romano, un gladiador y al conductor de una cuádriga. «Físicamente es muy exigente, casi te conviertes en un especialista. Pero al ser una sucesión de distintas escenas, lo llevo bien. Los actores estamos acostumbrados y sabemos dominar los mimbres físicos y sentimentales para parecer distintas personas», reconoce este profesional que se licenció en Arte Dramático en la Resad y que forma parte del Club de Payasos Españoles y Artistas de Circo.

Aterrizó en La loca, loca historia de Ben-Hur cuando le sonó el teléfono y al otro lado le propusieron un proyecto nacido de la unión de fuerzas entre Yllana, Focus y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. «La obra se montó con Nancho Novo y con los actores. Se trata de un teatro creativo, que se atreve a hacer cosas. Eliminaron cosas de la novela y de la película y se añadieron y acentuaron otras. Yllana tenía claro el diseño de lo que quería. Yo había trabajado ya antes con ellos y nos conocemos desde hace muchos años. Conozco muy bien su estilo y eso ayuda. Trabajan con mucho respeto y escuchan a los actores. Lo importante es que el ego no supere a la sugerencia. Si una cosa funciona... pues funciona. Si no funciona, pues no funciona. Tener claro eso en la comedia es muy importante. Estoy acostumbrado a reescribir y reescribir mis textos y tengo claro que si tras el tercer ensayo una escena o una frase no funcionan, hay que olvidarlas», asegura este intérprete que reconoce que subirse al escenario del Teatro Romano de Mérida fue una experiencia inolvidable.

«Los días previos soñaba con que tiraba una columna. Cuando me invitan a participar a eventos de ese calado, tengo la sensación de que lo importante es no molestar», dice entre risas.